Acuerdo UE-Mercosur: ¿gloria o ruina para el campo español?
El acuerdo UE-Mercosur, negociado durante más de 25 años, ha sido aprobado por España y otros países europeos, mientras los agricultores cortan autopistas en Cataluña y los supermercados se niegan a vender la carne importada. La paradoja es que, pese a venderse como un triunfo del libre comercio, el tratado llega en un momento en que el comercio global está dominado por China y las grandes corporaciones financieras, lo que lleva a muchos analistas a calificarlo de "papel pintado".
Los términos del acuerdo
El acuerdo, que requiere ratificación del Parlamento Europeo, reduce aranceles para productos agrícolas del Mercosur (carne, soja, arroz, miel) a cambio de abrir mercados para automóviles, vinos y servicios europeos. Sin embargo, incluye tantas cláusulas y excepciones que su aplicación real es incierta. Mientras los defensores argumentan que abaratará la cesta de la compra, los críticos sostienen que destruirá la agricultura europea, incapaz de competir con unos estándares sanitarios y medioambientales mucho más laxos. Italia y Portugal, gobernados por la "ultraderecha", votaron a favor, mientras Francia amenaza con bloquear el proceso.
Las reacciones y el impacto esperado
Las protestas se extienden: en Cataluña se han cortado autopistas, y los agricultores franceses han utilizado toros para dispersar a la policía. Pero el dato más llamativo es que los propios supermercados europeos han anunciado que no venderán carne del Mercosur, presionados por el rechazo de los consumidores. En un giro irónico, el supuesto "libre mercado" choca con la realidad comercial. Mientras tanto, el campo español, ya golpeado por la burocracia de la PAC y los bajos precios, se enfrenta a una competencia desleal. La pregunta que nadie responde es: ¿quién se beneficia realmente? Algunos apuntan a tres oligarcas detrás del acuerdo.
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