Un error en la enmienda del PSOE y Sumar obliga a tributar por el SMI
Un desliz en la redacción de una enmienda registrada por el PSOE y Sumar deja a los trabajadores que cobran el salario mínimo interprofesional con la obligación de tributar por el IRPF. La enmienda, según las informaciones publicadas, solo garantiza el reembolso de la cuota estatal y no de la autonómica, de modo que el trabajador que cobra el SMI acabaría pagando a Hacienda una parte de lo que debería recuperar. El Ministerio de Hacienda sostiene que analizará el texto y lo subsanará si encuentra una anomalía. La respuesta del personal que sigue el asunto se puede resumir en una palabra: «errorc».
Qué dice la enmienda y qué se ha aprobado realmente
El texto registrado por los dos grupos que sostienen al Gobierno contiene, según la información difundida, un aparente desliz: la devolución del IRPF a los perceptores del SMI queda limitada a la cuota estatal, sin cubrir la parte que gestionan las comunidades autónomas. La consecuencia práctica es que el trabajador que cobra el salario mínimo tendría que presentar la declaración y tributar por una parte de sus ingresos, algo que hasta ahora no ocurría porque el SMI estaba exento.
El Ministerio de Hacienda ha asegurado que analizará el texto y lo corregirá si detecta la anomalía. La promesa no ha calmado los ánimos: hay quien recuerda que la obligación de declarar ya estaba sobre la mesa antes de este episodio, y quien sostiene que el error es la excusa perfecta para hacer tributar a quien antes no lo hacía.
Quién paga el IRPF y quién no en España
El asunto ha reabierto un debate de fondo que va más allá de la enmienda. Una parte del análisis sostiene que en España hay millones de personas que apenas aportan al IRPF y, sin embargo, reciben servicios públicos como sanidad o educación. Otra corriente recuerda que esos mismos trabajadores ya pagan IVA, impuestos sobre carburantes y tasas municipales, de modo que la idea de que no contribuyen es, cuando menos, incompleta.
El cálculo que circula entre quienes siguen el asunto apunta a que la obligación de declarar se comería entre el 30% y el 40% de la subida del SMI, en función de circunstancias personales y lugar de residencia. La cifra exacta depende de cada caso, pero el orden de magnitud es el que es.
El argumento de que el SMI ya tributa y la trampa psicológica del IRPF
Hay un matiz que conviene no perder: el SMI ya tributa. Lo que cambia con la enmienda es la obligación de presentar la declaración, un trámite que la mayoría asocia con pagar. El efecto psicológico es evidente: quien antes no tenía que hacer la declaración ahora tendrá que hacerla, y muchos acabarán con una cuota a ingresar.
La discusión se ha trasladado también al terreno de la equidad. No es lo mismo pagar lo mismo cobrando 1.180 euros al mes que cobrando 2.850, y esa diferencia de esfuerzo fiscal es la que muchos consideran injusta. La queja no es solo contra Hacienda: también contra los empresarios que, según varios testimonios, no pagan lo debido o no abonan las horas extras.
La respuesta política: «errorc», dimisiones y la sombra de Begoño
La reacción política ha sido unánime en el diagnóstico, aunque no en la intención. Desde la oposición se habla de un «error» que, casualmente, siempre va en la misma dirección: a favor de recaudar más. La referencia a Begoño, la exministra de Hacienda, ha aparecido en varias intervenciones, y la petición de dimisiones se ha repetido sin demasiada convicción.
El Ejecutivo insiste en que corregirá el texto. La pregunta que queda en el aire es si la corrección llegará antes de que los afectados tengan que presentar la declaración o si, como sospechan algunos, el error se subsanará cuando ya no haya remedio.
La predicción más razonable, con los datos disponibles, es que Hacienda acabará corrigiendo el texto y la cuota autonómica quedará cubierta. Otra cosa es que la obligación de declarar desaparezca. Ahí, el error ya no es un error: es una decisión.