Trump: "Estados Unidos estará acabado si los demócratas ganan las elecciones".

Trump: "Estados Unidos estará acabado si los demócratas ganan las elecciones".
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

Donald Trump ha advertido de que Estados Unidos estará «acabado» si los demócratas ganan la Cámara de Representantes, el Senado y la Presidencia en 2028, y ha prometido vetar cualquier ley de la oposición si pierde el control del Congreso. Las encuestas dan a los demócratas favoritos en la cámara baja para las legislativas del 3 de noviembre.

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Donald Trump ha advertido de que Estados Unidos estará «acabado» si los demócratas ganan la Cámara de Representantes, el Senado y la Presidencia en 2028, y ha prometido vetar cualquier ley de la oposición si pierde el control del Congreso. Las encuestas dan a los demócratas favoritos en la cámara baja para las legislativas del 3 de noviembre.

La advertencia no es nueva en su boca, pero esta vez la formuló con una fecha y un escenario concretos. Donald Trump aseguró que las elecciones legislativas del martes 3 de noviembre abren un ciclo decisivo para el Partido Republicano: si la oposición demócrata gana ahora ambas cámaras y después la Presidencia en 2028, el país estará «acabado». Lo dijo en una entrevista con el programa de la columnista conservadora australiana Miranda Devine, y lo apoyó en una comparación con Elon Musk: «Como perdamos la Cámara de Representantes, el Senado y la Presidencia, este país está acabado».

Conviene separar las piezas. Trump no se presenta en 2028: está cumpliendo el máximo de mandatos que fija la Constitución y, de momento, no hay sucesor claro a la vista. Su frase, por tanto, no describe una derrota personal futura sino una cadena de derrotas del partido. Y la primera estación de esa cadena es el 3 de noviembre. Las últimas encuestas conceden a los demócratas la victoria en la Cámara de Representantes y no descartan que se hagan también con el Senado, aunque ahí el desafío es mayor porque hay varios estados clave todavía en juego.

Qué puede hacer un presidente sin Congreso

Si los demócratas se quedan con la Cámara de Representantes, Trump ya ha anunciado qué piensa hacer: vetar. «Me voy a convertir en míster Veto», avisó. Su razonamiento es que la oposición tendrá que negociar con él «como siempre ha pasado». La herramienta es real y está en la Constitución: el veto presidencial obliga a reunir dos tercios de cada cámara para aprobar una ley por encima de la negativa de la Casa Blanca. Con una mayoría demócrata simple en la cámara baja, ese umbral queda lejos.

El resultado práctico de ese pulso sería un desierto legislativo de dos años. La oposición puede aprobar proyectos, pero sin capacidad de superar el veto presidencial se quedan en gestos. A cambio, el Congreso conserva otra palanca que no necesita firma presidencial: investigar. Una cámara hostil puede citar comparecencias, pedir documentos y abrir comisiones que desgasten al ejecutivo. Es presión política, no legislación.

El tercer escenario, el de perder también el Senado, cambia la naturaleza del bloqueo. La Cámara Alta es la que confirma a los miembros del gabinete y a los jueces federales, incluidos los candidatos al Tribunal Supremo. Con mayoría demócrata, Trump no podría colocar a sus nominados. Y ahí hay una cuenta pendiente: las especulaciones sobre una vacante giran en torno a Samuel Alito, de 76 años, y Clarence Thomas, de 77. Un puesto libre con Trump en la Casa Blanca le permitiría nominar a un juez joven afín a su ideario para décadas. Con el Senado en manos demócratas, esa posibilidad se estrella.

La agenda económica que la oposición quiere deshacer

El plan demócrata para los primeros 100 días, según lo que han anticipado sus dirigentes, pasa por revertir partes de la agenda económica del republicano. Los tres frentes que se citan son la recuperación de las ayudas para afrontar el coste de los seguros médicos, la eliminación de los recortes al Medicaid y la lucha contra los aranceles. Es decir, sanidad y precios: los dos terrenos donde la oposición cree que puede rascar votos.

El líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, ha dejado la puerta abierta a un proceso de destitución, que sería el tercero en la carrera de Trump tras el intento de coaccionar al presidente ucraniano Volodimir Zelenski para investigar al hijo de Joe Biden en 2019 y el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Pero su prioridad declarada es otra: «Comenzar con esfuerzos para hacer más asequible la vida de los estadounidenses». Su diagnóstico de campaña es que «el coste de la vida es demasiado elevado y muchísimas personas que trabajan arduamente y siguen las reglas no pueden prosperar».

Hay más objetivos sobre la mesa. Abordar las guerras de Irán y Ucrania, poner límites al poder ejecutivo de Trump y regular la inteligencia artificial. En defensa, el control de ambas cámaras permitiría forzar un recorte del gasto militar para presionar al presidente y obligarle a pedir permiso si quiere continuar su campaña bélica en Oriente Próximo. En Ucrania, un país al que Trump ha dado la espalda tras levantar las sanciones al diésel ruso, una mayoría demócrata podría traducirse en nuevas ayudas, incluso si necesitara dos tercios de la Cámara para superar el veto presidencial. Varios congresistas republicanos se han mostrado a favor de enviar fondos para acabar con una guerra que cumplirá cinco años en febrero.

El miedo republicano a una subida de impuestos

Al otro lado, el senador que lidera la mayoría republicana en la Cámara Alta, John Thune, teme que una oleada demócrata se traduzca en una subida de impuestos y en escenarios que ha calificado de «horribles». Entre ellos, ampliar el número de magistrados del Tribunal Supremo o aprobar que Puerto Rico y Washington DC tengan estatus de estado, lo que serían el 51 y el 52 de la Unión. Son dos escaños más en el Senado y, en el caso del Supremo, la posibilidad de cambiar su equilibrio interno.

Chuck Schumer, líder de la minoría en el Senado, ha puesto el acento en los jueces: «Una de las razones por las que debemos asegurarnos de hacer todo lo posible para recuperar el Senado es evitar que Trump coloque a jueces tan terribles en la Corte Suprema y en los tribunales de menor instancia». La frase resume bien lo que está en juego: no solo leyes, también quién las interpreta durante las próximas décadas.

El analista William Galston, del Brookings Institution de Washington, describe el escenario con más precisión que cualquier eslogan: un Congreso bajo control demócrata «podría cuestionar las acciones del presidente a cada paso, ralentizando —y tal vez deteniendo— la constante expansión del poder ejecutivo observada desde el inicio del segundo mandato del presidente Trump, y dificultando que un futuro presidente, de cualquier partido, siga los pasos de Trump». Ni el fin del país ni un paseo: un freno.

La duda sobre el recuento que Trump volvió a sembrar

Trump también puso en duda la integridad de las elecciones. Los tribunales han desestimado varias de sus iniciativas para bloquear recuentos, como ocurrió en Alaska, donde se alegó que el candidato republicano Dan Sullivan y el independiente Daniel J. Sullivan se llaman prácticamente igual y los votantes podrían confundirse. Preguntado por si esperaba unas elecciones honradas, respondió con un «No». Añadió que los dos candidatos «tienen incluso la misma cara» y especuló con que los demócratas «deben haber encontrado a un doble». No hay ninguna prueba que respalde esa sospecha.

Ese tipo de afirmaciones tiene un coste económico medible en otros contextos: la incertidumbre sobre la validez de un resultado encarece la deuda y castiga a los mercados que dependen de la estabilidad institucional. En Estados Unidos, la disputa sobre el recuento de 2020 acabó en el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, un episodio que costó vidas y dañó la imagen del país ante los inversores internacionales. La comparación no es gratuita: el candidato que hoy promete vetar todo lo que apruebe la oposición es el mismo que entonces cuestionó el resultado.

Lo que está en juego el 3 de noviembre no es una predicción apocalíptica. Es el control de dos cámaras, la capacidad de confirmar jueces, la llave del gasto público y la posibilidad de investigar al ejecutivo. Con la Cámara de Representantes en manos demócratas, la legislación se atasca y el gobierno se hace por decreto y por veto. Con el Senado también, el bloqueo alcanza a los nombramientos. Y con la Presidencia en 2028, el escenario que Trump describe como final es, en realidad, el escenario que cualquier democracia contempla cada cuatro años: la alternancia. Que el país esté «acabado» por eso es una hipótesis política, no un dato económico. Los mercados, de momento, cotizan la incertidumbre, no el fin del mundo.

