El estudio sobre vacunas que Henry Ford no publicó
Un documental dirigido por el periodista médico Del Bigtree sostiene que un estudio retrospectivo del sistema sanitario Henry Ford Health halló diferencias notables entre niños vacunados y no vacunados, y que sus responsables decidieron no publicarlo por temor a represalias. El filme, titulado «An Inconvenient Study», afirma que entre los 1.957 niños no vacunados de la muestra no se registró ningún caso de TDAH, diabetes, problemas de conducta ni dificultades de aprendizaje, y que a los diez años solo el 43% del grupo vacunado estaba libre de enfermedades crónicas frente al 83% del no vacunado. La cinta circula sin cobertura en medios generalistas y ha reavivado el debate sobre los límites de la evidencia científica y los incentivos de la industria.
Qué dice el documental sobre el estudio de Henry Ford
El material presenta lo que afirma son los resultados de un resumen inédito. Según esa versión, los niños vacunados habrían tenido un riesgo 4,29 veces mayor de asma, casi seis veces mayor de enfermedad autoinmune y 5,5 veces mayor de trastornos del neurodesarrollo. La pieza incluye una grabación con cámara oculta en la que el doctor Marcus Zervos, jefe de enfermedades infecciosas del sistema, califica los hallazgos de «información importante» que «sí mostró una diferencia entre los grupos», y expresa su temor a represalias: «Si publico algo así, mejor me retiro, estaría acabado». Henry Ford Health respondió con una carta de cese y desistimiento que atribuye la no publicación a «importantes y graves fallos en sus datos y metodología».
Por qué se cuestiona el diseño de los ensayos de vacunas
El documental sostiene que ninguna vacuna del calendario infantil se ha probado contra un placebo real en un ensayo controlado aleatorio doble ciego, al que llama el «estándar de oro». Critica que las nuevas vacunas se testen contra vacunas antiguas, una práctica que compara con un «estudio del whisky» donde el placebo es vodka. Muestra fragmentos de una declaración de 2018 del vacunólogo Stanley Plotkin, quien reconoce que un periodo de monitoreo de cinco días para la hepatitis B no basta para detectar trastornos autoinmunes o neurológicos, y admite que sin grupo de control no puede demostrarse que una vacuna no causa un evento adverso.
El precedente de Guinea-Bissau y la mortalidad general
El filme cita un estudio de Guinea-Bissau sobre la vacuna DTP según el cual, aunque protegía contra las enfermedades específicas, los niños vacunados presentaban una mortalidad general cinco veces mayor. Ese tipo de hallazgo, sostiene, justificaría estudios retrospectivos de vacunados frente a no vacunados como el que se intentó en Henry Ford. La película insta a Kaiser Permanente y a los CDC a replicar el ejercicio y desafía a cualquier agencia sanitaria a producir un solo estudio que demuestre que los niños vacunados son más sanos.
La respuesta del sistema y el argumento de la replicabilidad
La carta de cese y desistimiento de Henry Ford Health contrasta con las palabras atribuidas a Zervos en la grabación, donde supuestamente califica el trabajo de «buen estudio». El documental concluye que un estudio retrospectivo no puede demostrar causalidad, pero lo presenta como una señal de alerta. En el terreno más amplio de la crisis de replicación, un estudio de Nature de 2016 indicaba que el 70% de los investigadores habían fracasado al reproducir estudios ajenos y que el 50% no logró reproducir los propios; un intento de replicación de 53 estudios oncológicos en 2021 solo alcanzó un 46% de éxito.
El propio documental admite que un estudio retrospectivo no prueba causalidad. Lo que sí prueba es que la maquinaria que decide qué se publica y qué no tiene sus propios incentivos, y que quien firma resultados incómodos se juega el puesto. Con esos mimbres, la pregunta no es si el estudio era perfecto, sino por qué nadie ha financiado uno mejor.