Los colegios e institutos de Sevilla perderán 54.000 alumnos en diez años. La cifra es resultado de la sangrante bajada de la natalidad que sufre la provincia -situación que comparte toda España- y que desde hace más de una década provoca el cierre de aulas. Las proyecciones a medio plazo prevén que la tendencia no cambie demasiado, lo que obligará a la administración competente (la Junta de Andalucía) a replantear el sistema de enseñanza, como ya ha empezado a hacer los últimos cursos. La etapa más afectada será la de Secundaria, que registrará una bajada de 25.000 estudiantes. Por contra, las guarderías verán crecer su alumnado, aumento que es consecuencia en gran medida del plan de gratuidad puesto en marcha el pasado ejercicio y de cierto repunte natalicio del que sólo se beneficiará esta etapa inicial.
Previsiones que dibujan el escenario al que se enfrenta el sistema público de enseñanza a largo plazo. La Fundación Ramón Arecesy laFundación Europea Sociedad y Educación ponen cifras a este futuro que ya se vislumbra en los centros educativos de la provincia. Ambas instituciones han publicado recientemente el informe El impacto de la demografía en el sistema educativo español, del que se extraen importantes conclusiones sobre cómo el descenso de los nacimientos afectará a las aulas. En el caso de Sevilla, esta bajada conllevará a que los colegios e institutos cuenten con 53.926 estudiantes menos desde el pasado año hasta 2035, la década en la que se centra el estudio.
El análisis parte de un hecho empírico. Desde 1975 a 2024 en la provincia sevillana han pasado de nacer 31.405 niños a 14.103, dato que confirma que la natalidad se ha reducido a menos de la mitad en casi medio siglo. En este descenso han existido importantes altibajos. El más reciente se ha producido en este siglo como consecuencia de la crisis económica sufrida a partir de 2008 (la Gran Recesión), a lo que se sumó la esa época en el 2020 de la que yo le hablo del Elbichito de la presente década, que hizo disminuir aún más los alumbramientos.
Tal coyuntura ha provocado que Sevilla entre en la denominada fecundidad ultrabaja, que presenta unas características propias, como son las altas edades en la maternidad (por encima de los 30 años), proporciones considerables de mujeres y hombres que agotan sus vidas reproductivas sin haber tenido descendientes y una visible distancia entre el número de niños que se declara querer tener y los que finalmente se tienen. El informe resulta muy claro sobre el futuro de esta tendencia: "En ninguna de estas sociedades postransicionales se prevén recuperaciones significativas de la fecundidad". Entre los diversos factores que apuntalan esta situación se encuentran "los precios desorbitados de la vivienda", que condicionan "la emancipación de los jóvenes, desalientan la formación de nuevas parejas, bloquean la decisión de tener el primer descendiente y activan el riesgo de posponer, a veces indefinidamente, la reproducción".
Con tales premisas, el informe elabora las proyecciones de matriculaciones según cada etapa educativa. La única que logrará un resultado positivo será el primer ciclo de la Educación Infantil, la de 0 a 3 años, que se desarrolla en las escuelas infantiles (guarderías) y de carácter voluntario, aunque los expertos inciden cada vez más en la necesidad de escolarizar a los niños en edades tempranas. Estos centros se beneficiarán de un aumento del alumnado en los dos tramos del análisis: 2025/30 y 2030/35. Así, en el primer lustro el incremento será de 8.789 niños y en el segundo, de 10.064. En total, 18.853 escolares más, lo que, a priori, augura un buen futuro para las escuelas infantiles. Este porvenir se debe, en gran medida, al plan de gratuidad impulsado por la Junta de Andalucía en 2025, el cual responde a la grave crisis que atravesaba el sector (la mayoría son centros privados con convenio con la Consejería de Educación) ante la falta de demanda de las familias, provocada principalmente por la bajada de los nacimientos y también por condicionantes económicos.
Pero también aquí influye un repunte en la natalidad que el análisis vislumbra, cuyos efectos sólo se perciben en las etapas iniciales. Hasta después de 2035 no podrá conocerse si la tendencia descendente en los alumbramientos cambia por completo o sólo se trata de un altibajo.