Datos clave
  • Trump prometió convertirse en «míster Veto» si los demócratas ganan la Cámara de Representantes el 3 de noviembre.
  • Las encuestas dan a los demócratas favoritos en la cámara baja y no descartan el Senado, donde hay varios estados clave en juego.
  • Superar un veto presidencial exige dos tercios de cada cámara, un umbral que una mayoría simple demócrata no alcanza.
  • El Senado confirma a los jueces federales; las especulaciones sobre una vacante se centran en Samuel Alito (76 años) y Clarence Thomas (77).
  • Trump no puede presentarse en 2028 por el límite constitucional de mandatos y no hay sucesor claro en el partido.
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Spock

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EEUU - Elecciones del Congreso (Martes 3 de Noviembre):


Trump: "Estados Unidos estará acabado si los demócratas ganan las elecciones".
El presidente amenaza con vetar las leyes de la oposición si pierde el control del Congreso y advierte de las consecuencias de una victoria demócrata en 2028.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que las elecciones legislativas de este martes abren un ciclo existencial para el Partido Republicano porque si la oposición demócrata gana ambas cámaras ahora y después la Presidencia en 2028 el país estará "acabado".

"Vamos a ver qué pasa, pero es como dice Elon (Musk): como perdamos la Cámara de Representantes, el Senado y la Presidencia, este país está acabado", ha asegurado Trump en una entrevista con el programa de la conservadora columnista australiana Miranda Devine.

Las últimas encuestas conceden a los demócratas la victoria en la cámara baja y no descartan ni mucho menos que ganen el Senado, aunque es un desafío más difícil dado que hay varios estados clave todavía en juego. Trump no podrá presentarse a las elecciones en 2028 porque está cumpliendo el máximo de mandatos constitucionales y de momento no hay sucesor a la vista.

Por lo demás, Trump ha reiterado que, ocurra lo que ocurra, echará mano sin miramientos de su potestad de veto ejecutivo para bloquear cualquier proyecto de ley que presenten los demócratas si ganan la Cámara de Representantes. "Me voy a convertir en míster Veto", ha avanzado el mandatario. "Tendrán que hablar conmigo y habrá que negociar, como siempre ha pasado", ha añadido.

Dudas sobre la integridad del recuento
En su línea habitual, el presidente de Estados Unidos también puso en duda la integridad de las elecciones después de que los tribunales hayan desestimado varias de sus iniciativas para bloquear el recuento, como ha pasado en el caso del estado de Alaska, al entender que existen que el candidato republicano Dan Sullivan y el independiente Daniel J. Sullivan se llaman prácticamente igual y los votantes podrían confundirse. "No", zanjó Trump en respuesta a la pregunta de si esperaba unas elecciones honradas. "Los dos tienen incluso la misma cara", ha asegurado el presidente estadounidense. "Los demócratas deben haber encontrado a un doble o algo y luego van diciendo que no saben nada de este asunto", ha contemplado.
¿Y si los demócratas le arrebatan el Congreso a Trump?.
La oposición prepara una ofensiva para frenar su agenda económica, cuestionar sus decisiones militares y abrir la puerta a un tercer 'impeachment'.
Pocos días antes de las elecciones de medio mandato, en plena Primera Guerra Mundial, el presidente Woodrow Wilson pidió a los votantes que le devolvieran un Congreso demócrata para respaldar su plan de paz. El electorado hizo todo lo contrario: los republicanos tomaron ambas cámaras y el Senado, ya en manos conservadoras, rechazó después el Tratado de Versalles que dejó a Estados Unidos por fuera de la Sociedad de Naciones que el propio Wilson había ideado. Todavía hay gente que tacha las midterms de elecciones menores, pero queda claro que el botín en juego, dependiendo de en qué manos caiga, suele ser determinante para la suerte del país y el resto del planeta.

