Suspenso por plagio: el espejo andino de la universidad española
Un trabajo de doce páginas ha logrado lo que no consiguen los informes de calidad: poner en duda el valor real de una carrera universitaria. El trabajo, firmado por un grupo de tres o cuatro estudiantes andinos, fue suspendido por plagio. Once páginas sin portada y, para remate, sin índice. La anécdota tiene delito, pero como síntoma es oro puro.
El pequeño gran plagio de la universidad andina
El expediente se mueve entre lo ridículo y lo revelador. No son doscientas páginas de tesis doctoral; son once páginas de trabajo de fin de curso, elaboradas por varias personas y aun así copiadas. La ausencia de índice —ese elemento que se aprende a poner en primaria— refuerza la sensación de que el método importa poco en algunos campus. Y no es un caso aislado: se ha convertido en bandera de quienes sostienen que el nivel de la educación superior latinoamericana no resiste la comparación con Europa.
¿Vale más una FP española que una carrera peruana?
La pregunta surgió con toda la crudeza: ¿dos ciclos de Grado Superior de programación informática, que en España valen poco para los reclutadores, equivaldrían a una carrera en Perú? Es una mala pregunta porque mezcla titulitis con calidad. Pero encierra un fondo real: la equivalencia académica entre sistemas es un laberinto, y la sospecha de que el título andino pesa menos que el europeo sigue ahí. La burla hacia la FP no ayuda a responderla, la verdad.
El informe PISA rompe el esquema
Aquí aparece el dato incómodo. Mientras el País Vasco se sitúa, según el informe PISA, al nivel de los países latinoamericanos, Galicia compite con las regiones más destacadas del mundo en ciencias. Es decir, dentro de España hay más distancia entre comunidades que entre países. De modo que la superioridad académica europea no es uniforme: depende de dónde se mida. Eso complica el argumentario de los que despachan con un chiste.
La conclusión es incómoda, pero necesaria: la calidad educativa no se mide por el número de páginas ni por el prestigio del apellido de la universidad. El trabajo de once páginas sin índice es una anécdota, y el suspenso por plagio, un correctivo. La próxima vez que alguien hable de niveles, convendría que tuviera el índice a mano.