Cuando cayó Roma no surgió ningún poder concentrado semejante. Por eso todas las facciones del poder (enfrentadas entre sí, pero siendo el enemigo común de todas ellas el pueblo), al unísono, tachan a la Edad Media como época oscura y de retroceso. En realidad (sobre todo en Europa occidental, y más en concreto en la Península Ibérica) fue la época de mayores libertades, siquiera por la ausencia de poder concentrado. Incluso la Iglesia sólo saca pecho a partir del renacimiento (claro, porque fue el renacer del poder concentrado).
En lo que ahora se conoce como España (que en aquel entonces no existía como tal) el Estado comenzó a tener gran poder en 1256, cuando se empezaron a redactar las Siete Partidas de Alfonso X. Y más concretamente, es decir, más nocivamente, a partir del ordenamiento de leyes de Alcalá, en 1348.
Los Reyes Católicos ya tenían un Estado muy formado cuando llegaron al poder.
Pero no fue hasta 1812 que el Estado se convirtió ya de forma definitiva y explícita, en enemigo del pueblo... y ahí ya entra toda la influencia francesa y anglo, y luego germana (todas peores, por más liberticidas, que las autóctonas).
Los pueblos peninsulares han sido los mejores de la historia de la humanidad, incluso sus élites fueron de las menos malas para el pueblo (no por intención, sino por incapacidad para llevar a cabo sus proyectos y sobre todo porque tenían en frente el pueblo más fuerte y libre), pero todas las élites de poder nos han hecho creer que los pueblos peninsulares han sido los peores, los más atrasados, los más salvajes...
Salvajes no, pero indómitos sí. Sólo a partir del franquismo, y luego con la llamada transición, es cuando por fin las minorías poderhabientes del dúo Estado-Capital consiguieron derrotar y domar al pueblo.
¿Por qué todos los que se llaman patriotas siempre beben de extranjerismos? Del izquierdismo es entendible y coherente que siempre piensen que todo lo bueno es inglés, o francés o alemán. Pero los autodenominados patriotas de "derecha" también beben de todo lo extranjero. Los únicos que defienden lo autóctono son los católicos tradicionalistas, pero justo defienden lo peor de lo autóctono, es decir, las élites de poder y todas sus creaciones liberticidas. Todos, pogre y reaccionarios-nancy odian el pueblo; por tanto, si son pogre y reaccionarios-nancy del pueblo llano, lo que practican es el auto-repruebo, en tanto que pueblo. Todos rinden culto al poder. Todos creen que el pueblo debe ser dirigido de la cuna a la tumba. Y es entendible que las minorías poderhabientes piensen así, pero no es tan entendible que lo piense el pueblo llano.
Todo lo mejor que ha dado la humanidad lo tenemos en la península ibérica, y no precisamente por las élites de poder, sino por el pueblo.
Ese es el problema de los europeos, que identifican Europa con las creaciones de las minorías poderhabientes que los pastorean y han pastoreado.
Los europeos practican el auto-repruebo, un auto-repruebo que es el mismo en los nancy que en los pogre; tanto unos como otros alaban las creaciones del poder (monumentos, derechos, legislaciones, ejércitos, tecnología, etc.) al mismo tiempo que ellos mismos (y repito, hablo de los europeos del pueblo llano) se sienten pequeños, diminutos, incapaces para todo lo que no sea depender del dúo Estado-Capital, del poder.
La cultura superior de los pueblos europeos (y en concreto peninsulares) no es sólo ni sobre todo la cultura del poder y/o erudita, sino sobre todo la cultura popular (y amor por la libertad).
La verdadera hispanidad, la de los pueblos peninsulares (diferentes y diversos, unidos por su fuerza combativa contra todo tipo de poder ilegítimo), era y es odiada y combatida por todas las élites de poder...
El famoso "atraso" de España, lejos de ser un problema, fue su salvación.
El "atraso" era la muestra de libertad de los pueblos peninsulares, contra las intenciones del poder.
Quien precisamente terminó con el "atraso" fue precisamente quién nos dicen que nos "atrasó". El franquismo fue modernidad a toda máquina. El franquismo fue el que finalmente consiguió lo que los anteriores regímenes no habían conseguido: derrotar al pueblo.
Ortega y Gasset es alabado (o no criticado, y mucho menos demonizado) por casi todas las corrientes ideológicas.... ¿por qué será?
Ortega y Gasset:
"En España no ha habido apenas feudalismo; sólo que esto, lejos de ser una virtud, fue nuestra primera gran desgracia y la causa de todas las demás" [desgracia para las élites, de las que se sentía parte]
En varias de sus obras Ortega se entristece de que la ruralidad ibérica sea tan amante de su libertad, rechace la jerarquía y mire como un igual a la gente que tiene por encima. Para él, el problema estriba en "que es un país donde la masa es incapaz de prestar adoración al superior"... "Las masas se han hecho indóciles frente a las minorías; no las obedecen, no las siguen, no las respetan, sino que, por el contrario, las dan de lado y las suplantan".
