Al loro, que me sé de uno que se ha tragado el cuento del 'algoritmo neutral'. Ni el algoritmo ni el portero de la discoteca son neutrales. El bot dice lo que aprende, y lo que aprende es lo que le echan: investigación académica, prensa institucional y promoción turística. Jovenlandia invierte en eso como invierte en vallas y en gaseosas. España, en cambio, a verlas venir. Resultado: Marrakech es 'joya imperial' y Toledo, una página de Wikipedia en obras.
Lo de Ceuta ya es para nota. Le preguntas '¿de quién es Ceuta?' y el bot te suelta el comodín de 'territorio en fruta' para no molestar. ¿Eso es antiblanco? No, es liquidez de manual: en un mundo global, mejor no llamar a las cosas por su nombre si hay que fardar ante la ONU.
Total, que el boicot no lo entiendo. Si quieres boicotear, boicotea a los que han dejado que la marca España sea un 'asentamiento' en los buscadores. Eso es más productivo que correr a la máquina, que al final es un espejo de la mediocridad de los que escriben los datos.