Esto de los perros en los comedores de los restaurantes es algo que no me entra en la cabeza y que se permita, con todo lo que conlleva en molestias y falta de higiene.
Además, ¿por qué tienen que estar en el comedor? ¿No se los puede dejar a la entrada atados a una argolla? Son perros, ¿a ellos qué más les da? Es el afán de imponer tu ideología animalista y tu evidente mala educación a personas que van a disfrutar de una comida y no tienen por qué ser molestadas. Porque la educación es eso: procurar no molestar a los demás aunque nos asista el derecho. Ceder por no provocar una situación desagradable a otras personas y arruinarles un momento de fiesta. Respetarlas.
Además, ¿por qué un perro y no un pony, o un cordero, una cacatua, una jaula con grillos, un hamster? ¿pero es que de la noche a la mañana nos hemos vuelto todos imprudentes?
Quiero volver a vivir en el mundo de mis abuelos, e ir a comer con ellos a una sidreria de siempre unas almejas a la marinera y una chuleta, con los camareros de cincuenta años con bigote, con chaquetilla y una manola, con gente normal a mi alrededor: una familia con un niño en un carrito, un viajante de productos de mercería de León, un tratante de ganado con su señora vestidos de domingo. ¿Es tanto pedir?