No me suena haberte leído mucho por aquí, pero con este mensaje me has ganado. Te planteo una pregunta desde mi total ignorancia, ¿Y si esa audiencia cautiva la rascan en un corralito a los ahorros de la gente? Que nos venderían como un bien común o como quieran, ya sabemos lo que pasó cuando llamaron a la gente a comprar bonos
Gracias, y la pregunta es mejor de lo que crees, porque toca justo la costura.
Un corralito es otra cosa. Actúa sobre el acceso a tu dinero, bloquea o limita los depósitos cuando el sistema bancario ya está en una situación extrema, y llega con fecha, con nombre y con gente en la puerta de la sucursal.
Argentina 2001, Chipre 2013, Grecia 2015...demasiado visible para servir de herramienta de financiación permanente; se hace un domingo por la noche cuando ya no queda otra, no se planifica a diez años vista.
Lo que yo describo actúa en el otro lado. No te impide sacar el dinero, cambia las alternativas que tienes para colocarlo cuando lo sacas.
Ahí entran el tratamiento fiscal de unos activos frente a otros, las normas de capital y liquidez de bancos y aseguradoras, los límites de inversión de los fondos de pensiones y, en el extremo, los coeficientes obligatorios.
Nada de eso necesita una crisis; necesita un reglamento y un boletín oficial.
Y en España eso no es ciencia ficción, es historia reciente. En 1987, para bancos y cajas de ahorro, el coeficiente mínimo de inversión era del 11%, y diez de esos once puntos tenían que materializarse en pagarés del Tesoro y deuda del Estado.
Se aprobó desmontarlo en 1989, y aun así el 90% del coeficiente seguía teniendo que ir a esos activos mientras duró el desmontaje, que no llegó a cero hasta finales de 1992.
Y por si alguien piensa que aquello no iba de financiar al Estado, el propio decreto explicó que la reducción se hacía de forma gradual para «mantener cierto paralelismo con el ritmo previsto de disminución del déficit del presupuesto público».
Vamos, que hasta anteayer bancos y cajas estuvieron obligados por norma a colocar parte del ahorro que captaban en papel del Estado, y nadie salió a la calle por eso.
El Reino Unido ofrece otro ejemplo más reciente; desde abril tiene en ley un poder de reserva que permite imponer porcentajes de inversión a determinados fondos de pensiones de aportación definida.
Hoy está pensado para activos privados, no para deuda pública, y está capado y sin estrenar; pero lo interesante no es el destino, sino que decidir dónde tiene que sentarse una parte del ahorro privado ya forma parte del instrumental legislativo normal. El canal se construye una vez, el destino se decide después.
Así que mi apuesta no es un corralito; es que no haga falta prohibirte nada, porque basta con cambiar los precios relativos y las reglas de quien administra tu dinero.
Y ahí está lo importante, que la audiencia cautiva no tienes que ser tú comprando un bono; puede ser tu banco, tu aseguradora o tu fondo de pensiones comprándolo con tu dinero.
Contra un corralito la gente se echa a la calle.
Contra treinta páginas de reglamento no se echa nadie.