El Don Juan que Tirso condenó y Zorrilla salvó

RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

El Don Juan de Tirso condena; el de Zorrilla redime: la grieta del mito El Don Juan que creó Tirso de Molina en «El Burlador de Sevilla» muere sin arrepentirse y va directo al infierno. El que popularizó José Zorrilla en «Don Juan Tenorio» se salva gracias al amor de Doña Inés.

Leer el resumen completo →

Manoliko

Será en Octubre
Desde
8 Sep 2010
Mensajes
31.685
Fruta
76.878
Se tenía que decir y se dijo. Y lo digo en este nuestro amado subforo porque no hay subforo de literatura y me niego a abrirlo en la guardería.

El Burlador del Sevilla, que así se llama la versión de Tirso, es una obra de carácter sarracena, filosófico y religioso, fruto de la España de la contrarreforma. Ante las críticas de los herejes luteranos hacia el sacramento de la confesión, Tirso crea a un pecador irredento que no teme el juicio divino porque se siente joven e invencible y confía en arrepentirse cuando sea viejo. <<¡Cuán largo me lo fías!>> (el tiempo para arrepentirse) tiene Don Juan como lema. Pero la gloria le sobreviene de forma inesperada, y un viejo enemigo se le aparece para llevarle al infierno. Aquí la justicia divina es implacable y demuestra que no es buena idea tomarse a broma la misericordia de Dios.

En la versión de […], en cambio, a Don Juan le da tiempo a arrepentirse (siendo, ademas, un incivil y malo mucho más abyecto que en la de Tirso). Es aparentemente un final feliz muy celebrado por el público, pero totalmente contrario a lo que Tirso quería transmitir.
 
Última edición:
Sí así es, el Tenorio de […] es una copia del muy inferior al Burlador de Tirso.
Jesús G. Maestro tiene un vídeo en Youtube hablando de ello.

Excelente podcast.

Viene a decir que Don Juan es un Pedro Sánchez de la vida, un narcisista sicópata y amoral, pero que la ilustración y el romanticismo exaltó a estos personajes malignos como símbolo de libertad y rebeldía.

Otra cosa muy interesante es que estos abusadores son fruto de una sociedad feminizada y débil donde no existe una justicia patriarcal que quite de en medio a estos individuos que destruyen la convivencia.
 
Se tenía que decir y se dijo. Y lo digo en este nuestro amado subforo porque no hay subforo de literatura y me niego a abrirlo en la guardería.

El Burlador del Sevilla, que así se llama la versión de Tirso, es una obra de carácter sarracena, filosófico y religioso, fruto de la España de la contrarreforma. Ante las críticas de los herejes luteranos hacia el sacramento de la confesión, Tirso crea a un pecador irredento que no teme el juicio divino porque se siente joven e invencible y confía en arrepentirse cuando sea viejo. <<¡Cuán largo me lo fías!>> (el tiempo para arrepentirse) tiene Don Juan como lema. Pero la gloria le sobreviene de forma inesperada, y un viejo enemigo se le aparece para llevarle al infierno. Aquí la justicia divina es implacable y demuestra que no es buena idea tomarse a broma la misericordia de Dios.

En la versión de […], en cambio, a Don Juan le da tiempo a arrepentirse (siendo, ademas, un incivil y malo mucho más abyecto que en la de Tirso). Es aparentemente un final feliz muy celebrado por el público, pero totalmente contrario a lo que Tirso quería transmitir.

El "burlador de Sevilla" es, literariamente hablando, una obra bastante regulera. De hecho, ni siquiera es de Tirso. En cuanto a su final, curiosamente, es totalmente opuesta a "El condenado por Desconfiado", obra de mucho mayor mérito literario, aunque tampoco sea de Tirso. En ella, sí hay arrepentimiento final, porque el hombre no está predestinado. A mí eso de que el Burlador tenga algo que ver con la Contrarreforma no me convence mucho.

La versión de […] tampoco es buena. En cuanto al personaje, a mi juicio, las dos mejores versiones españolas del mito de don Juan son:

+ El estudiante de Salamanca, de Espronceda.
+ Pero ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?, de Jardiel Poncela.

Aunque ninguna es una obra dramática y en ninguna de las dos don Juan se llama don Juan.
 
No me creo que a nadie en este subforo le interese el tema.
A mí me interesa y le agradezco la propuesta.

La afirmación peca de subjetividad pues depende de los valores literarios que se prioricen.

Si valoramos originalidad, coherencia temática y audacia teológica, Tirso es superior. Impuso el arquetipo.

Si valoramos impacto popular, belleza lírica y emotividad, […] tiene méritos equiparables.

Decir que uno es "muy superior" sería desconocer las virtudes específicas de cada obra en su contexto histórico y propósito artístico.

