Ladrillo a 500 euros al mes frente a un depósito que paga 360
¿Cuánto cuesta tener un piso parado? El relato que circula en un foro habla de un inmueble, en un barrio obrero del área metropolitana de Barcelona, frente a 150.000 euros colocados en un depósito a plazo fijo de Wizink que, según quien cuenta el caso, rinden
360 euros mensuales. Otro forero asegura por su parte que un conocido invirtió
155.000 euros en un piso hace año y medio y está «rabioso».
El comprador arrastra una
hipoteca de 50.000 euros a tipo variable. Después de la revisión paga 350 euros de cuota que, sumando seguros y tarjetas, se convierten en
450 euros de gasto al mes. Quería alquilarlo y lo ha tenido parado un año. Ahora le toca reforma parcial de lavabo, cocina y pintura general. El balance con el que se resume el caso: 500 euros de pérdida mensual en un lado y 360 de ingreso en el otro, con capital idéntico de partida. Aviso para navegantes: la historia llega sin un papel que la respalde, y
hay quien directamente la da por inventada porque los números cuadran demasiado bien.
Qué cuesta mantener un piso vacío un año
Un inmueble sin inquilino no ingresa nada y no deja de facturar. Seguros,
IBI, comunidad y derramas siguen su curso aunque nadie duerma en la vivienda. A los 450 euros mensuales hay que añadir la reforma pendiente, que se paga hoy para poder cobrar mañana, y el lucro cesante de doce meses sin una sola renta.
La duda que sobrevuela el caso no es cuánto se pierde, sino si el piso llegará a alquilarse alguna vez. No es lo mismo un activo que rinde que una promesa de renta que depende de encontrar inquilino, firmar un contrato y cobrarlo completo cada mes.
¿Cuánto paga un depósito a plazo fijo por 150.000 euros?
Unos 360 euros al mes en el caso que se pone como contraste. El abanico de tipos que se maneja en la comparación va del
2,78% de Cajamar en depósito online a algo más del 3% en Sabadell o Deutsche Bank yendo a la oficina. En el tramo alto aparecen
Haitong y Banca Sistema, al 4%, y varias entidades con depósitos a un año o más por encima del 3%: Wizink, Facto, Pibank y Renault Bank.
El detalle que no se salta quien mira la letra pequeña es el paraguas de cada entidad. Wizink y Pibank operan con el fondo de garantía español, Facto con el italiano y Renault Bank con el francés. De ahí surge la otra pregunta incómoda: si conviene concentrar 150.000 euros en un único banco, una cifra que a varios foreros les parece excesiva.
Qué rentabilidad neta deja alquilar un piso
Un
4% descontando todos los gastos. Esa es la cifra que defiende quien compró al contado un piso de precio similar y ya alquilado, y que además mantiene una cantidad equivalente en plazos fijos y cuentas remuneradas con rentabilidad parecida y acciones con un 5-6%. Hay otro caso que presume de
800 euros mensuales de varios pisos, 700 después de prorratear seguros, IBI y demás gastos.
La fiscalidad cambia el resultado final más de lo que parece. Según el cálculo de uno de los participantes, los rendimientos del alquiler permiten descontar gastos, impuestos y amortizaciones, y la base resultante se reduce al 40%. Quien vive de un depósito paga impuestos sobre el total sin apenas restar nada, y en la comparación se llega a afirmar que tributa más que un casero con varios inmuebles.
La barrera de entrada tampoco es la misma. Para otro de los intervinientes, en Barcelona una vivienda considerada «digna» no baja de
400.000 euros, lo que aleja al pequeño ahorrador del mercado y lo deja en manos de quien ya tiene capital o crédito. El cálculo detallado de cada escenario, con gastos, impuestos y amortizaciones partida a partida, es donde el asunto se vuelve interesante.
Por qué el miedo a la ocupación pesa más que el 4%
El miedo a la ocupación ilegal es el motivo que esgrime quien mantiene el piso parado, junto a un marco legal percibido como favorable al ocupante. En Cataluña, y en concreto en Barcelona, ese factor se repite en cada comparación entre ladrillo y producto financiero.
Hay riesgos menos obvios. Un propietario relata el caso de un inmueble en una zona cotizada cuyo bloque entero fue adquirido por un fondo: el fondo quiere reunir todas las viviendas y presiona al dueño que resiste, con juicios ganados y aun así con la vida complicada. Ser pequeño en un mercado de grandes tiene un coste.
Frente a eso, el argumento de que un inmueble siempre es un gasto y nunca un activo: los impuestos, la comunidad, los suministros y las obras no se detienen, y la liquidez no se consigue a voluntad. La respuesta habitual es la diversificación: ni todo en pisos ni todo en depósitos. Repartir el mismo capital en variable, fija y ladrillo suaviza cualquier escenario.
Un depósito al 3% y un piso al 4% compiten por el mismo dinero. La diferencia es que el primero no tiene vecinos, ni grifos, ni un juez esperando sentencia. Y eso, en un barrio obrero del área metropolitana de Barcelona, no es un detalle menor.