Zapatero llama a la calle por Sánchez y abre el debate de la democracia
¿Sirve de algo que un expresidente pida a la militancia que muestre su apoyo? José Luis Rodríguez Zapatero lo intentó el 25 de abril de 2024 en la Cadena SER, en una entrevista en
Hoy por Hoy, pidiendo apoyo para Pedro Sánchez y proponiendo un debate público sobre los límites de la democracia. Lo hizo después de que el presidente del Gobierno congelara su agenda pública hasta el 29 de abril para dar «una respuesta sosegada» a los ataques contra su mujer y él. El detonante fue la denuncia de Manos Limpias contra Begoña Gómez. La propuesta es sencilla y muy incómoda: que la réplica al ruido no la dé un tribunal, sino la calle.
Qué ha pasado: agenda congelada y una denuncia de por medio
Pedro Sánchez anunció la paralización de su agenda pública tras la denuncia del pseudosindicato Manos Limpias contra su esposa, con la que, según el relato de la propia cadena, se pretende vincularla al caso Koldo. Esa denuncia fue la gota que colmó el vaso.
Zapatero lo formuló en clave personal, no institucional. «Hay un límite en el que uno, aunque sea un político consistente y duro lo sufre mucho y ese límite es tu familia», dijo. Añadió que un expresidente se siente responsable toda la vida de los malos momentos que ha vivido su familia, y que esa es la mayor contradicción personal del cargo.
Qué dijo Zapatero en la SER: «la democracia de los afectos»
El expresidente dio a la movilización un marco sentimental. Pidió a los suyos «hacer algo de aquí al lunes» para que venza la democracia de los afectos y se imponga a la democracia del odio. Su eslogan cabía en un tuit:
Reaccionemos ante la insidia.
También puso una frontera: pierde, dijo, su capacidad de reconciliarse «con quienes odian tanto». Sostiene que la ira, la insidia y la injuria han llegado a los límites más altos que la democracia recuerda y que han ido contra una persona concreta. Sobre la denuncia, su pronóstico es que no tiene ningún recorrido. La pregunta que dejó abierta no la responde ningún juez: quién repara ese dolor cuando ya ha ocurrido.
¿Por qué se reclama un debate sobre los límites de la democracia?
Porque eso es, literalmente, lo que se pide: un debate público sobre los límites de la democracia. El expresidente sostiene que la reflexión que casi todos los presidentes han hecho siempre en privado conviene hacerla ahora en voz alta, y de ahí su llamamiento a la militancia y a la ciudadanía para que cada cual se mueva a su manera.
En el terreno político descarta que el Partido Popular vaya a hacer autocrítica, aunque confía en que muchos ciudadanos sí la hagan. Y rechaza el diagnóstico de crisis institucional: el país, afirma, va en una dirección extraordinariamente positiva, algo que no ocurriría sin un Gobierno al frente.
Concentración frente a Génova: la calle como respuesta
La convocatoria es la parte concreta. En las horas siguientes circuló un mensaje brevísimo: esta noche, concentración frente a Génova. Pásalo. La sede del PP como escenario y el lunes como horizonte. Y una pregunta sin resolver: cuántos autobuses, cuántos asistentes y cuánto de espontáneo tiene una movilización que viaja de móvil en móvil.
Ahí arranca el pulso interpretativo. Una corriente lee el gesto como un intento de arropar con apoyo popular una decisión que, de otro modo, quedaría en manos de los tribunales. Otra lo ve como respuesta proporcionada a una campaña que considera desmedida. Y hay quien va más lejos, denunciando una supuesta compra de medios y periodistas, acusación que se lanza sin aportar pruebas.
La separación de poderes, en el centro del cruce de acusaciones
El asunto se enreda cuando entra la justicia. Hay quien sostiene que una denuncia contra un familiar del presidente no es más que una maniobra para debilitar al Ejecutivo y que su recorrido jurídico es nulo. La respuesta es que la separación de poderes no admite excepciones según quién esté en el punto de mira, y que el problema no sería la denuncia, sino la reacción.
En paralelo circulan conjeturas más gruesas —cortinas de humo, presiones externas, negociaciones soterradas— que se formulan sin una sola prueba y que conviene tratar como lo que son: especulación. También aparecen comparaciones con otros gobiernos de la región y advertencias de que la tensión se está trasladando a la calle.
Qué se juega la militancia con el pulso
La irrupción del expresidente reabre además el juicio sobre su propio papel: hay quien le reprocha haber ampliado la polarización y quien le sitúa como el dirigente capaz de marcar el paso al partido. La discusión, por el tono, rara vez se cierra.
Lo que se mide estos días es otra cosa. Si el apoyo se cuenta en asistentes o en declaraciones. Si la defensa de un dirigente se convierte en defensa de un proyecto. Y si el inventario de agravios aguanta hasta el lunes o se queda en una foto.
Al cierre de esta información, lo verificable es más bien poco: una agenda congelada hasta el 29 de abril, una denuncia sin recorrido según el expresidente y una concentración que se reenvía de móvil en móvil. Quién gana, quién pierde y quién repara el dolor siguen sin fecha en el calendario.