Creo y espero que esto traiga cosas positivas, vamos a pensar en cosas positivas...
Desde luego, no sé exactamente la situación de cada uno, pero en lo que a mí respecta estoy en la treintena, la situación y tipo de vida que hemos llevado en el año 2019 distaba mucho, muchísimo, de ser sostenible.
Hemos vivido al menos en la empresa privada un periodo de explotación, abuso y temporalidad sin igual, ¿y quién es el responsable? He visto con mis propios ojos cómo la administración pagaba por el desarrollo del proyecto de una depuradora 2500 euros, he visto cómo se han encargado direcciones de obra de proyectos de 30 millones de euros por 900 euros al mes, he visto cómo una generación de 50/60 tacos ha explotado a chavales que han entrado a la industria pagándoles por debajo de convenio que ellos defendían para sí.
He vivido en Madrid, Andalucía y mi ciudad natal del norte de España, aparte de en el Reino Unido. Estoy cansado de ver bares de jóvenes reconvertidos en centros de gin tonic para nuevos divorciados en sus 50 años, mientras que los chavales se han tenido que coger locales para no gastar. Se ha roto la cadena de desarrollo.
La gente de los 30 tiene una tasa de un descendiente en el 10% de los casos; en el 90% restante, cero descendientes. Hemos vivido una época donde la generación de riqueza nos ha permitido tener estudios, inglés y demás, y si es cierto que gracias a la generación de nuestros padres, bien es cierto que ellos pudieron gozar de unas mejores condiciones económicas que nosotros.
A lo que voy: era de recibo que la situación creada no era sostenible, no lo era. Hemos visto cómo los poderes, bajo la falsa acusación de vivir por encima de nuestras posibilidades, han hecho que vivamos en zulos compartidos con cuencos de arroz. No voy a descubrir que las personas generalmente tienen dos piernas, dos brazos y dos ojos, creo que eso es evidente, y que las personas son iguales enfrentadas a circunstancias distintas. Luego la razón de que nuestra generación viva en una juventud permanente no es que seamos especiales, sino que las circunstancias han hecho que tengamos que adaptarnos a vivir así. No es una crítica a la generación en sus 50/60/70s; ellos, al igual que nosotros, se adaptaron a las circunstancias que les tocó vivir, y lo que sí es cierto es que en mucho tuvieron más facilidades para desarrollarse como personas. Nosotros, en sus circunstancias, nos hubiéramos comportado igual; no tenemos nada de especial ni los unos ni los otros, solo cambia el tempo.
Lo que es evidente es que la situación era ya insostenible, y esto puede ser el revulsivo para que se dé la vuelta a la situación y la sociedad se dé cuenta de la realidad en la que estamos. Hemos pasado a ser un país en vías de desarrollo, lo somos. En 15 años hemos sufrido una paralización brutal que nos aleja 15 años del nivel de desarrollo de las nuevas potencias, así que afortunadamente toca coger la pala y volver a desarrollar el país. El verdadero camino se hace andando y hay mucho por reconstruir; solo hace falta abrir los ojos y levantarnos. El coche ya no anda, hay que meterle mano y se generará de nuevo trabajo.
Quizá esto traiga de vuelta la reindustrialización del país y el desarrollo de nuevas inversiones, dejando de lado ciertos mantras creados con el fin de despistar al obrero; estos movimientos creados han servido para distraer al obrero de su lucha, pero la situación ya ha conseguido levantar las máscaras.
Viva el proletariado. Viva el desarrollo. Dejemos de lado movimientos de despiste lanzados desde el capital para distraer al obrero.
Gora.