Recuerdo que se habló de esa plataforma de meter dinero en pisos en el foro y ya se anticipaba este destino. Lo llamativo es que siga estirando su vida durante más de una década. Pero claro, hay una gran base social seducida por los cantos de sirena de esa economía financiarizada, que pretende especular con cualquier ámbito de nuestras vidas, pensando que puede meter 50€ o 300€, obtener rentabilidades del 10% y jactarse. Todo a costa de ese mercado inmobiliario que se ha convertido en un foco de irregularidades desde hace décadas.
Me quedo con el caso del tipo este. Mete 28000 euros, y sus rentabilidades le han devuelto unos 8000€, y el resto del dinero vaya usted a saber.
“Berastegui invirtió decenas de miles de euros en 42 proyectos distintos ofertados por la startup. En 24 de ellos logró recuperar el dinero, pero en los 18 restantes asegura que lo ha perdido todo o no tiene noticias de su inversión.
En los que he conseguido recuperar el dinero habré ganado unos 8.000 euros”, sostiene en conversación telefónica. “Es muy poco teniendo en cuenta que tengo otros 28.000 atrapados”.
No es la única plataforma que está vendiendo las bondades de altas rentabilidades metiendo poco dinero, porque deben estar aflorando bastantes. Una reciente conversación me descubrió con espanto como una determinada persona estaba dispuesta a meterse en otra plataforma similar. Después de decirle que olía a engaña, su respuesta fue “que ya lo sabía pero que si de momento daban ese dinero estaba dispuesto a entrar”.
Es un caso particular, y no tiene por qué generalizarse, pero sospecho que el proceso de empobrecimiento deliberado en el que estamos inmersos ha creado un terreno abonado para que una gran masa social entregue sus euros alegremente a encantadores de serpientes con la esperanza de tener unos ingresos generosos que les permitan recuperar y mantener la apariencia de un estilo de vida materialista, probablemente caducado en el momento que han reventado la energía barata. Atrás quedó eso de “ajustarse el cinturón y que al menos haya para comer”. Anticipo muchas historias de terror en los años venideros, al nivel de aquellos años de post-burbuja.