Pasó Ortega cinco años de su vida en Alemania y quedó enamorado del respeto servil que encontró de la masa a los Heer (señores). Le fascinó observar, el cómo la élite universitaria alemana entre la que vivió, apreciaba fervorosamente el Manu Smriti (código de Manú) escrito por los indios arios, que codifica el sistema de castas hereditario y las etapas de la vida de los nacidos dos veces (miembros de las tres castas superiores). Insiste en sus escritos en que se necesita importar a la España plebeya la actitud de reverencia sincera que observó en el pueblo alemán hacia los ricos, poderosos y funcionarios. En sus años en Alemania quedará encandilado en especial por Hegel y Nietzsche.
Ortega apreciará reverencialmente al filósofo alemán Hegel (1770-1831). De él aprenderá que el Estado es nada menos que das irdische-Göttliche, esto es, "lo terrenal divino". "Todo lo que el hombre es, se lo debe al Estado; sólo dentro de él tiene su ser. Todo el valor que el hombre posee, toda su realidad espiritual la tiene a través del Estado", "toda actividad tiene su principio y su ejecución en la unidad decisiva de un Jefe", "en el Estado es donde se realiza concreta y positivamente la libertad", dirá Hegel.
La misma idea fuerza planteada por Nietzsche en cuanto a la educación será planteada por Ortega y Gasset cuando hable de su "pedagogía social como programa político", del "Estado como educador social" o de la "nacionalización de las masas". En Los problemas nacionales y la juventud Ortega dirá que: "la masa-pueblo vegeta de una manera infrahumana, necesita de los pocos, de los elegidos, de las aristocracias sarracena para que concreten y orienten su volición hacia un ideal social determinado". "El Estado y no el pueblo es el único ente con legitimidad para ejercer la educación de sus miembros… El Estado ha de ser el centro de la energía ciudadana y sólo a través de él se debe dar la actividad social de sarracena de la comunidad".
Ortega habla de la necesidad de un Estado más poderoso que obligue, de una vez, a las gentes del campo a arrodillarse ante los aristoi o minorías selectas, como él las llamaba. Había que hacer olvidar al ibérico rústico y montaraz, mediante el control férreo de la escuela obligatoria, sus tradiciones concejiles, colectivistas, comunales y comunitarias de las que ya nos habló, por ejemplo, en sus investigaciones etnográficas, el aragonés Joaquín Costa.
Ortega, que identifica "vida local" con "vida no nacional" dice que "el localismo en que vive de hecho España no puede aprovecharse directamente para fines nacionales [léase estatales]".
La resistencia vigorosa de la sociedad rural hispánica ha sido un freno y un lastre pesadísimo para el desarrollo del poder imperial del Estado español y así lo remarcó Ortega. Ortega añorará el verdadero feudalismo que se desplegó del río Elba hacia oriente en el que había obediencia y respeto del Knecht (siervo) al Herr (señor). Propondrá importar ese espíritu para conseguir moldear las almas y las mentes de las masas ibéricas con el fin de elevar al Estado y al Capital hacia cotas más elevadas.
Esto está casi conseguido hoy en día.
Que del río Elba hacia Lisboa no haya habido necesidad de abolir la esclavitud en ningún momento de la historia desde el siglo V hacia nuestros días es por un motivo: porque no existía y fue abolida por las gentes de nuestra ruralidad; esto le descomponía sobremanera a nuestro "gran" pensador (Ortega es festejado, alabado y ensalzado por toda la actual élite política y social; centenares y centenares de calles, colegios, institutos, centros culturales, premios, una poderosa fundación… llevan su nombre).
Recomendó Ortega y Gasset a los dirigentes del Estado militarizar el campo y convertir al Ejército y al funcionariado en el centro de la vida nacional. Explicó que lo más urgente para combatir el pensamiento aldeano era "germanizar España". También quería expresar lo mismo cuando insistía en la necesidad de "europeizar España".
Para Ortega el ejército estatal era, textualmente, "una de las creaciones más maravillosas de la espiritualidad humana". En el ejército del Estado veía "la acumulación de altísimas virtudes y de genialidad". Consideraba a "la guerra un motor biológico y un impulso espiritual que son altos valores de la humanidad" y a la imposición por la fuerza de las armas "no una fuerza bruta, sino fuerza espiritual".
Sobre el pueblo y las gentes populares decía: "el Estado debe ser el Todo, el pueblo no debe actuar por sí mismo. La misión del pueblo es comprender que ha venido al mundo para ser dirigido, influido, representado, organizado. Pero, se ha de insistir, que no ha venido al mundo para hacer todo esto por sí. Se ha de referir la vida de la masa a la instancia superior, constituida por las minorías excelentes".
El Cronista oficial del Estado español en los años del franquismo, Victor Ruiz Albéniz (1885- 1954), inspirado por los escritos de Ortega y Gasset, en su libro La conquista de Vizcaya propone establecer por ley un mínimo de dos "castas" sociales: la primera la de los militares, ricos y altos funcionarios. Y la segunda la de "los que quedan en obligación y servidumbre para con ellos"
Extraído de REPICO CAMPANAS, LLAMANDO AL COMBATE.