Si gana el PP, la vivienda y la inmigración seguirían el mismo camino
¿Cambia algo de verdad en el bolsillo si el PP desaloja a Sánchez de La Moncloa? La conclusión más repetida es que no, y no por falta de ganas de echarlo. El escenario que se anticipa es el de un Gobierno popular que mantiene el grueso de la política económica del actual, con retoques
cosméticos en los primeros meses y el mismo rumbo de fondo para la mayoría. Es el diagnóstico que resume la etiqueta de «PSOE azul»: da igual el color, la gestión sigue igual.
Qué se espera del primer Gobierno de Feijóo
La comparación más citada mira a Rajoy. Un presidente que tuvo un poder enorme y, según esta lectura, no cambió ninguna ley de calado, sin contar el sambenito del
Gatopardo: cambiar todo para que nada cambie. Feijóo recibe ya el apelativo de segunda edición, y hasta se le compara con Merz. El pronóstico es que ocupe la silla y poco más.
Frente a eso, otra corriente sostiene que quitar a Sánchez del poder ya es un triunfo en sí, con independencia de lo que venga después. Los problemas, argumentan, se resuelven uno a uno, y el inquilino actual es el más gordo de todos. Es la tesis del mal menor aplicada al Gobierno de España.
Del «quitar Madrid Central» a la ZBE que se amplía
El caso de Madrid funciona como aviso. Se prometió desmontar Madrid Central y acabó ampliándose el cerco a la circulación, hasta el punto de que las zonas de bajas emisiones son el ejemplo recurrente de promesa electoral incumplida. Quien espere un giro en movilidad urbana puede llevarse una sorpresa desagradable.
Los impuestos y el carro de la compra entran en la misma cuenta. Nadie espera bajadas reales. El argumento es simple: si el anterior no las bajó, no hay razón para creer que el siguiente lo haga.
La vivienda: obra lenta y mano de obra escasa
Aquí el problema es de reloj, no de siglas. Las viviendas tardan en proyectarse y construirse, y arrastran un déficit de mano de obra y de costes. Aunque el nuevo Gobierno hiciera lo correcto, los resultados no se verían en las dos próximas legislaturas. Traducción: el descontento por el precio del alquiler y de la compra seguirá sin dueño político claro.
Sobre el papel de la llegada de población en el mercado de la vivienda, el hilo recoge la tesis, atribuida en el propio debate al presidente del Gobierno, de que la escasez de vivienda no la provocan los inmigrantes. Hay quien va más allá y sostiene que el crecimiento por inmigración masiva es el modelo que España repite desde 1997-2008 y otra vez desde 2022, sin haber aprendido a crecer de otra forma.
El desencanto de fondo
Por debajo de los nombres propios hay una tesis que gana terreno: ningún partido va a mejorar de verdad la vida de la mayoría. La alternancia se lee como gestión de lo mismo, cuatro años tras cuatro años. Con ese punto de partida, ganar el PP y ganar el PSOE producen el mismo resultado práctico: seguir igual.
Y si nada cambia, ¿para qué el voto? Ahí queda la pregunta, con su respuesta en blanco.