Un ex espía marroquí asegura que el rey ha perdido el control de la situación
En las últimas horas ha circulado un tuit del analista Abdelilah Issou, presentado como ex espía marroquí, en el que afirma haber recibido información desde Rabat según la cual Mohamed VI habría perdido la capacidad de pensar con claridad y de tomar decisiones con normalidad. El mismo emisor ya habría anticipado hace un año la crisis migratoria de Ceuta, lo que otorga cierta credibilidad al rumor en medios alternativos.
El rumor y su origen
La información, difundida a través de redes sociales, no ha sido confirmada por ninguna fuente oficial. El palacio real marroquí mantiene un silencio absoluto, algo que no es nuevo: Mohamed VI apenas concede entrevistas y sus discursos son siempre leídos por portavoces. Esta opacidad alimenta todo tipo de especulaciones sobre su estado de salud.
El tuit de Issou se suma a otras informaciones no verificadas que circulan desde hace meses. Algunos analistas apuntan a que el monarca podría estar hospitalizado en un centro militar en París, donde el control de la información es estricto. La ausencia de imágenes recientes del rey en actos públicos refuerza la teoría del deterioro físico.
La sucesión, el verdadero tablero
El debate de fondo no es la salud del monarca, sino quién ocupará el trono. El heredero designado es Moulay Hassan, hijo de Mohamed VI y de la princesa Lalla Salma, de quien el rey se divorció en 2018. La ex esposa ha desaparecido por completo de la vida pública, un hecho que algunos interpretan como parte de una lucha interna en la corte.
El hermano del rey, Moulay Rachid, también es un candidato potencial. Las diferencias entre ambos bandos podrían desembocar en una crisis sucesoria, con implicaciones directas para España. La presión migratoria en Ceuta y Melilla, así como la disputa por el Sáhara, son asuntos que dependen en gran medida de la estabilidad del régimen alauí.
El precedente de Hassan II
Varios analistas recuerdan que Hassan II, padre del actual monarca, era un líder carismático y con gran habilidad política. En cambio, Mohamed VI ha mantenido un perfil bajo, sin entrevistas en profundidad, y su figura pública se ha construido a base de comunicados oficiales. Esta diferencia de estilo alimenta la percepción de que el rey no goza de plenas facultades.
La desaparición de Lalla Salma tras el divorcio también ha sido objeto de especulación. Algunas fuentes apuntan a que la princesa vive en Europa y que el príncipe heredero mantiene una relación muy estrecha con su madre, lo que podría generar tensiones con la facción del tío.
El análisis se atasca en un punto: no hay pruebas concluyentes sobre el estado de salud de Mohamed VI. El silencio del palacio y la falta de imágenes recientes dejan un vacío informativo que se llena de rumores. La única certeza es que la sucesión marroquí es un asunto de máxima relevancia para la estabilidad del Mediterráneo occidental, y que cualquier cambio en el trono tendrá consecuencias directas para España.