Religión: Santo evangelio de hoy. Miércoles, 7 de octubre, "El Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo" ***************Sto.Rosario a las 22.00

Santo evangelio de hoy. Miércoles, 7 de octubre, "El Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo" ***************Sto.Rosario a las 22.00
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

El Evangelio del miércoles 7 de octubre de 2025 es el relato de la Anunciación (Lucas 1, 26-38), en el que María responde al ángel Gabriel con un «hágase en mí según tu palabra». Ese mismo día la Iglesia católica celebra la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, y la primera lectura corresponde a Zacarías 2, 14-17.

Leer el resumen completo →

El Evangelio del miércoles 7 de octubre de 2025 es el relato de la Anunciación (Lucas 1, 26-38), en el que María responde al ángel Gabriel con un «hágase en mí según tu palabra». Ese mismo día la Iglesia católica celebra la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, y la primera lectura corresponde a Zacarías 2, 14-17.

El calendario litúrgico católico coloca este miércoles un texto que los fieles escuchan cada año por estas fechas, pero que en 2025 cae en una jornada con nombre propio: la fiesta de la Virgen del Rosario. La liturgia de la palabra combina tres piezas que se leen encadenadas: la profecía de Zacarías, el cántico del Magnificat tomado del evangelio de Lucas y el pasaje de la Anunciación. Quien siga la misa ese día escuchará, en poco más de diez minutos, un recorrido que va desde el anuncio profético de que Dios habitará en Sion hasta la respuesta de una joven de Nazaret que acepta una misión que no entiende del todo.

Qué se lee el 7 de octubre: Zacarías, el Magnificat y la Anunciación

La primera lectura es un fragmento breve de la profecía de Zacarías, capítulo 2, versículos 14 al 17. El texto pertenece a una etapa tardía de la profecía bíblica, cuando el pueblo de Israel regresa del exilio en Babilonia y reconstruye el templo de Jerusalén. El profeta anuncia que Dios volverá a habitar en medio de la ciudad y que «pueblos sin número» se asociarán al Señor. La frase final del pasaje, «silencio todo el mundo ante el Señor que se levanta de su morada santa», cierra con un tono solemne que la liturgia ha conservado durante siglos.

El salmo responsorial no es un salmo del Antiguo Testamento al uso, sino un cántico evangélico: el Magnificat, recogido en Lucas 1, 46-55. La respuesta que se repite entre estrofas es «El Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo». El texto repasa la lógica del Magnificat en cinco estrofas: la alegría de María, la mirada de Dios a los humildes, la misericordia que se extiende «de generación en generación», la dispersión de los soberbios y el derribo de los poderosos de sus tronos. Es uno de los pocos cánticos que la Iglesia católica reza a diario en la liturgia de las horas, concretamente en las vísperas.

El evangelio del día es Lucas 1, 26-38. El ángel Gabriel es enviado a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David. La virgen se llama María. El diálogo ocupa la mayor parte del pasaje: el saludo del ángel, la turbación de María, el anuncio del hijo que se llamará Jesús, la pregunta de María sobre cómo será eso y la respuesta del ángel sobre el Espíritu Santo. El texto termina con la aceptación de María y la marcha del ángel.

La fiesta del Rosario y su origen en Lepanto

El 7 de octubre la Iglesia católica celebra la fiesta de Nuestra Señora del Rosario. La fecha no es casual. El papa Pío V instituyó esta celebración en 1571 para conmemorar la victoria de la flota cristiana en la batalla de Lepanto, librada el 7 de octubre de ese mismo año. La tradición atribuyó el triunfo a la intercesión de la Virgen, invocada mediante el rezo del rosario por los fieles mientras se desarrollaba el combate naval.

La batalla de Lepanto enfrentó a la Liga Santa, una coalición formada por la República de Venecia, el Reino de España, los Estados Pontificios y otras potencias, contra la flota del Imperio otomano. Se libró en el golfo de Patras, cerca de la costa griega. La victoria de la Liga Santa frenó la expansión otomana por el Mediterráneo occidental y tuvo consecuencias políticas y comerciales durante décadas.

La fiesta se extendió después a toda la Iglesia. En 1573 el papa Gregorio XIII la trasladó al primer domingo de octubre, y más tarde se fijó definitivamente el 7 de octubre. La celebración no se limita a recordar una batalla: la liturgia de ese día gira en torno al rezo del rosario como forma de oración contemplativa, con la repetición de padrenuestros, avemarías y glorias mientras se meditan los misterios de la vida de Jesús y de María.

