Telecinco toca fondo: 6,6% de cuota y tercer peor día de su historia
El sábado 9 de agosto, Telecinco anotó un
6,6% de cuota de pantalla en el total del día. Es su tercera peor marca histórica, solo por detrás del 6,4% del 1 de enero de 2025 y del 6,1% del 14 de julio de 2024, jornada esta última en la que la final de la Eurocopa entre España e Inglaterra en La 1 sirvió de coartada. Antena 3 firmó un 10,9% y La 1 un 10,7%, más de cuatro puntos por encima. Cuatro, su hermana pequeña, se quedó a cuatro décimas (6,2%) y La Sexta promedió un 5%.
La cadena de Mediaset no pinchó en una franja concreta: se descalabró en las dos que sostienen cualquier parrilla. En
prime time, el espacio de máximo consumo, firmó un 5% de share. La película
El cuarto pasajero, de Álex de la Iglesia, bajo la marca Cine 5 estrellas, se quedó en un 5,9% y 400.000 espectadores. La mitad que
El aparcacoches en La 1 (10,9% y casi 800.000) o que la reposición de
Atrapa un millón en Antena 3 (10,8% y 747.000). Incluso el cine de Cuatro, con
Ajuste de Cuentas, la superó: 6,5% y 452.000.
La sobremesa que dejó Socialité huérfana
El otro agujero fue la sobremesa: un
4% de audiencia. La reposición de
El Gran Show de Dani Martínez, con la que se está parcheando la cancelación de
Socialité ese fin de semana, marcó un 4,6%. El arrastre dejó a los Informativos de las 15:00 en un preocupante 6,4%.
Por la tarde,
Fiesta fue lo más visto de la cadena con un 8,1% y 568.000 espectadores de media. Cuando tu programa más competitivo del día es un magacín de fin de semana con un 8,1%, el diagnóstico no admite matices: Telecinco es hoy una cadena de segunda división con marca de primera.
El negocio que se apaga por detrás de la audiencia
La caída de audiencia no es un problema de vanidad televisiva: es un problema de cuenta de resultados. Menos share significa menos publicidad, y la publicidad sigue siendo la fuente principal de ingresos de una televisión en abierto. Varias voces del análisis económico apuntan a que el modelo de Mediaset en España arrastra un problema de fondo: durante años se especializó en un producto —cotilleo, realities y salseo— que daba dinero mientras la audiencia mayoritaria lo consumía, y cuando los gustos han girado hacia el consumo bajo demanda, la reconversión no se ha producido. La parrilla sigue anclada en formatos del año 2000: 170 ediciones de
Gran Hermano, 390 de
Supervivientes y sus debates derivados, con la misma fórmula que ya usaban las autonómicas a finales de los noventa.
El relevo generacional no llega. La audiencia joven se ha ido a plataformas y a creadores de contenido, y la que queda envejece. Hay quien sostiene que el público fiel de Telecinco concentra todavía buena parte del gasto del país, lo que explicaría que los anunciantes no hayan huido en masa; en contra pesa el dato de que la publicidad televisiva lleva años en retirada y que los anuncios que sostienen la parrilla son mayoritariamente de sectores de baja rotación.
La sombra del accionista y del fisco
En el trasfondo del debate aparece la estructura societaria del grupo. Según un análisis que circula, Mediaset España es una empresa privada, pero su matriz cotiza en Ámsterdam y tributa en Holanda beneficios generados en España, un esquema de optimización fiscal que algunos consideran legal pero difícilmente defendible desde el punto de vista de la equidad. La comparación con Ferrovial ha circulado con sorna: la empresa que criticaba la deslocalización de otras acabó aplicando la misma receta. Pier Silvio Berlusconi dirige el grupo desde Italia, y la ausencia de su padre, Silvio Berlusconi, se señala como factor de pérdida de olfato comercial en la matriz.
La pregunta de fondo no es si Telecinco remonta este verano. Es si tiene algún plan que no consista en repetir lo que ya no funciona. Con estos números, la respuesta no está en la parrilla.