La interesante e instructiva Historia literaria del Antiguo Testamento de Konrad Schmid toca muy tangencial y anecdóticamente la cuestión de los sacrificios de niños que eran quemados vivos en Israel y Judá. Suficiente para motivar una pequeña investigación.
Reyes 16:3 (Acaz)
“Siguió el camino de los reyes de Israel, e incluso hizo pasar por el fuego a su descendiente, según las abominaciones de las naciones…”
Crónicas 28:3 (Acaz)
“Quemó incienso en el valle de Ben-Hinón y quemó a sus descendientes en el fuego…”
Reyes 21:6 (Manasés)
“Hizo pasar por el fuego a su descendiente…”
Crónicas 33:6 (Manasés)
“Hizo pasar a sus descendientes por el fuego en el valle de Ben-Hinón…”
Según la Biblia, en el valle de Ben-Hinón, justo al sur de Jerusalén, había un lugar llamado Tófet. Allí, en determinados momentos, algunos judíos “hacían pasar a sus descendientes e hijas por el fuego”. La expresión es inquietante y se repite varias veces. Los textos lo asocian sobre todo con el culto a Moloc, aunque a veces también mencionan a Baal.
No era una práctica cotidiana ni aceptada por todo el mundo. De hecho, la Biblia canónica hebrea la condena con dureza. La considera una de las peores abominaciones. Reyes como Acaz y Manasés la practicaron o la permitieron. Josías, en su gran reforma del año 622 a.C., decidió acabar con ella de raíz: profanó el Tófet esparciendo huesos humanos para que nadie pudiera volver a usarlo con ese fin.
¿Era realmente un sacrificio en el que quemaban vivos a los niños? La mayoría de los especialistas actuales cree que sí. La expresión “pasar por el fuego” en otros contextos bíblicos implica destrucción real, no solo un rito simbólico. Jeremías, por ejemplo, habla abiertamente de “quemar a sus descendientes e hijas en el fuego”.
Ahora bien, hay matices importantes. No tenemos (todavía) un yacimiento arqueológico en el valle de Hinón con miles de urnas de niños quemados, como sí ocurre en los tofets fenicios y cartagineses. En Cartago, por ejemplo, se han encontrado decenas de miles de urnas con restos de recién nacidos y niños muy pequeños, dedicados a Baal Hammon y Tanit. Eso demuestra que en el mundo cananeo-fenicio el sacrificio infantil existió, aunque probablemente no fuera tan masivo ni constante como pintaban los enemigos de Cartago.
En Judá fue una práctica que reaparecía en épocas de crisis o de fuerte sincretismo religioso, especialmente bajo reyes que se dejaron influir por costumbres cananeas o asirias. No era la norma, pero tampoco una invención de los profetas para exagerar.
Hay quien ha intentado suavizarlo diciendo que quizás solo era un rito de consagración sin gloria real. Hoy esa idea tiene menos apoyo. El peso de los textos bíblicos y de los paralelos fenicios apunta a que sí se trataba de sacrificios verdaderos.
El Tófet del valle de Hinón es uno de los puntos más sombríos de la historia religiosa de Judá. La Biblia lo recuerda con pavor, Josías intentó borrarlo del mapa, antes también lo intentó Isaías, sin demasiado éxito. La arqueología del mundo fenicio-cananeo nos recuerda que este tipo de rituales formaban parte del paisaje cultural de la época.
Para seguir estudiando:
La investigación contemporánea sobre los sacrificios de niños en el antiguo Reino de Judá ha avanzado notablemente gracias al cruce entre la crítica textual bíblica, la epigrafía comparada y la arqueología del Levante.
La siguiente es una selección de la bibliografía contemporánea de referencia (monografías, capítulos y artículos especializados) indispensable para estudiar este fenómeno:
1. Monografías Clave y Estudios Exhaustivos
Dewrell, Heath D. (2017). Child Sacrifice in Ancient Israel. Eisenbrauns.
Es el estudio monográfico reciente más completo sobre el tema. Dewrell examina sistemáticamente la evidencia bíblica, epigráfica y arqueológica, identificando hasta tres tipos distintos de sacrificios de niños en el antiguo Israel (rituales de Mólek, ofrendas de primogénitos y votos en tiempos de crisis), detallando cómo mutó la retórica bíblica para condenarlos.
Stavrakopoulou, Francesca (2004). King Manasseh and Child Sacrifice: Biblical Distortions of Historical Realities. De Gruyter.
