Taringa cierra: se apaga un modelo de internet gratis y compartido
¿Cuánto queda de aquel internet donde todo se compartía sin pagar? Menos de lo que parece.
Taringa, la plataforma argentina de enlaces, tendría fecha de cierre: según un mensaje que los foreros citan del propio sitio, la desconexión está fijada para
las 10:00 PM hora de Buenos Aires. No se apaga un servicio cualquiera. Se apaga una manera de entender la red.
Para quien no la usara: allí se colgaban enlaces para descargar programas y, sobre todo, videojuegos. Los de un solo enlace, sin trampa y sin la
medicina falsa que circulaba como moneda suelta. Así lo recuerdan los participantes del hilo. Esa mezcla de biblioteca, mercadillo y tertulia es lo que muchos dan por desaparecido.
Qué era Taringa y por qué cierra ahora
Nació como un sitio donde la gente subía enlaces para descargar programas y videojuegos, y creció hasta convertirse en referencia para buena parte de la comunidad hispanohablante. Con los años, el catálogo dejó de ser lo importante: lo que enganchaba era la conversación que lo rodeaba.
El cierre no llega por sorpresa. Coincide con un rediseño que algunos señalan como el golpe definitivo: un forero cuenta que leía bastantes hilos allí cuando era foro y que le resultó imposible hacerlo cuando cambiaron el formato. La gente no se va enfadada. Se va sin darse cuenta.
De Megaupload a Taringa: el final de la descarga directa
Antes de Taringa hubo Megaupload, el servicio que los foreros recuerdan por haber hecho posible la descarga directa «de un solo enlace». Aquello «se acabó al demandarles o algo», resume uno de los participantes, que no da más detalles.
La estela es larga. Fiuxy, otra plataforma argentina de descargas, desapareció después de varios cambios de dominio, según un forero. El foro de Softonic también cerró, según otro participante. Son los casos que se citan en el hilo.
Quedan supervivientes. Poringa, la esquina para adultos del mismo ecosistema, sigue funcionando. El Antro, el gran espacio de discusión chileno, aguanta con jerga propia. Forocoches y Menéame continúan, con públicos y reglas muy distintos entre sí.
¿Por qué la publicidad decide qué se puede decir?
La explicación que más se repite en el hilo es económica: mantener un servidor con un tráfico enorme cuesta dinero y la vía para pagarlo es la publicidad. De ahí el filtro que describe un forero, que sostiene que no se deja pasar nada mínimamente políticamente incorrecto «para que Google siga pagando adsense». La idea de que la censura moderna no necesita prohibir, sino encarecer, es la que sobrevuela el debate.
¿Tienen algún valor los datos de una comunidad que cierra?
Cuando una plataforma anuncia que apaga, la primera pregunta es qué pasa con lo que hay dentro. En el hilo se especula con que los mensajes puedan venderse, por ejemplo para entrenar inteligencias artificiales. Sobre las direcciones IP, un forero sostiene que no tienen ningún valor, porque cada una es compartida por miles de usuarios.