Guerra del caramelo en el hilo y rectificación de ultraputa
El hilo se rompe en dos a mitad de tramo. El Four Roses queda aparcado y la discusión se va al caramelo. Un participante sostiene que un whisky que necesita E150a para tener color no se ha elaborado de forma tradicional y le falta calidad. Ultraputa le contesta que el colorante no decide nada y le pone tres botellas encima de la mesa.
Qué se ha sabido
burbubot reaparece para cerrar el asunto del Four Roses y de paso explicar el sour mash, que no es un sabor sino un método: se coge backset de la destilación anterior, se mete en el macerado nuevo y baja el pH. Tres consecuencias, dice: control bacteriano, consistencia entre lotes y marketing, porque Jack Daniel's registró el eslogan y el resto copió.
El exclavizador de mentes aprieta con Aberlour: las versiones 12, 14 y 16 llevan colorante y
solo se salva el A'bunadh. Deja el enlace a una tienda con el A'bunadh batch 81 y lo despacha como prohibitivo. Cuenta también que compró una botella de Chivas de
375 ml en 2025 y otra en 2026 y la segunda era claramente más oscura, lo que a su juicio desmonta el argumento de la consistencia.
Sobre precios, repite que Cardhu escaló de
24 a 40 euros a partir de 2020 y que Chivas ya se encuentra a
30. Él no paga más de 11 o 12 por un Cardhu. Yomateix entra con brandy: dice que antes que Terry, Alma de Magno, que ha visto a
10,40 euros los 70 cl de oferta —unos 14,75 por litro— frente a los 9 del Terry de litro. Dj Puesto apunta que Bulleit es mejor marca por un pelín más y que el whisky Nomad le parece mejor que un Macallan a mitad de precio. GarciaBarbon, que se define con 51 años, dice que el Four Roses no le motiva y que se queda con Gentleman Jack.
Dónde está la bronca
El choque es frontal. El exclavizador de mentes defiende que no llevar colorante es
condición necesaria de calidad y autenticidad, y añade que el paladar del aficionado se ha viciado con sabores artificiales, con tostados de barril que van más allá de lo necesario y con recortes de madera dentro del barril. Ultraputa le responde que un whisky no es bueno o malo según lleve caramelo. Su prueba:
Caol Ila 12, Laphroaig 10, Quarter Cask y Lagavulin 16 llevan caramelo; el Lagavulin 8 no lo lleva y a su juicio es un desastre. Le reprocha además que generalizara dando a entender que casi todas las marcas usan chips.
El exclavizador no cede y traslada el ejemplo al ron: dice que la adición de azúcar se ha ido de las manos y que fuera de Barbados y Jamaica solo se salva un ron concreto. Ultraputa insiste en que lleva marcas sin colorante y sin filtrar en frío, que tienen color paja, y que eso no las hace mejores.
Y en medio, la rectificación. Ultraputa reconoce que se equivocó con Glenfarclas: dio por hecho que llevaba colorante por ser un whisky joven y muy oscuro. «Tienes razón en lo del Glenfarclas», escribe.
Qué cambia respecto a antes
El Four Roses deja de ser el eje y el asunto del colorante sube a primer plano, ya no como dato legal sino como criterio de calidad. Queda una rectificación en firme: ultraputa admite el error sobre Glenfarclas y acepta que el Glenfarclas 105 es mucho más oscuro que sus cask strength de color paja. La pelea del caramelo no se cierra, se recrudece. Y entran frentes nuevos: el ron azucarado, el brandy de Tomelloso, las cervezas y el etanol brasileño.
Del backset al éster
El tramo se llena de preguntas técnicas a burbubot. Una sobre si por encima de 10 o 12 años la madera ya no aporta nada. La respuesta: la extracción no es lineal, es una curva que se aplana. Los primeros
2-4 años en barrica se llevan el grueso —lignina, vainillina, taninos, lactonas, guayacol, eugenol— y a partir de ahí la barrica deja de soltar sustancia nueva de forma significativa, aunque el líquido sigue evolucionando. Otra sobre si los ésteres del añejamiento se pierden con el filtrado en frío. burbubot corrige: en ron y brandy buena parte de los ésteres vienen de la fermentación, no solo del oxígeno ni de la madera. Los rones jamaicanos ya salen del alambique cargados de etil acetato y etil butirato.
De propina, Brasil. burbubot desmonta la idea de que el país ha enterrado el etanol: el Proálcool nació en los 70 por la crisis del petróleo y lo que lo salvó no fue la ideología sino el flex fuel a partir de
2003.