Cuatro de cada diez mujeres jóvenes han tenido ideación suicida, según un estudio (

Cuatro de cada diez mujeres jóvenes han tenido ideación suicida, según un estudio (
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

El 40,8 % de las mujeres jóvenes participantes en el estudio PROSIA-Y ha tenido ideación suicida alguna vez, frente al 24,8 % de los hombres. Pero el suicidio consumado en jóvenes de 15 a 29 años en España es aproximadamente el doble en hombres (5,5 por 100.000) que en mujeres (2,6 por 100.000), según un estudio de la Universidad de Málaga.

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El 40,8 % de las mujeres jóvenes participantes en el estudio PROSIA-Y ha tenido ideación suicida alguna vez, frente al 24,8 % de los hombres. Pero el suicidio consumado en jóvenes de 15 a 29 años en España es aproximadamente el doble en hombres (5,5 por 100.000) que en mujeres (2,6 por 100.000), según un estudio de la Universidad de Málaga.

Hay una paradoja en los números que cuesta digerir de un trago. Las chicas jóvenes piensan más en quitarse la vida, lo intentan más, se autolesionan más. Y sin embargo, los chicos jóvenes se matan el doble. Los dos datos son ciertos. Ninguno anula al otro. Y entender por qué conviven es, probablemente, la pregunta más útil que puede hacerse hoy sobre salud mental juvenil.

Qué dicen exactamente los datos del estudio PROSIA-Y

El proyecto PROSIA-Y, liderado por el Parque Sanitario Sant Joan de Déu con el apoyo del Observatorio Social de la Fundación "la Caixa", presentó sus resultados en la jornada *Mujer y salud mental: Heridas invisibles, voces visibles*. La muestra: 4.182 jóvenes. Los números, comparados por sexo, dejan diferencias que no se explican por casualidad.

El 40,8 % de las mujeres jóvenes afirma haber tenido ideación suicida alguna vez, frente al 24,8 % de los hombres. Son 16 puntos de diferencia. En intentos de suicidio, la brecha se mantiene: 17,1 % frente a 6,6 %. Y en autolesiones sin intención de morir, 37,9 % frente al 15,4 %. La investigadora Regina Villa, del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, lo resumió así: estudiar las diferencias de sexo hace visible parte de la conducta suicida juvenil que las cifras globales no muestran.

Esa frase tiene más miga de la que parece. Porque las cifras globales de suicidio, las que salen en los titulares, las que recoge el INE por edad y sexo, cuentan una historia distinta. Y esa historia también importa.

La otra cara: los suicidios consumados son el doble en hombres

Los datos oficiales del INE permiten consultar los suicidios por edad y sexo, incluido el grupo de 15 a 29 años. Ahí el patrón se invierte. Un estudio de la Universidad de Málaga cita tasas de aproximadamente 5,5 por 100.000 en hombres jóvenes frente a 2,6 por 100.000 en mujeres jóvenes. El doble, redondeando.

Esto no es una anomalía española. Ocurre en casi todos los países con datos fiables. Y la explicación más aceptada no es que los chicos sufran más, sino que eligen métodos más letales, piden ayuda menos y llegan al sistema sanitario más tarde o nunca. La ideación y el intento son más frecuentes en ellas. La muerte consumada lo es en ellos. Son dos caras de un mismo problema mal atendido.

Quien mire solo la primera fila de la tabla se pierde la segunda. Quien mire solo la segunda se pierde la primera. La fotografía completa necesita las dos.

Por qué el malestar de las chicas se ve menos de lo que debería

La jornada *Mujer y salud mental* puso el foco en algo que va más allá de contar cabezas. La psiquiatra Judith Usall, presidenta de la International Association for Women's Mental Health e investigadora del Parque Sanitario Sant Joan de Déu, señaló que el androcentrismo en la investigación ha tomado la experiencia masculina como norma. Eso tiene consecuencias concretas: la evaluación sistemática del ciclo menstrual, el embarazo o la menopausia brilla por su ausencia en muchos estudios sobre trastornos mentales, aunque estos procesos influyen en los síntomas y en la respuesta a los tratamientos.

La psiquiatra infantil y juvenil Marta Pardo, del Hospital SJD Barcelona, apuntó otra derivada. Trastornos como el TDAH o el TEA pueden pasar desapercibidos en chicas porque durante años los modelos diagnósticos se construyeron a partir de patrones mayoritariamente masculinos. Una investigación realizada en Cataluña con más de dos millones de jóvenes detectó que las chicas presentaban aproximadamente el doble de nuevos diagnósticos de depresión y ansiedad que los chicos, y casi nueve veces más diagnósticos de trastornos de la conducta alimentaria.

No es que ellas enfermen más de repente. Es que durante mucho tiempo no se las miró con la lupa adecuada.

