45 muertos y ni una dimisión: la gestión criminal del PSOE en el accidente de Adamuz
El 23 de enero de 2026, un tren descarriló en Adamuz (Córdoba) dejando 45 víctimas mortales. Al día siguiente, el Gobierno limitó la velocidad en varios tramos de la red, un reconocimiento implícito de que las vías estaban en mal estado. Sin embargo, ni Pedro Sánchez ni el ministro de Transportes, Óscar Puente, han presentado su dimisión. Sánchez dijo que "asume todas las responsabilidades", pero se negó a hablar de dimisiones. La comparación con Grecia es inevitable: en 2023, el ministro de Transportes heleno dimitió tras un accidente con 57 muertos. Aquí, el PSOE prefiere el gesto vacío a la acción.
La cancelación preventiva de Ouigo: el aviso que el Gobierno ignoró
Un dato que ha pasado desapercibido: la compañía Ouigo canceló todos sus trenes el día 9 de enero, dos semanas antes del accidente, y devolvió los billetes. Sabían que las vías no estaban seguras. Pero el Gobierno no actuó. ¿Cuántos avisos más hacen falta? La red ferroviaria española acumula años de falta de mantenimiento y recortes. La tragedia no fue un accidente, fue una consecuencia directa de la dejadez y la corrupción.
El silencio de los sindicatos y la doble vara de medir
Si el PP estuviera en el Gobierno, los sindicatos ya habrían convocado manifestaciones. Pero como manda el PSOE, la calle está en calma. Es la misma lógica que con la DANA de Valencia: el relato oficial cambia según el color político. Mientras, la "borregada" sigue tragando. Pero esta vez, el hartazgo se nota: en foros y redes, la etiqueta de "asesinos" se repite con fuerza. No es una exageración: cuando la negligencia causa muertes evitables, la responsabilidad es penal.
La pregunta que nadie contesta: ¿cuántas tragedias más harán falta para que la clase política asuma que la negligencia también es un crimen? Mientras Sánchez y Puente se aferran a sus sillones, los muertos de Adamuz se suman a una larga lista de víctimas del abandono institucional.
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