Venga hombre, lo de Meyer no era erotismo. Era una suerte de comedia con desabrigados. Algo así como una especie de show de Benny Hill, pero sin gracia y pasado de esteroides.
No es que Brass fuese tampoco un genio, pero la mera comparación ofende.
La mayor virtud del italiano era que "desacralizaba" el sesso. Seguro que muchos aún recordaréis la moda de los thrillers eróticos y en general el cine con sesso al modo anglo, como Nueve Semanas y Media o Atracción Fatal (¿Se llamaba así?) junto con otras películas por el estilo. Siempre todo cursi, sobreactuado y demasiado estético. Cuando todo el que haya tenido relaciones sabe que en sí, el sesso, al menos el bueno, es bastante tacaño y carente de "glamour". Pero los complejos y puritanismos protestantoides lo convertían en una suerte de coreografía ñoña donde lo único interesante era el desabrigado de la actriz de turno.
Brass era supongo, orgullosamente latino, es decir meridional, y su sesso era lúdico y gamberro. Incluso pueblerino y algo tacaño... pero es que así es realmente el sesso. No había culpabilidad o cursilería en su cine, solo límites económicos para que no le cascasen la X.
En suma, lo dicho, sus mujeres eran mujeres, y su cine "original" en el sentido de opuesto a lo que entonces solían hacer otros. Él sacaba en cueros a actrices maduras, que quizás podrían recordarle a las viudas alegres italianas de su juventud. Su erotismo era grosero y festivo, también vital y sin pavadas. Ese es su mayor mérito.
bien visto
los anglos nos impusieron la chorrada de música de saxofón para esas escenas tórridas
