¿Estáis ya preparados para la supresión total de los derechos fundamentales?
La pregunta que recorre este hilo de más de 1.500 intervenciones no es si el Estado nos vigila, sino cuánto tiempo llevamos siendo programados para aceptar nuestra propia irrelevancia jurídica. Lo que empezó como una advertencia sobre la deriva autoritaria antes de 2020 se ha convertido en una crónica en tiempo real de cómo las libertades civiles se desvanecen bajo la excusa de la emergencia permanente.
El debate en el foro no se limita a la esa época en el 2020 de la que yo le hablo; el consenso burbujista señala el año 2010 como el punto de inflexión. La militarización de los controladores aéreos bajo el gobierno de Zapatero se cita constantemente como el primer ensayo exitoso de la Ventana de Overton: si el ciudadano acepta que el ejército tome el control por una huelga, aceptará cualquier cosa en el futuro. Los usuarios diseccionan cómo los medios mainstream y el poder político han utilizado el miedo —ya sea sanitario o de seguridad— para normalizar la suspensión de derechos, convirtiendo al ciudadano en una cobaya de laboratorio que, lejos de rebelarse, termina exigiendo más control para sentirse a salvo.
La tesis central que sostiene el hilo es que no hace falta una dictadura al estilo clásico del siglo XX para anular al individuo. La estrategia actual es más sutil: la atomización social, el adoctrinamiento desde la infancia y la dependencia absoluta de la narrativa oficial. Mientras una parte del foro insiste en que estamos ante una dictadura global programada, otros sectores más escépticos debaten si la resistencia es posible o si ya hemos cruzado el punto de no retorno. La realidad es que el hilo sigue activo, acumulando pruebas de una vigilancia biométrica que ya no se esconde tras la piel.
¿Es la libertad un concepto que hemos decidido sacrificar voluntariamente a cambio de una falsa seguridad? La respuesta no está en el BOE, sino en la capacidad de seguir cuestionando el relato cuando todo el sistema te empuja a aplaudir el próximo decreto.
Llevan años preparándonos para esto.
Nos muestran poco a poco escenarios terribles para que los asumamos como mal mayor y así aceptemos la dictadura global "por nuestro bien" cuando llegue el momento.
Desde la escuela, ya en la más tierna infancia, nos hacen ver que la figura de autoridad es incuestionable. El Estado es el que dice cuándo te tienes que levantar, cuándo tienes que ir a trabajar (o a fichar al paro) cuándo cambiar la hora de tu reloj, qué alimentos tienes que comer y cuál es el partido bueno al que tienes que votar en ese momento. Da igual lo que hagamos siempre que...