No corre la misma suerte el segundo ciclo de Infantil (de 3 a 6 años), que ya se desarrolla en los colegios. Aquí la tendencia es contraria según los periodos. En el actual lustro, hasta 2030, la provincia de Sevilla perderá 2.428 alumnos en ese tramo de edad (hay que recordar que la etapa sigue siendo voluntaria). Sin embargo, a partir de entonces comienza una línea ascendente que llevará a sumar 2.106 niños en las aulas de Infantil. Aumento que no evitará que la proyección en matriculación durante la década acabe siendo negativa, con 322 menores menos. Una cifra muy leve frente a la pérdida acumulada los últimos cursos. El informe atribuye el aumento en el segundo lustro a la mencionada recuperación de la fecundidad, a lo que se añade otro factor de gran importancia, “los efectos acumulados de la inmi gración y la movilidad interna”. Ambas condiciones sirven para que la etapa de Infantil, en sus dos ciclos, vaya ganando alumnos, a diferencia de las posteriores, que no se benefician aún de ese resurgir de la natalidad.
La pérdida de alumnado será mayor en la Secundaria. En este caso, sin paliativos. En total, las aulas de ESO dejarán de contar con 24.941 estudiantes hasta 2035, una auténtica debacle en los institutos décadas después de la sufrida por los colegios. En el primer quinquenio la merma llegará a 11.045 alumnos y en el segundo, a 13.896. Por tanto, a diferencia de la Primaria, aquí la crisis se agrava en el segundo periodo, no existen visos de mejoría, debido a que ese repunte de la natalidad y la llegada de la inmi gración aún quedan lejos de repercutir en las enseñanzas medias.
Las proyecciones también dibujan el futuro del Bachillerato, etapa que ha sido superada en estudiantes por la Formación Profesional (FP), la cual queda fuera del análisis. La enseñanza preuniversitaria seguirá perdiendo alumnos en una década, 6.179. Hasta 2030 se prevé una bajada de 3.301, cantidad superior a la que se vaticina para el total de los siguientes cinco cursos, con una bajada de 2.878 estudiantes. Esta situación se mantendrá en la mayoría de las provincias andaluzas, excepto en Almería, que es la única (no sólo en la comunidad autónoma sino en toda España) que en esta etapa posobligatoria registra un repunte en el decenio de 598 bachilleres. Por tanto, si se suman los resultados de las proyecciones en el segundo ciclo de Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato, el porvenir que se dibuja presenta un dato bastante preocupante, pues se perderán 53.926 alumnos.
Como advertencia tras desgranar estos datos, los autores de la prospección inciden en que "el sistema educativo español debería prepararse para una reorganización profunda de sus recursos materiales y humanos". Respecto a la Primaria y la ESO, el reto será "gestionar el exceso de oferta y el posible cierre de unidades", mientras que en el primer ciclo de Infantil el objetivo pasará por la expansión y la adaptación a los nuevos perfiles de demanda.
Ejemplo de esta situación son los datos del reciente proceso de escolarización, que ha finalizado en la provincia con 3.000 plazas vacantes en Infantil de tres años, tras haberse recibido 13.546 solicitudes para niños con esa edad. El 94,13% de las familias han logrado plaza en el centro elegido como primera opción. El sorteo celebrado en mayo sirvió para resolver 165 situaciones de empate.
Fuente: Los colegios e institutos de Sevilla perderán 54.000 alumnos en diez años
Previsiones que dibujan el escenario al que se enfrenta el sistema público de enseñanza a largo plazo. La Fundación Ramón Arecesy laFundación Europea Sociedad y Educación ponen cifras a este futuro que ya se vislumbra en los centros educativos de la provincia. Ambas instituciones han publicado recientemente el informe El impacto de la demografía en el sistema educativo español, del que se extraen importantes conclusiones sobre cómo el descenso de los nacimientos afectará a las aulas. En el caso de Sevilla, esta bajada conllevará a que los colegios e institutos cuenten con 53.926 estudiantes menos desde el pasado año hasta 2035, la década en la que se centra el estudio.
El análisis parte de un hecho empírico. Desde 1975 a 2024 en la provincia sevillana han pasado de nacer 31.405 niños a 14.103, dato que confirma que la natalidad se ha reducido a menos de la mitad en casi medio siglo. En este descenso han existido importantes altibajos. El más reciente se ha producido en este siglo como consecuencia de la crisis económica sufrida a partir de 2008 (la Gran Recesión), a lo que se sumó la esa época en el 2020 de la que yo le hablo del Elbichito de la presente década, que hizo disminuir aún más los alumbramientos.