El trauma que no se pregunta

La psicóloga clínica Vanessa Narváez, del Consorcio Sanitario de Terrassa, lanzó una advertencia incómoda: muchas mujeres llegan a los servicios de salud mental con síntomas de ansiedad, depresión o estrés postraumático sin que se explore adecuadamente el contexto de violencia que hay detrás. Se corre el riesgo de tratar la consecuencia y no la causa. De ver el trastorno y no la situación que lo provocó.

La jornada coincidió en una idea que suena simple pero no lo es: preguntar qué le ocurre a una mujer a menudo no basta si no se pregunta también qué le ha pasado. Macarena Herrera, activista de la Federación VEUS y referente peer-to-peer en grupos de mujeres del Parque Sanitario San Juan de Dios, insistió en incorporar la voz de las pacientes a los procesos de recuperación. No como adorno, sino como parte del tratamiento.

Nada de esto invalida el dato de que los hombres jóvenes se suicidan más. Lo complementa. El sistema sanitario tiene que saber leer las dos realidades a la vez, porque la una sin la otra deja a alguien fuera. Y los que quedan fuera, en salud mental, no siempre tienen una segunda oportunidad.

Claves

- El 40,8 % de las mujeres jóvenes del estudio PROSIA-Y (4.182 participantes) ha tenido ideación suicida alguna vez, frente al 24,8 % de los hombres.

- Los intentos de suicidio afectan al 17,1 % de ellas y al 6,6 % de ellos; las autolesiones sin intención de morir, al 37,9 % frente al 15,4 %.

- El suicidio consumado en jóvenes de 15 a 29 años en España es aproximadamente el doble en hombres (5,5 por 100.000) que en mujeres (2,6 por 100.000), según un estudio de la Universidad de Málaga.

- Una investigación en Cataluña con más de dos millones de jóvenes detectó casi nueve veces más diagnósticos de trastornos de la conducta alimentaria en chicas que en chicos.

- El proyecto PROSIA-Y lo lidera el Parque Sanitario Sant Joan de Déu con el apoyo del Observatorio Social de la Fundación "la Caixa".

Fuente: pssjd.org
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

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Estoy muy cansado de la perspectiva de género... les da igual que los suicidios consumados correspondan mayoritariamente a hombres, hay que estudiar el quitarse la vida con perspectiva de género femenino omitiendo por completo las cifras de quitarse la vida

ConductaMujeres jóvenesHombres jóvenes
Ideación suicida alguna vez40,8 %24,8 %
Intento de quitarse la vida17,1 %6,6 %
Hacerse daño sin intención de morir37,9 %15,4 %
Quitarse la vida consumado≈2,6 por 100.000≈5,5 por 100.000

La última fila corresponde a jóvenes de 15-29 años en España y muestra precisamente la paradoja: los hombres tienen aproximadamente el doble de tasa de quitarse la vida mortal, mientras que las mujeres presentan mucha más conducta suicida no letal. Un estudio de la Universidad de Málaga cita esas tasas de 5,5 frente a 2,6 por 100.000.

Además, los datos oficiales del INE permiten consultar específicamente los suicidios por edad y sesso, incluyendo el grupo 15-29 años.

Cuatro de cada diez mujeres jóvenes han tenido ideación suicida, según un estudio liderado por el Parque - Parque Sanitario Sant Joan de Déu

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Cuatro de cada diez mujeres jóvenes han tenido ideación suicida, según un estudio liderado por el Parc​

Estas cifras quedan invisibilizadas si no se analizan con perspectiva de género, según las investigadoras del proyecto PROSIA-Y, que el Parque Sanitario SJD lidera con el apoyo del Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa"

Los datos, presentados durante la jornada Mujer y salud mental: Heridas invisibles, voces visibles, evidencian la necesidad de incorporar la perspectiva de sesso y género en la investigación, la prevención y la atención en salud mental

Las expertas insisten en que estudiar a las mujeres a partir de patrones masculinos puede invisibilizar el malestar, retrat diagnósticos y dejar fuera factores como el trauma, las violencias, los cuidados o los cambios hormonales


El 40,8% de las mujeres jóvenes participantes en el estudio PROSIA-Y, liderado por el Parque Sanitario San Juan de Dios con el apoyo del Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa”, afirma haber tenido ideación suicida alguna vez, frente al 24,8% de los hombres; una diferencia de 16 puntos. La diferencia también se mantiene en los intentos de quitarse la vida (17,1% frente a 6,6%) y en las autolesiones sin intención de morir (37,9% frente a 15,4%). Son resultados obtenidos en una muestra de 4.182 jóvenes participantes en el estudio.

Los datos, presentados por la investigadora del Parque Sanitario Sant Joan de Déu Regina Villa durante la jornada Mujer y salud mental: Heridas invisibles, voces visibles, muestran la importancia de incorporar la perspectiva de sesso y género en la investigación en salud mental. “Estudiar las diferencias de sesso hace visible parte de la conducta suicida juvenil que las cifras globales no muestran“, afirma Vila.

