Osmunt Sella
Lonchafinista
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El historial soviético y ruso en los Juegos incluye un caso documentado de espada trucada en Montreal 1976, que costó la expulsión de la URSS del pentatlón, y el partido de waterpolo de Melbourne 1956 que se suspendió por los incidentes con el público. Hablar de trampas en el deporte exige separar los casos probados de las sospechas.
El historial soviético y ruso en los Juegos incluye un caso documentado de espada trucada en Montreal 1976, que costó la expulsión de la URSS del pentatlón, y el partido de waterpolo de Melbourne 1956 que se suspendió por los incidentes con el público. Hablar de trampas en el deporte exige separar los casos probados de las sospechas.
El deporte de élite ha convivido con el dopaje y con trampas de todo tipo desde que hay competiciones. La Unión Soviética y después Rusia acumulan un historial de casos documentados que explica por qué su nombre aparece siempre que se discute la limpieza competitiva. Conviene distinguir lo que está probado de lo que solo es sospecha.
En los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, un deportista soviético de pentatlón moderno, militar y con varios oros en su palmarés, fue sorprendido manipulando la espada para las pruebas de esgrima. El truco consistía en alterar el arma para que registrara tocados que no se habían producido.
La reacción fue contundente: la URSS quedó expulsada de la competición de pentatlón, tanto en la prueba individual como por equipos. Es uno de los casos de fraude técnico más citados en la historia olímpica, porque no hablamos de una sustancia indetectable sino de un aparato preparado para hacer trampa.
En Melbourne 1956, la semifinal de waterpolo entre Hungría y la URSS se jugó con el telón de fondo de la invasión soviética de Hungría ese mismo año. El partido se calentó hasta el punto de que un jugador húngaro recibió un puñetazo en la cara que le provocó una herida sangrante.
El encuentro se suspendió en los últimos minutos porque parte del público empezó a bajar de las gradas. Hungría ganaba 4-0 y se llevó el oro. El episodio se recuerda como uno de los más tensos de la historia olímpica, aunque la responsabilidad de los incidentes no recae en un solo lado.
El dopaje de Estado en la URSS y en la Rusia posterior está documentado en informes oficiales, con casos que llevaron a desposeer de medallas a deportistas rusos. Eso no convierte en probada cada sospecha sobre un físico concreto: señalar a un atleta por su aspecto es una inferencia, no una evidencia.
La comparación entre categorías de peso y complexiones es un argumento que circula en foros, no un dato científico. Sin un control positivo o una investigación cerrada, queda en el terreno de la duda razonable.
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(mensaje citado en revisión)
No, se impusieron a los rusos, en waterpolo por ejemplo en el partido ese que puse, además de perdedores y alicuecan el público casi les apalea.
De hecho el dopado Karelin perdió con el rellenito natural Rulon Gardner (es lo que tiene ser peso pesado sin esteroides) sin que los prorusos y antiamericanos parasen de quejarse aquel día, recuerdo ser niño y ver al locutor de TVE1 llorar.
¿Eres búlgaro o macedonio del Nord?