El sistema occidental liberal está colapsando y se parece al bajo imperio romano pero mucho peor. Aquí en España hay una artificialidad tremenda y total que solo se sostiene porque la impresora todavía funciona. En España una persona con tres descendientes y casa del estado/ocupada vive mejor sin dar ni palo que un funcionario del grupo C – ya no hablemos de un currante de la privada–, y el ascensor social es casi inexistente. La inmi gración ha reventado sueldos por doquier y ser jefe o encargado de algo por 200 euros y 500 problemas de más no compensa a nadie.
Importante: uno curra cuando tiene descendientes y mujer y espera dejar un mejor futuro, a ver qué español de a pie tiene de eso hoy en día: para pagar la habitación al casero y el netflix no te sacrificas al trabajar, y menos si tu dinero va para otras personas y sus descendientes y para la casa que les regalará el estado, casa que tú nunca tendrás a no ser que la heredes.
Las generaciones jóvenes saben lo que hay.
El Internet y el boca a boca ha hecho que todo el mundo sepa lo que hay, para cobrar lo mismo o casi lo mismo te quedas en el sitio más cómodo que puedas a no ser que seas muy ingenuo. Los que todavía trabajan en curros duros piden el oro y las joyas porque saben que no tienen competencia real, las cuadrillas de forasteros son en su mayoría chapuzas y aún así pueden dedicarse a esto porque hay huecos a mansalva. La distorsión y la artificialidad del occidente liberal ha creado toda esta situación dantesca y turbia que es la antesala del colapso. Todo ello hace que tanto los servicios públicos como privados vayan a peor porque muchos saben que no merece la pena currar por un sistema así.
Uno trabaja de verdad por su familia, por su comunidad, por su futuro, por su pueblo... por un país al que puedas reconocer y lo sientas como tuyo, ¿si no tienes eso, para qué trabajar?