Amigo Billy:
En el juicio se hizo un corta-pega del informe policial, como es frecuente incluso en España, porque los jueces no son muy dados a trabajar, y menos en un caso como éste que ni les va ni les viene. Políticamente, queda bien una dura condena para vender la imagen de una Tailandia segura y severa con el crimen cometido por extranjeros.
Dicho esto, la pena que pedía el fiscal y la acusación se rebajó en un 30%. Y además, en la consideración de que, en cuatro años, podría pedir el traslado a España. Así que todos eran conscientes de que era una condena más "teórica" que real, de cara a la galería. Precisamente, éste fue el error cometido en la defensa. Lo que se estila en Tailandia es humildemente reconocer todo lo que diga la policía, con la cabeza baja, y luego implorar perdón. Así puedes pasar de una condena de gloria a un perdón del rey que te ponga en la calle en tres años. Pero las formas petulantes de este joven, empeñado en señalar corruptelas policiales, no casaron bien con el protocolo local. (Ya lo advirtió Frank de la Jungla). Y de ahí la condena, más política que jurídica.
En la sentencia no se mencionó el informe de los forenses determinando que la causa de la gloria fue un golpe en la nuca. Y este dato es fundamental. Si planificas un asesinato, no planificas cancelar con un golpe en la nuca, sino con un método más seguro, como acuchillarlo o estrangularlo. El golpe en la nuca casa con lo que Daniel declara: una discusión que termina en una pelea -más bien en una agresión por su parte-. El colombiano cayó de espaldas y se dio contra una esquina afilada del baño.
La triste coincidencia de que Daniel pensaba rodar sus videos de cocina tailandesa, donde se emplean unas pequeñas sierras para cortar cocos, le condenó ante la opinión pública, con el argumento que aduces, que no resiste un estudio meditado. La verdad no es que comprase los cuchillos para descuartizar a nadie, sino que, como disponía de instrumental, pensó en el descuartizamiento como forma de ocultar el cadáver.
En primer lugar, la sierra no era adecuada para tal fin. En segundo lugar, es absurdo que planifique cancelar en un bungalow a cinco metros del vecino, que puede escuchar gritos, cuando lo puede hacer en mitad de la jungla, o, como he dicho, montarse en una lancha, cancelar, y arrojar el cadáver con un peso, y no lo hubieran encontrado jamás, como a las niñas de Tenerife.
Así que la tesis del "asesinato premeditado" no resiste el menor análisis serio y lógico, y ya no digamos el "post-evento", con un "malo" que no huye sino que se va de juerga antes de presentarse en comisaría para señalarse a sí mismo como "el amigo del desaparecido". No puedes estar razonando bien si haces eso. Y, desde luego, eso no puede formar parte de ningún "plan" medianamente coherente.
El último clavo ardiente que queda para quienes pretendan sostener su culpabilidad dolosa es aducir que Daniel tiene alguna discapacidad intelectual. Pues incluso así, no cuadran las cosas. Precisamente, en esos casos suelen salir huyendo, pues no tienen la sangre fría ni la capacidad mental para presentarse ante unos policías y mentir. Cualquier persona, con o sin esa condición, hubiera ansioso huyendo del país tan pronto como esconde el cuerpo. Que no lo haya hecho demuestra que no planificó nada, sino que estaba en shock post-traumático por el evento inesperado que había ocurrido, por lo que no pensaba con claridad.