Pagar 700.000 euros en impuestos y cobrar 2.500 de pensión: el cálculo que no sale
Un trabajador que aporte durante 40 años una media de 17.500 euros anuales al Estado (sumando IRPF, cotizaciones e IVA) acumularía 700.000 euros. La pensión máxima media, sin embargo, ronda los 2.500 euros mensuales. La cuenta para recuperar lo invertido exige vivir más de 23 años jubilado, pero el debate no es tan simple: la mayoría de los impuestos no financian pensiones, sino servicios públicos como sanidad, educación e infraestructuras.
La confusión entre IRPF y cotizaciones sociales
El error recurrente es mezclar todo lo que sale de la nómina. El IRPF general y el IVA no van al fondo de pensiones: se destinan a gasto corriente. Las cotizaciones sociales (aproximadamente un 30% del salario bruto entre empresa y trabajador) son las que realmente sostienen el sistema de reparto. Quien pretenda recuperar el IRPF vía pensión parte de un malentendido contable. Con todo, incluso limitándose a las cotizaciones, el cálculo no es favorable: un trabajador que cotice 35 años la base máxima recibirá una pensión que, según las tablas actuales, devuelve lo aportado en unos 15-18 años de jubilación, siempre que las bases no hayan subido por encima de la inflación.
El sistema, ¿Ponzi o caja de resistencias?
«Es lo que tienen los sistemas Ponzi, todos parece que son eternos», se oye en el debate. La comparación es recurrente: las pensiones públicas se pagan con las cotizaciones de los activos, no con un fondo individual. La diferencia es que el Estado puede endeudarse, subir impuestos o retrat la edad de jubilación para mantener el flujo. «Si te endeudas para pagar las pensiones, no es que el sistema esté quebrado, es que está quebrado y encima pagaremos la deuda», sintetiza una de las intervenciones más lúcidas. El Ingreso Mínimo Vital, según algunos, «le está dando la puntilla» al añadir más perceptores sin haber cotizado.
¿Y los servicios públicos recibidos?
La contrapartida inevitable: los impuestos también han financiado la educación del trabajador, las autovías que usa, la sanidad que recibe. «La diferencia de sueldo que ganas siendo ingeniero respecto a reponedor es gracias a lo que hemos pagado los españoles en sanidad y educación», argumenta una de las voces. Quien ha estudiado en la universidad pública o se ha beneficiado de un sistema sanitario universal está recibiendo una transferencia de riqueza que no aparece en la nómina de la pensión. Ignorarlo sesga cualquier balance.
La hipótesis de los 700.000 euros
La cifra de 700.000 euros en impuestos totales a lo largo de la vida aparece como ejemplo en el hilo. Para recuperarlos con una pensión de 2.500 euros mensuales harían falta 23,3 años. Con la esperanza de vida actual, un hombre que se jubile a los 65 años viviría de media hasta los 83-84; es decir, apenas 18-19 años. El déficit es evidente. Pero la pensión de 2.500 euros es la máxima: la media ronda los 1.300 euros, lo que alarga el plazo de recuperación a más de 40 años. Imposible.
La conclusión de quienes han hecho los números es que, incluso contando solo cotizaciones, es difícil recuperar la totalidad de lo aportado. Si se añaden el IRPF y el IVA, la quimera es total. El Estado no devuelve; redistribuye. Y cada vez con menos margen. Por ahora, la única certeza es que la esperanza de vida no para de crecer mientras la edad de jubilación se retrat. Quién cobrará qué es una incógnita que ni los cálculos más optimistas despejan.
Debates relacionados en el foro