Los escenarios que podrían darse a partir del 3 de noviembre son muchos, pero la pregunta más apremiante es una: ¿qué pasa si los demócratas recuperan el control de la Cámara de Representantes, como apuntan las encuestas? Para Donald Trump podría significar un antes y un después en su Presidencia. De momento, el plan previsto de los pogre para los primeros 100 días es revertir parte de la agenda del republicano, incluidas la recuperación de las ayudas para hacer frente al coste de los seguros médicos, la eliminación de los recortes al Medicaid y la lucha contra los aranceles del trumpismo. Sobre la mesa está incluso un proceso de impeachment, el que sería el tercero en la carrera del republicano tras su intento de coaccionar al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, para investigar al descendiente de Joe Biden en 2019, y el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.

El líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, ha dejado la puerta abierta a esa posibilidad, aunque la prioridad es "comenzar con esfuerzos para hacer más asequible la vida de los estadounidenses", un asunto, el del difícil momento que atraviesa la economía de muchos ciudadanos, que los pogre están explotando en campaña. "El coste de la vida es demasiado elevado y muchísimas personas que trabajan arduamente y siguen las reglas no pueden prosperar", indicaba Jeffries. "Apenas logran sobrevivir y, de hecho, se están ahogando en la economía de Trump".

Los otros objetivos demócratas sobre la mesa son abordar las guerras de Irán e Ucrania, establecer límites al poder ejecutivo de Trump y regular la inteligencia artificial antes de que se salga de las manos. Los diversos avisos de expertos de la industria sobre las potenciales consecuencias catastróficas para la humanidad no han convencido a Trump de la necesidad de ralentizar el avance de esa industria.

Con el control de ambas cámaras del Congreso, los demócratas podrían forzar un recorte del gasto en Defensa para presionar a Trump y obligarle a pedir permiso para continuar con su campaña bélica en Oriente Próximo. Después está Ucrania, un país al que Trump le ha dado la espalda tras levantar las sanciones al diésel ruso. Una mayoría demócrata podría traducirse en nuevas ayudas a Ucrania, incluso si lograra reunir el apoyo de los dos tercios de la Cámara necesarios para superar el veto de Trump. Son muchos los congresistas republicanos que se han mostrado a favor de enviar fondos para acabar con una guerra que cumplirá cinco años en febrero.

¿Y qué pasa si logran recuperar el Senado también? Es una posibilidad que no se ha dado en los seis años que ha ejercido Trump la Presidencia, pero, de producirse, les daría la potestad de bloquear a los candidatos del presidente para ocupar cargos en el gabinete y paralizar el nombramiento de jueces federales, incluidos los candidatos al Tribunal Supremo, en caso de que surgiera una vacante. No hay una salida planeada de momento, pero las especulaciones giran en torno a Samuel Alito (76 años) y Clarence Thomas (77) por su edad. Una vacante con Trump en el poder le daría la posibilidad de nominar a un juez joven afín a su ideario que podría ocupar el puesto durante décadas, potencialmente.

"Una de las razones por las que debemos asegurarnos de hacer todo lo posible para recuperar el Senado es evitar que Trump coloque a jueces tan terribles en la Corte Suprema y en los tribunales de menor instancia", decía hace unos días Chuck Schumer, líder de la minoría en el Senado.

John Thune, el senador que lidera la mayoría republicana en la Cámara Alta, teme además que una oleada azul se traduzca en una subida de impuestos y en una serie de escenarios que ha tildado de "horribles", como la posibilidad de ampliar el número de magistrados del Supremo o que se apruebe dotar a Puerto Rico y a Washington DC del estatus de estado. Serían el 51 y el 52 de la Unión.

Pero, a efectos reales, se produciría, casi con toda seguridad, un escenario de inoperancia por la capacidad de veto del presidente, lo que convertiría los dos próximos años en un desierto legislativo a la espera de la elección presidencial de 2028. Al mismo tiempo Trump, en teoría, dejaría de campar a sus anchas. "Un Congreso bajo control demócrata podría cuestionar las acciones del presidente a cada paso, ralentizando -y tal vez deteniendo- la constante expansión del poder ejecutivo observada desde el inicio del segundo mandato del presidente Trump, y dificultando que un futuro presidente, de cualquier partido, siga los pasos de Trump", según explica William Galston, analista del Brookings Institution de Washington. En manos de las urnas queda un nuevo escenario político u otros dos años más de lo mismo.

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