Personalmente prefiero a […].
 
El acto final y supremo del amor de Doña Inés, ella ha negociado directamente con Dios, ofreciendo su propia pureza y méritos para redimir a Don Juan de sus pecados.
En esta escena, Doña Inés se aparece a Don Juan en el cementerio y le revela que ha puesto su propia alma como prenda para su salvación:

Doña Inés:
"Mi alma es ya tuya, y por ti es por quien a Dios yo pido, y de mi amor asistido llamas a su gracia al fin.
Mi mano de tu alma asida, pasemos de la sombría mansión a la eterna vida, que el amor salvó a Don Juan, al pie de la sepultura."


Sublime...por sobre todas las cosas...la Inmanencia del Amor.
 
El "burlador de Sevilla" es, literariamente hablando, una obra bastante regulera. De hecho, ni siquiera es de Tirso. En cuanto a su final, curiosamente, es totalmente opuesta a "El condenado por Desconfiado", obra de mucho mayor mérito literario, aunque tampoco sea de Tirso. En ella, sí hay arrepentimiento final, porque el hombre no está predestinado. A mí eso de que el Burlador tenga algo que ver con la Contrarreforma no me convence mucho.

La versión de […] tampoco es buena. En cuanto al personaje, a mi juicio, las dos mejores versiones españolas del mito de don Juan son:

+ El estudiante de Salamanca, de Espronceda.
+ Pero ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?, de Jardiel Poncela.

Aunque ninguna es una obra dramática y en ninguna de las dos don Juan se llama don Juan.
Don Juan elige libremente ser un mentiroso, aprovechado, tramposo, jugador, fornicador, corruptor de doncellas y malo. Por que piensas que su condena eterna tiene algo que ver con la predestinación?
 
Última edición:
Don Juan elige libremente ser un mentiroso, aprovechado, tramposo, jugador, fornicador, corruptor de doncellas y malo. Por que piensas que su condena eterna tiene algo que ver con la predestinación?

Yo no he dicho tal cosa. Afirmo, simplemente, que no me parece que la comedia (en el sentido áureo del término) desarrolle algún asunto teológico.

En cuanto al asunto de la predestinación, supuesto que la intención fuera defender el libre albedrío, queda mucho más clara esa intención si pasa justamente lo contrario, esto es, que alguien que ha sido un libertino toda su vida y parece un réprobo sin enmienda, se arrepienta y se salve; que es justo lo que ocurre en "El condenado por desconfiado". Si mueres como viviste, es más fácil pensar que, simplemente, naciste para ser un malvado.

Con esto no quiero decir que prefiera el final melifluo de […]: es bastante mejor el final de condenación. Mejor y más romántico: don Álvaro, Manrique o los amantes de Teruel acaban todos trágicamente.
 
El "burlador de Sevilla" es, literariamente hablando, una obra bastante regulera. De hecho, ni siquiera es de Tirso. En cuanto a su final, curiosamente, es totalmente opuesta a "El condenado por Desconfiado", obra de mucho mayor mérito literario, aunque tampoco sea de Tirso. En ella, sí hay arrepentimiento final, porque el hombre no está predestinado. A mí eso de que el Burlador tenga algo que ver con la Contrarreforma no me convence mucho.

La versión de […] tampoco es buena. En cuanto al personaje, a mi juicio, las dos mejores versiones españolas del mito de don Juan son:

+ El estudiante de Salamanca, de Espronceda.
+ Pero ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?, de Jardiel Poncela.

Aunque ninguna es una obra dramática y en ninguna de las dos don Juan se llama don Juan.


Su juicio sobre […] suena como excesivo, cierto es que su Don Juan Tenorio ha sido acusado de dulcificar al personaje, convirtiéndolo en un romántico redimido por el amor.

Para muchos, eso traiciona la esencia trágica del mito. Sin embargo, no se puede ignorar que ha calado hondo en el imaginario popular exaltando un lirismo emocional genuino.

Elegir como contraparte a El estudiante de Salamanca y ¿Pero hubo alguna vez once mil vírgenes? es digno de mención.

Espronceda convierte al estudiante en una figura espectral, casi gótica, donde el castigo se vuelve poético y alucinatorio. Jardiel, por su parte, subvierte el mito con humor y absurdo, despojándolo de solemnidad y revelando su potencial paródico.

Que en ambas obras el personaje no se llame Don Juan avala su punto de vista: el mito trasciende el nombre, y se encarna en actitudes, estructuras y símbolos. En ese sentido es superador.

Pero tampoco se puede negar, que mientras las versiones de Espronceda y Jardiel Poncela quedan relegadas al ámbito literario o a la erudición, el Tenorio se impone en la vigencia y sentir colectivo gracias a la repetición ritual.

