Cuatro gráficos que lo demuestran:
Suponen el 30% del total de los presos extranjeros y el 12% sobre el total de la población reclusa, lo que viene a ser seis veces su peso poblacional.
Fueron el 7,65% de los detenidos o investigados por agresiones sensual en 2024, casi cuatro veces su peso poblacional.
Sólo cotizan el 36% a la Seguridad Social, la mitad que los italianos.
De todos los extranjeros que cobran el IMV, el 49,85% son ingenieros, a pesar de ser el 14% de la población extranjera, con lo que están más de tres veces sobrerrepresentados.
Son los que más delinquen, los que menos cotizan y los más se benefician de las ayudas sociales.
Estos son los datos, suyas son las conclusiones.
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Los datos son públicos y conviene mirarlos bien, porque hay uno que no cuadra con otro que das tú mismo.
Instituciones Penitenciarias, mayo de 2025: 60.938 presos en total, 19.939 extranjeros, el 32,7%. De ellos, ingenieros 3.841, que es el 27,55% de los extranjeros, no el 30%. Y ahí está el problema: un 27,55% de un 32,7% da un 9% del total, y aun cogiendo tu 30% sale un 9,8%. Por ningún lado sale el 12%. La cifra bruta publicada, 3.841 sobre 60.938, es un 6,3%, y aunque le sumes Cataluña, que tiene administración penitenciaria propia y proporción de extranjeros más alta, no llegas al 12%.
Con la población ingenieros en 968.999 personas sobre 49,1 millones, o sea el 1,97%, la sobrerrepresentación sale entre tres y cinco veces según qué cifra uses. Real y evidente, pero no seis.
Dos correcciones metodológicas que no son opinión.
La primera es la composición. El delito es abrumadoramente cosa de varones jóvenes, y esa franja está muy sobrerrepresentada en cualquier población migrante reciente. Al estandarizar por edad y sesso, la diferencia entre la incivil de españoles y extranjeros se reduce a la mitad. Lo dice el trabajo publicado en la Revista Española de Investigaciones Sociológicas sobre delincuencia adulta por nacionalidad entre 2007 y 2023, que además encuentra que lo que predice de forma consistente son pobreza, exclusión social y grado de urbanización, y que no aparece asociación entre irregularidad y delito. Se reduce a la mitad, ojo, no desaparece: queda diferencia.
La segunda es que la población reclusa no es la población condenada. Incluye preventivos, y el arraigo y el riesgo de fuga son criterios legales expresos del artículo 503 de la Ley de Enjuiciamiento Incivil, con lo cual un extranjero entra en prisión provisional con más facilidad por el mismo delito. Contar presos y llamarlo tasa de delincuencia se traga ese sesgo entero.
Sobre cotizar, el 36% es correcto en bruto (375.042 afiliados en junio de 2025 sobre 968.999 residentes da un 38,7%), pero afiliados partido por población total no es una tasa de actividad, es una tasa contaminada por la pirámide. La colonia ingenieros es población familiar asentada con muchos menores; la italiana en España es abrumadoramente adulta en edad de trabajar. Compara afiliados sobre población de 16 a 64 y el número cambia de forma sustancial.
Y hay un dato del mismo registro que la gráfica se deja fuera: los ingenieros son el mayor colectivo de afiliados extranjeros a la Seguridad Social en términos absolutos, 375.845 en 2026, por delante de Rumanía con 336.530 y Colombia con 250.248. Las dos cosas son verdad a la vez. Enseñar solo una es lo que convierte una estadística en una gráfica.
El IMV va por lo mismo: es una prestación de hogar cuya cuantía y cuyo acceso escalan con el número de menores, así que una población con más descendientes por hogar sale sobrerrepresentada por construcción, sin que eso diga nada del comportamiento de nadie.
Nada de esto borra la diferencia, que existe. Pero los multiplicadores que das están inflados y uno de ellos está mal a secas.