El término «charo» salta del anonimato a la Wikipedia
Un vocablo nacido en un foro de economía en 2011 ha terminado con entrada propia en la enciclopedia libre. La palabra «charo», acuñada para describir un perfil social muy concreto, figura ya en Wikipedia con referencias cruzadas a otros foros y a
redes sociales. El fenómeno ha desatado una discusión sobre autoría, censura y el poder de los foros para crear lenguaje.
La entrada existe. Eso nadie lo discute. Lo que se discute es qué dice, quién la escribió y por qué omite al creador original. Según varios mensajes, el artículo atribuye el término a un sentido político que no se corresponde con su origen real: la descripción de un tipo de persona, no de una ideología.
Qué es una «charo» y de dónde viene
El término se remonta a 2011. Fue definido por primera vez en un foro español por un participante que, según varios mensajes, sigue sin aparecer en la Wikipedia más que de pasada. La definición original describía a un perfil de mujer concreto: funcionaria, con visillos en casa, aficionada a ciertos hábitos de consumo y con una actitud vital muy reconocible.
La palabra se extendió primero a otros foros y luego a redes sociales. En 2019, una activista feminista la mencionó en Twitter y el término saltó al debate público. A partir de ahí, la RAE, la Wikipedia y los medios empezaron a prestarle atención.
El problema, según varios mensajes, es que la entrada actual mezcla el origen real con una lectura política que no estaba en la definición original. «Su significado, el de charo, nace para describir a un tipo de personas que nada tiene que ver con su orientación política», sostiene un participante. Otro añade que la Wikipedia «dice que es un término usado por la extrema derecha», algo que considera una manipulación.
La batalla por la autoría y el sillón en la RAE
El asunto de la autoría es el que más ampollas levanta. Varios mensajes reclaman que el creador del término tenga su hueco en la RAE. «Sillón en la RAE para Visilleras, YA», pide un participante. Otro propone directamente quitar a un académico conocido para dárselo. La ironía recorre el hilo: «Seguro que Calopez cobra royalties», bromea uno.
La lista de candidatos a entrar en el diccionario es larga. «Langosto», «chortina», «funcivago», «apiolar», «amego», «lonchafinismo», «tocatejista», «barrancolanzable», «madmaxista», «demigrante», «chortinaje», «atniano», «criptomongolo», «burbumori», «planchabragas», «huelebragas», «empujacarritos», «carapadre», «paco», «bebesojas», «motosierrable», «derroición». Cada uno tiene su defensor. Algunos ya están en el diccionario, como «apiolar», que tiene siglos de antigüedad y uso en Sudamérica.
Hay quien sostiene que el término «charo» no está asociado a la izquierda, sino a un perfil de mujer menopáusica que va de moderna y se siente empoderada. «Celia Villalobos, siendo del PP, es una Charo de manual», afirma un mensaje. La discusión sobre si el término es político o social sigue abierta.
El problema de la Wikipedia: censura y edición
La entrada existe, pero es parcial. Varios mensajes denuncian que la Wikipedia española está dominada por editores con una línea editorial concreta que censuran lo que no les gusta. «La gran mayoría de los editores son progres y censuran todo lo que no les gusta», afirma un participante. Otro pide que alguien con cuenta en la Wikipedia edite el artículo para incluir la definición original completa.
El obstáculo es que editar la Wikipedia requiere cuenta y, a veces, exposición pública. «La mía es con mi nombre real y no quiero usarla para esto, ya tengo bastantes discusiones con la parentela por mis ideas extremistas», confiesa un mensaje. La entrada actual menciona al creador de pasada, pero no reproduce ni un párrafo de la definición original.
La discusión deriva hacia el papel de los foros como creadores de lenguaje. «Burbuja es la auténtica RAE», sentencia un participante. Otro augura: «De aquí saldrá una generación de literatos». La pregunta de fondo es si estos términos acabarán generalizándose como ha pasado con otros, o si morirán en el ámbito digital.
El futuro de los términos y el cierre del círculo
El hilo termina con una mezcla de orgullo y resignación. «Podré decirle a mis nietos: Yo conocí a Visilleras, un tío muy majo que luchó con el puño en alto contra la Charia», escribe un participante. Otro añade: «Ahora puedo morir tranquilo». La fama del creador, sin embargo, tiene un lado amargo: «El sufrimiento de un creador perseguido por su propia creación es bastante peor».
La discusión sobre qué término merece el siguiente hueco en la RAE sigue viva. «El siguiente tiene que ser PACO», propone un mensaje. «Es el palabro burbujo que está más cerca de conseguirlo». Otros apuestan por «lonchafinismo», «carapadre» o «derroición».
Mientras tanto, la entrada de la Wikipedia sigue ahí, incompleta, con referencias erróneas y sin la definición original. El creador del término, según los mensajes, no ha movido un dedo para corregirla. Solo ha dejado un «
😉😉» como única respuesta. Y el debate sobre si eso es sabiduría o desidia sigue abierto.