Atrapados en el Plan Moves III: 7.000 euros de ayuda que nunca llegaron
Presentaron la documentación en tiempo y forma, achatarraron su coche antiguo y compraron un eléctrico. La subvención, de hasta 7.000 euros, sigue sin llegar. Son unos 2.700 afectados según las informaciones publicadas, y el relato oficial no ofrece una salida clara.
El 23 de diciembre de 2024, el Gobierno prorrogó mediante Real Decreto el Plan Moves III, que iba a caducar a final de año. El plazo se alargó hasta el 30 de junio de 2025. Con esa seguridad, miles de compradores se lanzaron a los concesionarios. El problema: la prórroga era una promesa que la posterior derrota parlamentaria dejó en el aire.
La mecánica de la ayuda sin red
La ayuda exige un requisito perverso: para cobrarla hay que entregar el coche antiguo para achatarrarlo. Es decir, el solicitante destruye su propiedad con la palabra del Estado como garantía. Cuando la subvención se desvanece, el damnificado se queda sin dinero, sin coche viejo y con un eléctrico pagado a precio completo. El caso más citado es el de Iván Ponce, que adquirió un Tesla y aguarda la subvención.
Hay quien defiende que el comprador debía haber desconfiado de un programa prorrogado sobre la marcha. Pero la lectura más simple es más incómoda: el Estado animó a la ciudadanía a deshacerse de su vehículo con una ayuda que no tenía el respaldo presupuestario asegurado.
Mientras tanto, el coche ya contamina igual
Una ironía adicional: el eléctrico emite lo mismo con o sin subvención. El problema no es la contaminación, sino la confianza rota. Varios afectados valoran demandar, con el coste que eso supone.
La pregunta sigue abierta: ¿quién responde cuando el Estado incumple su propia promesa?