Tal coyuntura ha provocado que Sevilla entre en la denominada fecundidad ultrabaja, que presenta unas características propias, como son las altas edades en la maternidad (por encima de los 30 años), proporciones considerables de mujeres y hombres que agotan sus vidas reproductivas sin haber tenido descendientes y una visible distancia entre el número de niños que se declara querer tener y los que finalmente se tienen. El informe resulta muy claro sobre el futuro de esta tendencia: "En ninguna de estas sociedades postransicionales se prevén recuperaciones significativas de la fecundidad". Entre los diversos factores que apuntalan esta situación se encuentran "los precios desorbitados de la vivienda", que condicionan "la emancipación de los jóvenes, desalientan la formación de nuevas parejas, bloquean la decisión de tener el primer descendiente y activan el riesgo de posponer, a veces indefinidamente, la reproducción".
Con tales premisas, el informe elabora las proyecciones de matriculaciones según cada etapa educativa. La única que logrará un resultado positivo será el primer ciclo de la Educación Infantil, la de 0 a 3 años, que se desarrolla en las escuelas infantiles (guarderías) y de carácter voluntario, aunque los expertos inciden cada vez más en la necesidad de escolarizar a los niños en edades tempranas. Estos centros se beneficiarán de un aumento del alumnado en los dos tramos del análisis: 2025/30 y 2030/35. Así, en el primer lustro el incremento será de 8.789 niños y en el segundo, de 10.064. En total, 18.853 escolares más, lo que, a priori, augura un buen futuro para las escuelas infantiles. Este porvenir se debe, en gran medida, al plan de gratuidad impulsado por la Junta de Andalucía en 2025, el cual responde a la grave crisis que atravesaba el sector (la mayoría son centros privados con convenio con la Consejería de Educación) ante la falta de demanda de las familias, provocada principalmente por la bajada de los nacimientos y también por condicionantes económicos.
Pero también aquí influye un repunte en la natalidad que el análisis vislumbra, cuyos efectos sólo se perciben en las etapas iniciales. Hasta después de 2035 no podrá conocerse si la tendencia descendente en los alumbramientos cambia por completo o sólo se trata de un altibajo.
No corre la misma suerte el segundo ciclo de Infantil (de 3 a 6 años), que ya se desarrolla en los colegios. Aquí la tendencia es contraria según los periodos. En el actual lustro, hasta 2030, la provincia de Sevilla perderá 2.428 alumnos en ese tramo de edad (hay que recordar que la etapa sigue siendo voluntaria). Sin embargo, a partir de entonces comienza una línea ascendente que llevará a sumar 2.106 niños en las aulas de Infantil. Aumento que no evitará que la proyección en matriculación durante la década acabe siendo negativa, con 322 menores menos. Una cifra muy leve frente a la pérdida acumulada los últimos cursos. El informe atribuye el aumento en el segundo lustro a la mencionada recuperación de la fecundidad, a lo que se añade otro factor de gran importancia, “los efectos acumulados de la inmi gración y la movilidad interna”. Ambas condiciones sirven para que la etapa de Infantil, en sus dos ciclos, vaya ganando alumnos, a diferencia de las posteriores, que no se benefician aún de ese resurgir de la natalidad.
Las etapas obligatorias
Las peores previsiones se las llevan las etapas obligatorias, en las que seguirá el descenso del alumnado que comenzó cursos atrás. Las aulas de Primaria en Sevilla perderán 22.484 alumnos hasta 2035. La mayor caída se registrará hasta 2030, con 18.052 matriculaciones menos. El descenso continuará en los cinco años siguientes, aunque mucho más leve, 4.438 menos. La diferencia es más que notable e indica un freno en la caída. La tendencia podría revertir su signo en los ejercicios posteriores a 2035, hipótesis que queda fuera del informe.La pérdida de alumnado será mayor en la Secundaria. En este caso, sin paliativos. En total, las aulas de ESO dejarán de contar con 24.941 estudiantes hasta 2035, una auténtica debacle en los institutos décadas después de la sufrida por los colegios. En el primer quinquenio la merma llegará a 11.045 alumnos y en el segundo, a 13.896. Por tanto, a diferencia de la Primaria, aquí la crisis se agrava en el segundo periodo, no existen visos de mejoría, debido a que ese repunte de la natalidad y la llegada de la inmi gración aún quedan lejos de repercutir en las enseñanzas medias.
