Etiqueta B vetada en varias ZBE y la C entra en el punto de mira
El coche de gasolina tiene fecha de caducidad en las ciudades españolas, y no hace falta conducir un cacharro de hace veinte años para notarlo. Las Zonas de Bajas Emisiones ya están vetando el acceso a vehículos con
etiqueta B en varias capitales y algunas ciudades han empezado a anunciar restricciones para la etiqueta C, la que llevan los gasolina matriculados desde enero de 2006 hasta hoy. Traducción: hay coches modernos, incluso nuevos, que en pocos años pueden encontrarse con la puerta cerrada en su propio centro urbano. La
Ley de Cambio Climático funciona como soga, y el nudo se aprieta por abajo.
Qué es la etiqueta B y a cuántos coches afecta
La etiqueta B de la DGT engloba a los turismos de gasolina matriculados entre el 1 de enero de 2001 y el 31 de diciembre de 2006, más los vehículos de más de ocho plazas y los de transporte de mercancías de gasolina matriculados a partir de 2006, que en algunos casos son nuevos de trinca. El volumen no es anecdótico: la antigüedad media del parque automovilístico español ronda los
15 años y el
42% de los coches en circulación supera esa edad. Millones de propietarios, por tanto, entran en el radar de las prohibiciones. Y, según se sostiene en el debate, el distintivo no distingue entre un gasolina de 2006 y uno matriculado en 2030: ambos serían C, nunca ECO. Ese detalle, apuntado como la madre del cordero, explicaría el resto.
¿Qué ciudades ya prohíben la etiqueta B en sus ZBE?
La lista crece cada trimestre.
Bilbao empieza a vetarlos el 15 de junio; Madrid lo hace ya en su ZBEDEP de Distrito Centro, y Getafe y Estepona fueron pioneras. Málaga y Palma de Mallorca han anunciado restricciones a todos los vehículos con etiqueta B desde enero de 2027; San Sebastián se suma a inicios de 2028 y Cataluña lo hará desde enero de 2028, cuando el Govern apruebe un nuevo Plan de Calidad del Aire que obligará a todas las ZBE catalanas a limitar cualquier etiqueta B. En los días de protocolo anticontaminación, esa prohibición se adelanta a 2026. Hablamos de más de 20 ciudades solo en Cataluña y de más de
150 municipios con ZBE previstos para finales de 2025.
Etiqueta C: el cerco a los gasolina más modernos
Aquí está la novedad que rompe el relato tranquilizador. Varias ciudades han confirmado vetos de acceso a los coches con etiqueta C verde, la de los gasolina matriculados desde enero de 2006 hasta hoy y los diésel comercializados desde septiembre de 2015. Getafe lo aplicará desde enero de 2026 —salvo para estacionar en párkings— y con carácter general desde 2027; Madrid ya lo hace en su ZBEDEP de Distrito Centro salvo para aparcar en un estacionamiento público; Huelva lo aplica este año salvo autorización previa; Las Palmas de Gran Canaria y Estepona lo anuncian para los próximos meses. Después llegan La Línea de la Concepción en 2028, Valladolid y Palma de Mallorca en 2030 y Cuenca en 2038. Cada ayuntamiento a su ritmo, todos en la misma dirección.
La gasolina sigue vendiendo pese al cerco
El mercado, mientras tanto, no da señales de pánico. Los coches de gasolina acaparan una cuota superior al
27% en lo que va de 2025, solo por detrás de los híbridos convencionales, que ya representan el
35,7% de todas las ventas. La conclusión que se extrae es incómoda: salvo que el coche tenga algún tipo de electrificación, en especial los micro-híbridos de 48V que otorgan la etiqueta ECO, su circulación urbana está condenada a estrecharse. Comprar gasolina pura hoy es comprar un problema aplazado, y el día que llega la carta del ayuntamiento ya no hay nada que negociar.
El contraataque: Francia deroga y los tribunales tumban ZBE
No todo es resignación. La Asamblea Nacional francesa ha derogado las ZBE en una votación que unió a la ultraderecha, a los conservadores y a la izquierda radical, dejando solo al Gobierno galo; el texto aún debe confirmarse dentro del examen global del proyecto de ley sobre simplificación de la vida económica. En España, según ha celebrado VOX, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid le ha dado la razón y ha anulado las ZBE impuestas por Almeida, un fallo que el partido presenta como victoria de la libertad frente a la multa. Hay quien lee en estos movimientos el principio del fin del decreto como herramienta. En contra pesa lo obvio: aquí el marco lo fija una ley estatal, y los ayuntamientos suman prohibiciones con sentencia o sin ella.
De fondo late una discusión más incómoda: la de si la antigüedad de un vehículo equivale a su contaminación real. El argumento que circula es que un coche viejo bien mantenido puede emitir menos que uno moderno maltratado, y que lo medible debería pesar más que la fecha de matriculación. El problema es que no se ha concretado el sistema que podría certificarlo a pie de calle.
Con la ley en vigor, 150 municipios en la rampa de salida y una cuota de gasolina que sigue por encima del 27%, lo previsible es que el cerco avance ciudad a ciudad, etiqueta a etiqueta. Lo que no está escrito es la velocidad. Francia ha demostrado que la política puede dar marcha atrás; los tribunales españoles, que una ZBE mal justificada se cae. Si el calendario se acelera o se frena dependerá de algo menos épico: de cuánta gente esté dispuesta a tragarse la multa.