La jornada, que ha inaugurado la Semana de la Salud Mental 2026 del Parque Sanitario SJD, ha reunido a profesionales de referencia para abordar una pregunta compartida: ¿hasta qué punto los sistemas de salud mental están preparados para entender las necesidades específicas de las mujeres?

El malestar de las adolescentes crece y no tiene una única explicación​

Los datos de PROSIA-Y coinciden con otros estudios recientes que apuntan a un aumento sostenido de los problemas de salud mental entre las chicas adolescentes. Una investigación realizada en Cataluña con más de dos millones de jóvenes* detectó que las chicas presentaban aproximadamente el doble de nuevos diagnósticos de depresión y ansiedad que los chicos y casi nueve veces más diagnósticos de trastornos de la conducta alimentaria.

Para la psiquiatra infantil y juvenil del Hospital SJD Barcelona Marta Pardo, este fenómeno no puede explicarse a partir de una única causa. “El aumento del sufrimiento en las chicas adolescentes probablemente sea el resultado de la interacción entre factores biológicos, evolutivos, psicológicos y sociales“, explica.

Según Pardo, algunos trastornos como el TDAH o el TEA pueden seguir pasando desapercibidos en las chicas porque durante años los modelos diagnósticos se han construido a partir de patrones mayoritariamente masculinos.

Cuando el trauma queda escondido detrás del diagnóstico​

Otro de los principales mensajes de la jornada ha sido la necesidad de incorporar una mirada informada por el trauma y las violencias. La psicóloga clínica del Consorcio Sanitario de Terrassa Vanessa Narváez ha advertido que muchas mujeres llegan a los servicios de salud mental con síntomas de ansiedad, depresión o estrés postraumático sin que se explore adecuadamente el contexto de violencia que hay detrás. “Podemos terminar viendo sólo los problemas de salud mental que son consecuencia del maltrato y no la situación que les ha provocado“, afirma.

La participación de Macarena Herrera, activista de la Federación VEUS y referente peer-to-peer en grupos de mujeres del Parque Sanitario San Juan de Dios, ha reforzado la necesidad de escuchar las experiencias de las mujeres y de incorporar su voz en los procesos de recuperación de forma colectiva.

La jornada ha coincidido en señalar que preguntar qué le ocurre a una mujer a menudo no es suficiente si no se pregunta también qué le ha pasado.

Es necesaria una investigación y una atención con perspectiva de género​

Para la psiquiatra e investigadora Judith Usall, presidenta de la International Association for Women's Mental Health e investigadora del Parque Sanitario San Juan de Dios, “el androcentrismo en la investigación en salud mental ha contribuido a invisibilizar a las mujeres, tomando a menudo la experiencia masculina como norma y limitando el conocimiento sobre aspectos relevantes de su salud mental. Incorporar la perspectiva de sesso y género es esencial para realizar una investigación más rigurosa y mejorar la atención”, señala Usall. Un ejemplo es la carencia de evaluación sistemática del ciclo menstrual, el embarazo o la menopausia en los estudios sobre trastornos mentales, aunque estos procesos pueden influir en los síntomas y en la respuesta a los tratamientos.

Usall defiende que la perspectiva de sesso y género debe incorporarse de manera sistemática, desde el diseño de los estudios hasta la práctica clínica. Esto implica analizar tanto las diferencias biológicas, hormonales y reproductivas como los factores sociales y culturales, entre ellos la sobrecarga de cuidados, las desigualdades o la exposición a la violencia hombrista.

La jornada también abordó cuestiones como la salud mental perinatal, las necesidades específicas de las mujeres con esquizofrenia, la seguridad sensual durante la hospitalización psiquiátrica o las consecuencias históricas de los sesgos de género en salud mental.

Las participantes han coincidido en una idea central: incorporar la perspectiva de sesso y género no es condiciencia para realizar una investigación más rigurosa y mejorar la atención[/I]”, señala Usall. Un ejemplo es la carencia de evaluación sistemática del ciclo menstrual, el embarazo o la menopausia en los estudios sobre trastornos mentales, aunque estos procesos pueden influir en los síntomas y en la respuesta a los tratamientos.

Usall defiende que la perspectiva de sesso y género debe incorporarse de manera sistemática, desde el diseño de los estudios hasta la práctica clínica. Esto implica analizar tanto las diferencias biológicas, hormonales y reproductivas como los factores sociales y culturales, entre ellos la sobrecarga de cuidados, las desigualdades o la exposición a la violencia hombrista.

La jornada también abordó cuestiones como la salud mental perinatal, las necesidades específicas de las mujeres con esquizofrenia, la seguridad sensual durante la hospitalización psiquiátrica o las consecuencias históricas de los sesgos de género en salud mental.

Las participantes han coincidido en una idea central: incorporar la perspectiva de sesso y género no es una opción, sino una necesidad.
 
Jijiji y pilingui tiene sus consecuencias. Luego el bajón es grande. La competición entre mujeres es atroz y no todas aguantan cuando las endorfinas faltan.
 

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