Helados de 1996: cuando el Maxibon era grande y barato
En 1996, un polo de naranja costaba 25 pesetas y un Maxibon se podía permitir con 150. Hoy, el helado más barato arranca en 1,8 euros —300 pesetas— y los cucuruchos premium superan los 3,4 euros (565 pesetas). No solo ha subido el precio: también han menguado las porciones. La memoria de aquel verano, con la bicicleta California y el kiosko del pueblo, choca con la realidad actual de helados "mini" a precio de oro.
El mapa de las marcas desaparecidas
El mercado heladero español de los 90 estaba dominado por Frigo, Camy (Nestlé), Miko, Avidesa y Royne, cada uno con su feudo geográfico. En Castilla y León mandaba Miko; en el centro, Frigo y Camy; en la costa mediterránea, Avidesa; Royne se asociaba a los pueblos más pequeños. Hoy, muchas de esas marcas han sido absorbidas o han perdido identidad: Camy dejó de ser de Nestlé en 2003 y ahora lo fabrica Ice Cream Factory en las antiguas instalaciones de Avidesa en Alzira. El mítico Frigurón ya no existe, y el Gran Bombón de Nestlé —que según los nostálgicos daba mil vueltas al Super Choc de Frigo— ha cambiado su receta.
Shrinkflation: el helado que encogió
Los datos del hilo confirman una tendencia general: los helados han reducido su tamaño mientras los precios se disparaban. Un polo "amiguis" que costaba 300 pesetas hoy apenas se ve, y los cucuruchos de marca blanca han subido un 88% en términos nominales respecto a 1996, sin ajustar por inflación. La queja recurrente es que los helados actuales "no saben igual" —el chocolate ya no es el de Nestlé, los tamaños han menguado, y la experiencia de comprar con 25 pesetas en la piscina municipal es irrecuperable.
Quizá la única constante sea la melancolía. Pero entre la nostalgia y los datos, hay un hecho irrebatible: en 1996, con el dinero de un helado hoy, te comprabas tres. Y encima, eran más grandes.
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