Me la juego a qué se montan un luto laico oficial y presionan a Ayuso para que pare/resignifique los festejos de la Hispanidad.
Son ingenieros del relato.
La izquierda tiene de respaldo una religión -ideología- y como tal opera en el ámbito de las masas. La derecha liberal es la "sola scriptura" que a cada cuál inspira individualmente y la libre opinión, apuesta, riesgo y aventura, le compete al individuo soberano dejando las cosas comunes al arbitrio de "la mano invisible".
Así que la derecha española, antaño catolicona y con directrices sociales inspiradas en Roma, ahora, tan liberal y libertaria, tan de emprendimiento y "quién es usté para decirme los vinos que puedo tomar antes de montarme en el coche", no es la sombra de lo que fue ni le importa pero existe un remanente social que sigue buscando aquella derecha en esta otra de la que solo conserva cierto oportunismo figurativo.
Es, como se ha dicho tantas veces, la ideología contra el mercado; la masa popular contra el prurito emprendedor que tiene por meta enriquecerse tanto como pueda, y no lo critico en tanto iniciativa privada, pero lo que sí critico a esta derecha "moderna" en nuestras latitudes, es que no tenga nada más valioso que el emprendimiento y la "marca".
Dejan todo el relato social a la izquierda y luego se ven obligados a asumir parte de su discurso, siempre en contra al principio y luego adoptándolo porque no les queda más remedio. Tienen la iniciativa de los negocios pero carecen de toda iniciativa cuando se trata de gobernar tomando decisiones directas -intervencionismo- sin tener que esperar a que la inteligencia impersonal de los negocios haga sus milagros.
La patria, los valores, la tradición y la continuidad que la derecha española alguna vez inspiró, hoy es apenas una herencia molesta que lucen con orgullo poco convincente en determinadas ocasiones en las que les sale a cuenta exhibir su españolidad midiendo con mucha cautela no pasarse de la dosis de poleo.
Generalizo adrede porque no quiero enfangarme en siglas y aún así sospecho que no ando muy errado cuando los rostros reflejan solemnidad o fingimiento incluso cuando después todo sea mentira. Es cuestión de sentirse cómodo con los mensajes de captación y de su grado de interiorización para parecer honestos y en este caso que nos ocupa, el mensaje de izquierda sigue teniendo más poder sobre la masa que el pijismo liberaloide que apelando a viejos e importantes sentimientos de mucha gente en España nunca alcanzan el grado de entusiasmo porque son pésimos actores.
En resumen, no es que sean más listos y los de la derecha más torpes. Es sentirse cómodos mintiendo o mentir a trancas y barrancas porque nada tienen que ofrecer al "populacho" que ve sustituir sus acerbos por promesas que tan solo alcanzan a una parte poco significativa de la sociedad.