rafabogado
Será en Octubre
A continuación, el Evangelio de hoy miércoles y las lecturas:
“ Hágase en mí según tu palabra ”
Primera lectura
Lectura de la profecía de Zacarías 2, 14-17
Alégrate y goza, Sion,
pues voy a habitar en medio de ti
—oráculo del Señor—.
Aquel día se asociarán al Señor
pueblos sin número;
ellos serán mi pueblo,
y habitaré en medio de ti,
Entonces reconocerás
que el Señor del universo
me ha enviado a ti.
Judá será la herencia del Señor,
su lote en la tierra santa,
y volverá a elegir a Jerusalén.
¡Silencio todo el mundo
ante el Señor que se levanta
de su sarracena santa!
Salmo de hoy
Salmo Lc 1, 46b-47. 48-49. 50-51. 52-53. 54-55 R/. El Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador. R/.
Porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitaran todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:
su nombre es santo. R/.
Y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón. R/.
Derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos. R/.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R/.
Evangelio del día
Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un descendiente, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Descendiente del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Descendiente de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un descendiente en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, "porque para Dios nada hay imposible"».
María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y el ángel se retiró.
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Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, hoy a cargo de Fray Martín Alexis González Gaspar O.P., del Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia).
Reflexión del Evangelio de hoy
"Alégrate y goza, Sion, pues voy a habitar en medio de ti"
Eran otros tiempos, allá en el siglo XVI. También otras batallas con nombre propio, Lepanto. Tanto ayer como hoy Ella fue y es importante para la historia de la humanidad y de la Iglesia. En este vaivén de claroscuros donde el hombre se mece, siempre se desliza el plan de Dios muy discretamente. Suena el eco del profeta a lo lejos predicando la reconstrucción del templo y también la de Jerusalén que será la ciudad santa llena de esplendor y gloria.Esta profecía evoca la maternidad divina de María y al mismo tiempo la maternidad humana de aquella que es la Progenitora de la Iglesia y de los fieles. Nosotros somos esta numerosa nación que habitamos la nueva ciudad que Cristo ha construido con su resurrección, la Iglesia, ciudad llena de alegría porque el Señor está en medio de ella. Una Iglesia que se une con María en su mismo cantico de alabanza, el Magnificat.
El Dios de las sorpresas cambia el destino del hombre. Lucas nos relata el momento decisivo de la historia, el más revolucionario. Es una situación convulsa, todo cambia, la historia se invierte. Es el momento en que todo cambia desde la raíz. Dios se agacha, entra en la historia y lo hace con su estilo original: una sorpresa. El Dios de las sorpresas nos sorprende una vez más, no hay nada imposible.
“Para Dios nada hay imposible”
Hermoso contraste entre las promesas del ángel que abre perspectivas inauditas y la respuesta de María breve y humilde. No es posible concebir una dignidad más alta que la que se ofrece a esta joven que responde con frase corta, que no habla de gloria o privilegio, sino sólo de disponibilidad y servicio. Reconoce que es pequeña y está feliz de ser así, es consciente de que de su respuesta depende la realización del plan de Dios, y que, por lo tanto, está llamada a adherirse a él con todo su ser. María se presenta con una actitud que corresponde perfectamente a la del Descendiente de Dios cuando viene al mundo: ser Siervo.Al admirar a María por su respuesta al llamado y misión de Dios, le pedimos que nos ayude a cada uno de nosotros a acoger el plan de Dios en nuestras vidas, con sincera humildad y valiente generosidad. Esa petición se vuelve Rosario en sus manos y cuentas desgranadas en nuestros labios. Oración profunda, contemplativa y meditativa que tanto ayer como hoy es una victoria para nuestra propia vida. Vivimos derrotados por la ansiedad, por el miedo, por las angustias, por las tensiones, preocupaciones e inquietudes, que son verdaderas batallas diarias que hay que saldar.
María como progenitora solicita vuelve a darnos un santo remedio, la contemplación de los misterios de nuestra fe en su Rosario. Las alegrías, los dolores, las luces, la gloria de Jesús deben reflejar nuestra propia vida. Con el rosario en la mano vamos a vencer, la victoria sobre estos devaneos mentales, para esta inconsistencia de los sentimientos, para esta prisa que nos anestesia y nos hace insensibles ante el dolor del otro, es nuestra. Síntesis de un Evangelio que adorna la sensibilidad de la llena de gracia y que se contagia en cada padrenuestro, avemaría y gloria. Alabanza, admiración hecha letanía y todo dentro de un marco de amor y confianza hacia la Progenitora con mayúsculas, poniendo en sus manos las intenciones que tenemos en el corazón. Otros tiempos, otras batallas, pero unas mismas cuentas que laten al unísono cuando las acaricia las manos de un descendiente fiel y que quien escribe intenta vivir en la escuela de Santo Domingo.
Fuente: Hágase en mí según tu palabra
Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.
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Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
