La encuesta que baja a PP y PSOE y sube a VOX hasta 61 escaños
La aritmética de la investidura se ha roto otra vez. La encuesta de GESOP difundida por Electomanía deja al PP con el
30,5% de los votos y entre
131 y 135 escaños, al PSOE con el 27% y 112-116, y a VOX con el 16% y hasta
61 diputados. En castellano de despacho: quien gane tendrá que pactar, y el candidato del PP necesitaría a VOX al alza para llegar a La Moncloa. El sondeo llega con un
PollCheck de 5,5 sobre 10.
Según el cálculo que compara el sondeo con los resultados de 2023, los dos grandes partidos pierden escaños a la vez, VOX gana entre 24 y 28, y Sumar y Podemos, juntos, se dejan casi treinta por el camino. Ese es el terremoto.
Qué dice exactamente la encuesta GESOP
Los números, sin adjetivos:
- PP: 30,5% y 131-135 escaños
- PSOE: 27% y 112-116 escaños
- VOX: 16% y 57-61 escaños
- Sumar: 7,5% y 12-14 escaños; Podemos: 3,8% y 4 escaños
- SALF: 2%; ERC: 1,7% y 7 escaños; Junts: 1,2% y 4-5 escaños
La foto tiene una lectura inmediata: el bloque de la derecha crece, pero no lo suficiente para gobernar solo. Feijóo necesitaría a VOX al alza para volver a La Moncloa.
De dónde salen los escaños que gana VOX
Según una de las lecturas que se hacen del sondeo, VOX deja de ser el partido del voto prestado y empieza a recoger escaños de todos los bloques. Del desplome de Sumar y Podemos, de la fuga del PSOE, del desgaste del PP y del goteo de Junts. «Recoge todos los escaños perdidos», resume esa lectura, que insiste en su carácter transversal y en que su voto llega «del centro, del separatismo y de los obreros».
El dato de Podemos escuece:
cuatro escaños y 3,8%. Y hay quien va más allá y sostiene que SALF, con su 2%, acabará por delante en las urnas. El propio sondeo no lo respalda.
¿Por qué caen a la vez PP y PSOE?
Porque el voto de castigo se está yendo a un tercero. El PP pierde fuelle pese a que el Gobierno arrastra desgaste, y ahí aparece un argumento recurrente: la campaña de Feijóo resta más de lo que suma. Hay quien calcula que el candidato popular se deja por el camino una veintena de escaños solo con su puesta en escena.
En el PSOE el problema es simétrico y más viejo. El espacio a la izquierda de los socialistas se ha partido en dos, Sumar y Podemos, y ninguno de los dos llena el hueco. Cuando dos partidos compiten por el mismo electorado, el que pierde no es uno, son los dos.
El voto que no se mueve
Hay un bloque que no aparece en ninguna tabla y que explica media encuesta: el electorado que no cambia de papeleta pase lo que pase. Es el que sostiene al PSOE por debajo de su suelo histórico y el que mantiene al PP en el 30% cuando su labor de oposición deja dudas incluso entre los suyos.
La consecuencia es que las subidas y las bajadas se producen casi siempre en el mismo tramo: el votante de centro que igual marca una casilla que otra, y el abstencionista que decide quedarse en casa. Con ese mapa, un par de puntos de intención de voto valen una veintena de escaños. Y ahí es donde VOX está pescando.
Sin mayoría absoluta: el escenario de pactos que nadie quiere
Ninguna formación alcanza la mayoría absoluta. La hipótesis que gana enteros es la del gobierno débil: ejecutivos con apoyos puntuales, acuerdos a cara de perro y presupuestos prorrogados. El precedente que se cita no es una coalición, sino la segunda legislatura de Rajoy sostenida por Ciudadanos. Gobiernos que aguantan porque nadie quiere elecciones, no porque nadie quiera gobernar.
Ahí está el nudo. Un PP que prometió no depender de VOX y una VOX que ya no necesita ganar nada porque, según una de las tesis más repetidas, le basta con tener Madrid como base. El partido de Abascal sube en las encuestas mientras su electorado celebra que no le haga falta gobernar para condicionar.
La sombra de las encuestas: del escepticismo al pucherazo
Aparece el reflejo más viejo de la política española: desconfiar del sondeo cuando no te gusta. La lista de reproches es larga. Que VOX iba a rozar la mayoría absoluta y no la rozó. Que las encuestas inflan a la derecha para movilizar al votante mayor. Que lo único que importa no es quién vota, sino quién cuenta. Y, en la versión más extrema, que el resultado de los últimos comicios generales fue manipulado.
Nada de eso tiene respaldo probatorio. Los recuentos se hacen con representantes de todas las formaciones delante y las teorías sobre el pucherazo circulan sin una sola prueba que las sostenga. Que un sondeo falle no implica que una elección esté amañada: implica que un sondeo ha fallado. Menos épico, pero es lo que hay.
Y el dato que descoloca: PP y PSOE suman entre
243 y 251 escaños. Mayoría absoluta de sobra. El problema nunca fue la aritmética. Nunca lo ha sido.