Ceuta: el llanto de una vecina por la inseguridad
Un vídeo de una vecina de Ceuta, embarazada y entre lágrimas, recorre las redes sociales en las últimas horas. La mujer denuncia que el miedo se ha instalado en su ciudad: ya no puede llevar a sus hijos al parque ni a la playa. Habla de agresiones y de mujeres aterrorizadas, y deja caer la frase que más resuena: «los políticos de salón diciendo que aquí no pasa nada».
La escena tiene un trasfondo que desborda lo emocional. Ceuta es frontera, presión migratoria y una proporción que circula de boca en boca: 60.000 vecinos frente a 5.000 migrantes. Es un dato sin contraste oficial, pero sirve para medir la sensación de saturación de una ciudad que se ve como una olla a presión.
El abandono institucional que denuncian los vecinos
La mujer del vídeo no pide datos, pide refuerzos. Su queja apunta directamente al Gobierno y a la falta de presencia policial en los barrios. Hay quien responde que España entera vive con esa carencia; otros recuerdan que los españoles también emigraron y que la solución no consiste en señalar al extranjero. Son lecturas que se rozan, pero hay una que predomina en la calle: la sensación de que Ceuta ha sido abandonada a su suerte.
La cifra que nadie sabe cuadrar
Si el problema fuera demográfico, con 60.000 vecinos frente a 5.000 migrantes la Ciudad Autónoma no debería parecer tomada. Y, sin embargo, la percepción de inseguridad es la que es. O el dato no cuenta toda la historia, o la historia no se resuelve con cuentas. Mientras tanto, la vecina llora en un parque que ya no siente suyo. Y las instituciones, que se llenan de discursos sobre Ceuta, siguen sin aparecer por la acera en la que ella está.