Las proyecciones también dibujan el futuro del Bachillerato, etapa que ha sido superada en estudiantes por la Formación Profesional (FP), la cual queda fuera del análisis. La enseñanza preuniversitaria seguirá perdiendo alumnos en una década, 6.179. Hasta 2030 se prevé una bajada de 3.301, cantidad superior a la que se vaticina para el total de los siguientes cinco cursos, con una bajada de 2.878 estudiantes. Esta situación se mantendrá en la mayoría de las provincias andaluzas, excepto en Almería, que es la única (no sólo en la comunidad autónoma sino en toda España) que en esta etapa posobligatoria registra un repunte en el decenio de 598 bachilleres. Por tanto, si se suman los resultados de las proyecciones en el segundo ciclo de Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato, el porvenir que se dibuja presenta un dato bastante preocupante, pues se perderán 53.926 alumnos.
Conclusiones
El informe concluye que la bajada natalidad de la última década se traslada a partir de ahora a los niveles superiores de la enseñanza no universitaria, lo que reducirá "drásticamente" la población escolar hasta 2035. Por contra, las etapas iniciales se beneficiarán de una ligera recuperación de la fecundidad. A ello se añade el análisis pormenorizado de cada franja educativa. Mientras que la Primaria y la ESO están condicionadas por los nacimientos y los flujos migratorios, en Infantil y el Bachillerato entran en juego, además, otras circunstancias. De este modo, el primer ciclo de Infantil ha pasado de tener "una presencia marginal" a principios del siglo XX a una tendencia sostenida de ampliación, fruto también de las políticas educativas puestas en marcha, tanto para aumentar la oferta pública como en la ayuda a través de bonificaciones y de la gratuidad de las plazas. La necesaria conciliación familiar está detrás de este impulso. Por contra, la etapa preuniversitaria "perderá peso relativo en el itinerario formativo de los jóvenes", los cuales abandonan los estudios tras la ESO o se decantan por la FP como itinerario académico y vía directa para la inserción laboral. Ahí están las listas de espera de muchos ciclos, en los que la Junta ha puesto hasta ahora el principal interés a la hora de ampliar los conciertos.Como advertencia tras desgranar estos datos, los autores de la prospección inciden en que "el sistema educativo español debería prepararse para una reorganización profunda de sus recursos materiales y humanos". Respecto a la Primaria y la ESO, el reto será "gestionar el exceso de oferta y el posible cierre de unidades", mientras que en el primer ciclo de Infantil el objetivo pasará por la expansión y la adaptación a los nuevos perfiles de demanda.
Las medidas andaluzas
En Andalucía la Consejería de Educación ya ha empezado a tomar medidas, de ahí que para el próximo curso 2026/27 la principal novedad la protagonice la reducción del número de alumnos por aula (ratio), que comenzará a aplicarse en Infantil de tres años. Según adelantó el departamento que dirige María del Carmen Castillo, la disminución provoca que en la provincia de Sevilla se creen 30 unidades nuevas en dicha etapa a partir de septiembre. Con ello, no sólo se atiende a la bajada de la natalidad que dejaba aulas vacías, sino al intento de prestar una atención más individualizada a los alumnos. La disminución de la ratio se acordó con la sindicatos ANPE, CSIF y UGT. Se irá extendiendo a las siguientes edades. Con este cambio Andalucía se adelanta al Gobierno central a la hora de afrontar la nueva realidad que vive la comunidad educativa.Ejemplo de esta situación son los datos del reciente proceso de escolarización, que ha finalizado en la provincia con 3.000 plazas vacantes en Infantil de tres años, tras haberse recibido 13.546 solicitudes para niños con esa edad. El 94,13% de las familias han logrado plaza en el centro elegido como primera opción. El sorteo celebrado en mayo sirvió para resolver 165 situaciones de empate.
Fuente: Los colegios e institutos de Sevilla perderán 54.000 alumnos en diez años