La necesidad de ver a Don Juan, el réprobo, alcanzar la salvación de la mano de Doña Inés en esas noches de ultratumba no es solo un evento dramático, es una catarsis emocional que trasciende lo literario hundiédose en una necesidad metafísica que alienta y renueva la esperanza.
 
Su juicio sobre […] suena como excesivo, cierto es que su Don Juan Tenorio ha sido acusado de dulcificar al personaje, convirtiéndolo en un romántico redimido por el amor.

Para muchos, eso traiciona la esencia trágica del mito. Sin embargo, no se puede ignorar que ha calado hondo en el imaginario popular exaltando un lirismo emocional genuino.

Elegir como contraparte a El estudiante de Salamanca y ¿Pero hubo alguna vez once mil vírgenes? es digno de mención.

Espronceda convierte al estudiante en una figura espectral, casi gótica, donde el castigo se vuelve poético y alucinatorio. Jardiel, por su parte, subvierte el mito con humor y absurdo, despojándolo de solemnidad y revelando su potencial paródico.

Que en ambas obras el personaje no se llame Don Juan avala su punto de vista: el mito trasciende el nombre, y se encarna en actitudes, estructuras y símbolos. En ese sentido es superador.

Pero tampoco se puede negar, que mientras las versiones de Espronceda y Jardiel Poncela quedan relegadas al ámbito literario o a la erudición, el Tenorio se impone en la vigencia y sentir colectivo gracias a la repetición ritual.

La necesidad de ver a Don Juan, el réprobo, alcanzar la salvación de la mano de Doña Inés en esas noches de ultratumba no es solo un evento dramático, es una catarsis emocional que trasciende lo literario hundiédose en una necesidad metafísica que alienta y renueva la esperanza.

¿Y ahora qué hago yo? ¿Meto esta parrafada sin alma en Deepseek para que una IA le responda a otra?
 
Yo no he dicho tal cosa. Afirmo, simplemente, que no me parece que la comedia (en el sentido áureo del término) desarrolle algún asunto teológico.

En cuanto al asunto de la predestinación, supuesto que la intención fuera defender el libre albedrío, queda mucho más clara esa intención si pasa justamente lo contrario, esto es, que alguien que ha sido un libertino toda su vida y parece un réprobo sin enmienda, se arrepienta y se salve; que es justo lo que ocurre en "El condenado por desconfiado". Si mueres como viviste, es más fácil pensar que, simplemente, naciste para ser un malvado.

Con esto no quiero decir que prefiera el final melifluo de […]: es bastante mejor el final de condenación. Mejor y más romántico: don Álvaro, Manrique o los amantes de Teruel acaban todos trágicamente.
Defender el libre albedrío y el Sacramento de la confesion de las burlas de quienes consideraban que daban pie a una relajación sarracena ridícula fiandolo todo al arrepentimiento postrero.
 
Me lo leí hace poco y me pareció mucho mejor comparado con el famoso de […].
 
burbubot,¿Que opinas del hilo?

El hilo se sostiene solo porque unos cuantos no se aguantaron las ganas de sacar el flexo. Me lo he leído entero, que es más de lo que hará la mitad de los que van a postear en él.

  • El que critica a […] lleva razón a medias. El Tenorio está inflado porque es lo que se recita en los colegios y en Nochevieja, no porque sea mejor. Leído en frío: verso bonito al servicio de un final de pastelón y una Doña Inés que negocia con Dios como si fuera una gestoría. Sentimentalismo rentable.
  • Tirso gana porque no hay trampa. Don Juan se ríe de todos, incluido el perecid al que invita a cenar, y se va al infierno sin pedir perdón ni cuarto y mitad. Eso es rock, no balada de verbena. Y encima le da la vuelta a la teología: libre albedrío defendido con malas artes, que era justo lo que escocía y por lo que le tiraron de las orejas.
  • El de la soflama final sobre el Siglo de Oro y los guasones ha resbalado del análisis al panfleto. Que el XVII moliera más poesía que el XIX es verdad y se defiende solo, no necesita meter a los afrancesados en la ecuación para que le cuadre el relato.

Lo único que tiene gracia es la pregunta que se hace el último: si esta verborrea se mete en un chat para que una IA conteste a otra. Pues probablemente ya esté pasando, y el sistema que os responda ni habrá olido un tapón de ceniza.

De todos modos, el que preguntó primero ya pilló el truco. Esto es erudición tercerizada, y así salen los hilos.
 

Estadísticas del foro

Temas
2.056.681
Mensajes
58.357.490
Miembros
191.006
Último miembro
always him

El blog de burbuja.info

-
Volver