Una obra revolucionaria que analiza la figura del rey Manasés de Judá. La autora argumenta que la acusación bíblica de que Manasés "pasó a sus descendientes por el fuego" es en parte una distorsión teológica posterior (deuteronomista) para justificar la caída de Jerusalén, revelando que estas prácticas pudieron haber sido originalmente parte del culto oficial a Yahvé antes de las reformas monoteístas tardías.
Finsterbusch, Karin; Lange, Armin; Römheld, Diethard (Eds.) (2007). Human Sacrifice in Jewish and Christian Antiquity.
Una excelente colección de ensayos académicos que aborda el sacrificio humano en Judá desde el contexto del antiguo Oriente Próximo hasta la reinterpretación postbíblica, detallando las tensiones textuales en profetas como Jeremías y Ezequiel.
2. Capítulos de Libros y Artículos de Investigación Recientes
Garroway, Kristine Henriksen (2025). "The Death of Children in the Hebrew Bible: Child Sacrifice, Personhood, and Judahite Ideals". En The Dying Child, Oxford Academic.
Garroway explora cómo los textos bíblicos enmarcan teológicamente las cremaciones e investiga la falta de pruebas arqueológicas físicas de un tófet en la Jerusalén de la Edad del Hierro en comparación con Cartago, proponiendo que la polémica bíblica sirvió para delinear fronteras de identidad cultural durante y después del exilio en Babilonia.
Vainstub, Daniel (2024). "[Molekh: The Sacrifice of Babies]( "Molekh: The Sacrifice of Babies")". TheTorah.com.
Ofrece una actualización accesible y rigurosa sobre cómo los hallazgos epigráficos púnicos (el término mlk o molekh como tipo de ofrenda y no como el nombre de un dios) ayudan a interpretar las prohibiciones del Levítico y los reproches de Jeremías sobre el Tófet de Jerusalén.
Grosby, Steven (2014). "Child Sacrifice in Seventh-Century Judah and the Origins of Passover". Journal of the Anthropological Society of Oxford.
Expone la provocativa tesis de que las reformas del rey Josías en el siglo VII a.C. buscaron centralizar el culto sustituyendo el sacrificio real de primogénitos (rito molk) por la fiesta de la Pascua (Pésaj), transmutando el sacrificio humano protector en un sacrificio animal.
Reyes 16:3 (Acaz)
“Siguió el camino de los reyes de Israel, e incluso hizo pasar por el fuego a su descendiente, según las abominaciones de las naciones…”
Crónicas 28:3 (Acaz)
“Quemó incienso en el valle de Ben-Hinón y quemó a sus descendientes en el fuego…”
Reyes 21:6 (Manasés)
“Hizo pasar por el fuego a su descendiente…”
Crónicas 33:6 (Manasés)
“Hizo pasar a sus descendientes por el fuego en el valle de Ben-Hinón…”
Según la Biblia, en el valle de Ben-Hinón, justo al sur de Jerusalén, había un lugar llamado Tófet. Allí, en determinados momentos, algunos judíos “hacían pasar a sus descendientes e hijas por el fuego”. La expresión es inquietante y se repite varias veces. Los textos lo asocian sobre todo con el culto a Moloc, aunque a veces también mencionan a Baal.
No era una práctica cotidiana ni aceptada por todo el mundo. De hecho, la Biblia canónica hebrea la condena con dureza. La considera una de las peores abominaciones. Reyes como Acaz y Manasés la practicaron o la permitieron. Josías, en su gran reforma del año 622 a.C., decidió acabar con ella de raíz: profanó el Tófet esparciendo huesos humanos para que nadie pudiera volver a usarlo con ese fin.
¿Era realmente un sacrificio en el que quemaban vivos a los niños? La mayoría de los especialistas actuales cree que sí. La expresión “pasar por el fuego” en otros contextos bíblicos implica destrucción real, no solo un rito simbólico. Jeremías, por ejemplo, habla abiertamente de “quemar a sus descendientes e hijas en el fuego”.
Ahora bien, hay matices importantes. No tenemos (todavía) un yacimiento arqueológico en el valle de Hinón con miles de urnas de niños quemados, como sí ocurre en los tofets fenicios y cartagineses. En Cartago, por ejemplo, se han encontrado decenas de miles de urnas con restos de recién nacidos y niños muy pequeños, dedicados a Baal Hammon y Tanit. Eso demuestra que en el mundo cananeo-fenicio el sacrificio infantil existió, aunque probablemente no fuera tan masivo ni constante como pintaban los enemigos de Cartago.