El Magnificat como oración diaria de la Iglesia

El Magnificat que se proclama como salmo responsorial ese miércoles no es un texto menor. Se trata del cántico que, según el evangelio de Lucas, María pronuncia tras la visita a su pariente Isabel, cuando esta la reconoce como «bendita entre las mujeres». El texto se ha recitado en la liturgia cristiana desde los primeros siglos y forma parte de las vísperas, la oración de la tarde.

El cántico tiene una estructura reconocible: comienza con la alabanza personal de María, sigue con la descripción de la acción de Dios en la historia y termina con la referencia a la promesa hecha a Abrahán y a su descendencia. La frase «derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» ha sido leída a lo largo de la historia en clave espiritual, pero también ha inspirado lecturas sociales y políticas en distintos contextos.

La respuesta del salmo, «El Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo», resume el tono del conjunto. No es una afirmación doctrinal abstracta, sino la voz de una persona concreta que interpreta su propia experiencia como acción de Dios. La liturgia la repite cinco veces a lo largo del salmo, una por cada estrofa.

La respuesta de María y el sentido de la fiesta

El evangelio del día termina con la respuesta de María al ángel: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Es una frase breve, de once palabras en la traducción litúrgica habitual, que contrasta con la extensión del anuncio del ángel. La tradición cristiana ha subrayado ese contraste: frente a la magnitud de lo que se le anuncia, María responde con disponibilidad, sin pedir garantías ni condiciones.

El pasaje incluye también la referencia a Isabel, la pariente de María que había concebido un hijo en su vejez y que llevaba seis meses de embarazo. El ángel la menciona como prueba de que «para Dios nada hay imposible». Es un detalle que conecta la Anunciación con la Visitación, el episodio siguiente en el evangelio de Lucas y en el que María pronuncia precisamente el Magnificat que se lee como salmo ese día.

La fiesta del Rosario y el evangelio de la Anunciación comparten un mismo eje: la aceptación de una misión que no se comprende del todo. Quien participe ese miércoles en la misa escuchará los tres textos seguidos, y la homilía habitual suele relacionarlos. La celebración del rosario, en muchas parroquias, se traslada a la tarde o a la noche, con rezo comunitario y procesión en algunos lugares. La fecha exacta, el 7 de octubre, se mantiene fija en el calendario litúrgico desde el siglo XVI.

Datos clave
  • El evangelio del 7 de octubre de 2025 es Lucas 1, 26-38, el relato de la Anunciación a María en Nazaret.
  • La primera lectura es Zacarías 2, 14-17, y el salmo responsorial es el Magnificat (Lucas 1, 46-55).
  • La fiesta de Nuestra Señora del Rosario se celebra el 7 de octubre desde que Pío V la instituyó en 1571 tras la batalla de Lepanto.
  • El Magnificat se reza a diario en las vísperas de la liturgia de las horas.
  • La respuesta de María al ángel es «hágase en mí según tu palabra».
Vídeos
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

rafabogado

Será en Octubre
Desde
20 May 2012
Mensajes
22.639
Fruta
178.244
Lugar
a donde Dios me lleva

A continuación, el Evangelio de hoy miércoles y las lecturas:

“ Hágase en mí según tu palabra ”

Primera lectura​

Lectura de la profecía de Zacarías 2, 14-17​


Alégrate y goza, Sion,
pues voy a habitar en medio de ti
—oráculo del Señor—.

Aquel día se asociarán al Señor
pueblos sin número;
ellos serán mi pueblo,
y habitaré en medio de ti,

Entonces reconocerás
que el Señor del universo
me ha enviado a ti.

Judá será la herencia del Señor,
su lote en la tierra santa,
y volverá a elegir a Jerusalén.

¡Silencio todo el mundo
ante el Señor que se levanta
de su sarracena santa!

Salmo de hoy​

Salmo Lc 1, 46b-47. 48-49. 50-51. 52-53. 54-55 R/. El Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo.​


Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador. R/.

Porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitaran todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:
su nombre es santo. R/.

Y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón. R/.

Derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos. R/.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R/.

Evangelio del día​

Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38​


En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un descendiente, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Descendiente del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».

El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Descendiente de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un descendiente en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, "porque para Dios nada hay imposible"».

María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Y el ángel se retiró.

---

Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, hoy a cargo de Fray Martín Alexis González Gaspar O.P., del Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia).



