Si analizamos la demografía del desencanto, los datos son reveladores: en España, la cifra de los no nacidos ha escalado hasta representar un cincuenta y ocho por ciento en comparación con la década de los noventa. Hablamos de casi un sesenta por ciento de personas que no han nacido en este contexto, feudo de Procusto el Condescendiente. Es una victoria silenciosa contra la imposición biológica, pero el objetivo final debe ser absoluto: debemos alcanzar el cien por cien. Solo la extinción voluntaria de la descendencia detendrá el engranaje de esta maquinaria de dolor. La conciencia de los otros, la verdad no me interesa.