Un forero sostiene que el IMV se queda en 755 por cabeza
El primer tramo de los comentarios no se detiene en la subida anunciada, sino en lo que de verdad se cobra y en quién consigue cobrarlo. Un participante repite que la cifra real «siguen siendo 755 por cabeza» y que las cantidades altas que circulan corresponden a «familias con mucho niños». A partir de ahí, el hilo se parte en tres discusiones: los requisitos y el procedimiento, el cálculo de si la ayuda compensa frente a un sueldo y los avisos sobre puestos de trabajo que se quedan sin cubrir.
Qué se ha sabido
Un participante explica que solicitó el IMV y que se lo denegaron «por que me computan mal mis presuntos activos», y añade que volverá a pedirlo. Su respuesta a otro forero que preguntaba si una pareja sin trabajo puede solicitarlo es que «en teoría sí».
Otro usuario describe el trámite como «un calvario»: asegura que no se concede a la primera salvo en casos muy claros, que después hay que esperar meses para cobrarlo y que todo el proceso va acompañado de una vigilancia minuciosa de los ingresos. Añade que el cobro se corta «solo hasta abril», cuando, según su relato, el cruce con los datos fiscales cierra el grifo.
Un tercer mensaje calcula que el perfil que encaja en la ayuda —pareja, sin ingresos, con la vivienda en propiedad— englobaría «el 60% de los españoles o más».
En el terreno personal, un forero que dice cobrar 936 euros tras 15 años cotizados y estar jubilado por esclerosis múltiple progresiva cuenta que ha escrito al ministerio para plantear su caso y cifra en 60.000 los votos de afectados que se jugarían en Ceuta y Melilla. Otro participante afirma que cobra el SMI y que tiene un piso anterior.
Entre los enlaces que se comparten aparecen cabeceras como okdiario, abc, Forbes y un reportaje de un medio digital sobre salarios en el extranjero. Un usuario detalla un empleo de temporada en Suiza, con habitación por 350, seguro médico de 250, unos 2.400 euros limpios más propinas y un ahorro anual de 17.000 euros.
Sobre el SMI, un mensaje da la cifra de 1.424,50 euros brutos mensuales en 12 pagas, lo que deja 1.323,36 netos. Otro participante vaticina que los puestos sin candidatos, hoy en bares, restaurantes y obras, «se extenderá a todo».
Las posturas
Una parte defiende la ayuda como herramienta de negociación. Un forero sostiene que quien la cobra gana capacidad para plantar al empleador si no mejora las condiciones, y plantea que si el trabajador se queda en casa, la empresa «o mejora condiciones o no gana dinero». En la misma línea, otro defiende el IMV y el SMI como «la punta de lanza de un cambio social», aunque añade que el partido que los ha impulsado le parece muy criticable.
Frente a ellos, varios mensajes leen la subida como compra de votos y como un incentivo para no trabajar. Se dice que la ayuda «está hecha para no cobrarla», que las condiciones dejan fuera a la mayoría de los que viven con sus padres y que el resultado será más dependencia y más presión fiscal sobre la gente que trabaja.
Un tercer grupo desplaza el problema a los salarios: un participante afirma que «los sueldos de España sean tan bajos con los precios que hay en todo es para hacérnoslo mirar», y otro propone subir el salario base para no depender de ayudas. Enfrente, la propuesta más repetida desde el otro lado es un tope: «el total de las ayudas sociales que pueda percibir una familia nunca debe superar el salario mínimo».
El choque sobre el empleo también aparece: un mensaje avisa de que se verán «puestos de trabajo sin candidatos de forma masiva» y cita bares, restaurantes, obras y dependientes; otro responde que si un sueldo se acerca a la ayuda, el problema no es la prestación. En paralelo, hay quien sostiene que el líder del PP no revertirá la ayuda aunque llegue al Gobierno, y quien asegura que se ha planteado alargar la vida laboral hasta los 75 años.
Lo que cambia respecto a antes
El eje se mueve del importe al procedimiento. Lo que antes era una discusión sobre la cuantía se convierte, en este tramo, en un intercambio de trámites, denegaciones y cruces de datos fiscales. Entra también un caso personal, el del jubilado por esclerosis, que cambia la comparación habitual entre sueldo y ayuda por la de pensión y ayuda.
Aparece una propuesta nueva, la de fijar el SMI como techo de todo el conjunto de ayudas de una familia, y otra de política de vivienda: expropiar terceras viviendas y construir vivienda pública sin opción a compra. El coste de la vida se cuela como argumento recurrente: se menciona un precio de 10 euros por kilo para los tomates, el gasto de gasolina y la subida del cacao.
Y se instala la advertencia sobre los puestos sin cubrir, que ya no se plantea como algo futuro en bares y obras, sino como algo que «muy pronto se extenderá a todo», y la idea de que «más pronto que tarde no va a salir a cuenta trabajar».