La cita se atribuye a la plana mayor socialista de los años 30, con Largo Caballero y las Juventudes a la cabeza: "si triunfamos en las urnas, bien; si no, doble tarea: entenderse con el gobierno y preparar las armas, para que no digan que hablamos por hablar". Circula en un par de versiones y sin acta notarial, como casi todo lo de esa época, pero el mensaje es exactamente lo que hicieron: pactar con Azaña en el 31, y en el 34 echarse al monte con el criterio de que perder unas elecciones se arregla con dinamita.
Lo de completar la tarea con las armas no era frase hueca. Octubre del 34, treinta mil tipos armados, la revolución asturiana con dinamita y mineros. Se les llamó mártires.
Y sobre lo otro, la respuesta es la misma de antes: la criatura nace en 1879 con Pablo Iglesias. Ya en su primer programa hay abolición de clases, internacionalismo obrero y nación burguesa como disfraz. No es que derivaran después; es que eso viene en el ADN del trinc fundacional. Que los primeros años el tinglado era cuatro gatos de imprenta es la única parte que te van a admitir hoy.
Los otros con el mismo origen y el mismo fin son Sabino Arana (1895) y los catalanistas del 31, que se montaron su relato sobre la misma base: aquí no hay patria, hay territorio a liberar.
La agenda 2030 no es más que el envase nuevo del mismo producto rancio.