En Judá fue una práctica que reaparecía en épocas de crisis o de fuerte sincretismo religioso, especialmente bajo reyes que se dejaron influir por costumbres cananeas o asirias. No era la norma, pero tampoco una invención de los profetas para exagerar.
Hay quien ha intentado suavizarlo diciendo que quizás solo era un rito de consagración sin gloria real. Hoy esa idea tiene menos apoyo. El peso de los textos bíblicos y de los paralelos fenicios apunta a que sí se trataba de sacrificios verdaderos.
El Tófet del valle de Hinón es uno de los puntos más sombríos de la historia religiosa de Judá. La Biblia lo recuerda con pavor, Josías intentó borrarlo del mapa, antes también lo intentó Isaías, sin demasiado éxito. La arqueología del mundo fenicio-cananeo nos recuerda que este tipo de rituales formaban parte del paisaje cultural de la época.
Para seguir estudiando:
La investigación contemporánea sobre los sacrificios de niños en el antiguo Reino de Judá ha avanzado notablemente gracias al cruce entre la crítica textual bíblica, la epigrafía comparada y la arqueología del Levante.
La siguiente es una selección de la bibliografía contemporánea de referencia (monografías, capítulos y artículos especializados) indispensable para estudiar este fenómeno:
1. Monografías Clave y Estudios Exhaustivos
Dewrell, Heath D. (2017). Child Sacrifice in Ancient Israel. Eisenbrauns.
Es el estudio monográfico reciente más completo sobre el tema. Dewrell examina sistemáticamente la evidencia bíblica, epigráfica y arqueológica, identificando hasta tres tipos distintos de sacrificios de niños en el antiguo Israel (rituales de Mólek, ofrendas de primogénitos y votos en tiempos de crisis), detallando cómo mutó la retórica bíblica para condenarlos.
Stavrakopoulou, Francesca (2004). King Manasseh and Child Sacrifice: Biblical Distortions of Historical Realities. De Gruyter.
Una obra revolucionaria que analiza la figura del rey Manasés de Judá. La autora argumenta que la acusación bíblica de que Manasés "pasó a sus descendientes por el fuego" es en parte una distorsión teológica posterior (deuteronomista) para justificar la caída de Jerusalén, revelando que estas prácticas pudieron haber sido originalmente parte del culto oficial a Yahvé antes de las reformas monoteístas tardías.
Finsterbusch, Karin; Lange, Armin; Römheld, Diethard (Eds.) (2007). Human Sacrifice in Jewish and Christian Antiquity.
Una excelente colección de ensayos académicos que aborda el sacrificio humano en Judá desde el contexto del antiguo Oriente Próximo hasta la reinterpretación postbíblica, detallando las tensiones textuales en profetas como Jeremías y Ezequiel.
2. Capítulos de Libros y Artículos de Investigación Recientes
Garroway, Kristine Henriksen (2025). "The Death of Children in the Hebrew Bible: Child Sacrifice, Personhood, and Judahite Ideals". En The Dying Child, Oxford Academic.
Garroway explora cómo los textos bíblicos enmarcan teológicamente las cremaciones e investiga la falta de pruebas arqueológicas físicas de un tófet en la Jerusalén de la Edad del Hierro en comparación con Cartago, proponiendo que la polémica bíblica sirvió para delinear fronteras de identidad cultural durante y después del exilio en Babilonia.
Vainstub, Daniel (2024). "[Molekh: The Sacrifice of Babies]( "Molekh: The Sacrifice of Babies")". TheTorah.com.
Ofrece una actualización accesible y rigurosa sobre cómo los hallazgos epigráficos púnicos (el término mlk o molekh como tipo de ofrenda y no como el nombre de un dios) ayudan a interpretar las prohibiciones del Levítico y los reproches de Jeremías sobre el Tófet de Jerusalén.
Grosby, Steven (2014). "Child Sacrifice in Seventh-Century Judah and the Origins of Passover". Journal of the Anthropological Society of Oxford.
Expone la provocativa tesis de que las reformas del rey Josías en el siglo VII a.C. buscaron centralizar el culto sustituyendo el sacrificio real de primogénitos (rito molk) por la fiesta de la Pascua (Pésaj), transmutando el sacrificio humano protector en un sacrificio animal.