Reflexión del Evangelio de hoy​

"Alégrate y goza, Sion, pues voy a habitar en medio de ti"​

Eran otros tiempos, allá en el siglo XVI. También otras batallas con nombre propio, Lepanto. Tanto ayer como hoy Ella fue y es importante para la historia de la humanidad y de la Iglesia. En este vaivén de claroscuros donde el hombre se mece, siempre se desliza el plan de Dios muy discretamente. Suena el eco del profeta a lo lejos predicando la reconstrucción del templo y también la de Jerusalén que será la ciudad santa llena de esplendor y gloria.

Esta profecía evoca la maternidad divina de María y al mismo tiempo la maternidad humana de aquella que es la Progenitora de la Iglesia y de los fieles. Nosotros somos esta numerosa nación que habitamos la nueva ciudad que Cristo ha construido con su resurrección, la Iglesia, ciudad llena de alegría porque el Señor está en medio de ella. Una Iglesia que se une con María en su mismo cantico de alabanza, el Magnificat.

El Dios de las sorpresas cambia el destino del hombre. Lucas nos relata el momento decisivo de la historia, el más revolucionario. Es una situación convulsa, todo cambia, la historia se invierte. Es el momento en que todo cambia desde la raíz. Dios se agacha, entra en la historia y lo hace con su estilo original: una sorpresa. El Dios de las sorpresas nos sorprende una vez más, no hay nada imposible.

“Para Dios nada hay imposible”​

Hermoso contraste entre las promesas del ángel que abre perspectivas inauditas y la respuesta de María breve y humilde. No es posible concebir una dignidad más alta que la que se ofrece a esta joven que responde con frase corta, que no habla de gloria o privilegio, sino sólo de disponibilidad y servicio. Reconoce que es pequeña y está feliz de ser así, es consciente de que de su respuesta depende la realización del plan de Dios, y que, por lo tanto, está llamada a adherirse a él con todo su ser. María se presenta con una actitud que corresponde perfectamente a la del Descendiente de Dios cuando viene al mundo: ser Siervo.

Al admirar a María por su respuesta al llamado y misión de Dios, le pedimos que nos ayude a cada uno de nosotros a acoger el plan de Dios en nuestras vidas, con sincera humildad y valiente generosidad. Esa petición se vuelve Rosario en sus manos y cuentas desgranadas en nuestros labios. Oración profunda, contemplativa y meditativa que tanto ayer como hoy es una victoria para nuestra propia vida. Vivimos derrotados por la ansiedad, por el miedo, por las angustias, por las tensiones, preocupaciones e inquietudes, que son verdaderas batallas diarias que hay que saldar.

María como progenitora solicita vuelve a darnos un santo remedio, la contemplación de los misterios de nuestra fe en su Rosario. Las alegrías, los dolores, las luces, la gloria de Jesús deben reflejar nuestra propia vida. Con el rosario en la mano vamos a vencer, la victoria sobre estos devaneos mentales, para esta inconsistencia de los sentimientos, para esta prisa que nos anestesia y nos hace insensibles ante el dolor del otro, es nuestra. Síntesis de un Evangelio que adorna la sensibilidad de la llena de gracia y que se contagia en cada padrenuestro, avemaría y gloria. Alabanza, admiración hecha letanía y todo dentro de un marco de amor y confianza hacia la Progenitora con mayúsculas, poniendo en sus manos las intenciones que tenemos en el corazón. Otros tiempos, otras batallas, pero unas mismas cuentas que laten al unísono cuando las acaricia las manos de un descendiente fiel y que quien escribe intenta vivir en la escuela de Santo Domingo.

Fuente: Hágase en mí según tu palabra

Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.

(imagen visible para usuarios registrados)
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
 
Homilía (padre Santiago Martín, Franciscanos de María):

[...]

---

Por petición popular, incorporo los enlaces del Santo Evangelio del día anterior:


---

Coronilla de la Divina Misericordia
LO IDEAL ES REZAR LA CORONILLA A LAS 15 HORAS
Porque es la hora de la Misericordia y la hora en que Jesús dio su vida por nosotros

 
APOTEGMAS de los Padres del Desierto
(ἀποφθέγματα τῶν ἁγίων γερόντων)
Colección Alfabética

(imagen visible para usuarios registrados)
Libro en línea: surco.org
Compiladas por el jesuíta Heribert Rosweyde (s.XVII). Traducción francesa por Guy, Regnault y los monjes de Solesmes.
​
(mensaje citado en revisión)
 

Estadísticas del foro

Temas
2.054.416
Mensajes
58.287.050
Miembros
190.962
Último miembro
michdb8

El blog de burbuja.info

Volver