Religión: Santo evangelio de hoy. Martes, 6 de octubre, "Guíame, Señor, por el camino eterno" *******************************************Sto.Rosario a las 22.00

Santo evangelio de hoy. Martes, 6 de octubre, "Guíame, Señor, por el camino eterno" *******************************************Sto.Rosario a las 22.00
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El Evangelio del martes 6 de octubre es Lucas 10, 38-42: Jesús en casa de Marta y María, con la respuesta «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria». La primera lectura, Gálatas 1, 13-24, cuenta cómo Pablo pasó de perseguir a la Iglesia a anunciar la fe que antes intentaba destruir.

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El Evangelio del martes 6 de octubre es Lucas 10, 38-42: Jesús en casa de Marta y María, con la respuesta «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria». La primera lectura, Gálatas 1, 13-24, cuenta cómo Pablo pasó de perseguir a la Iglesia a anunciar la fe que antes intentaba destruir.

La escena es breve y muy concreta. Jesús entra en una aldea y una mujer llamada Marta lo recibe en su casa. Su hermana María se sienta junto a los pies del Señor y escucha su palabra. Marta, mientras tanto, anda afanada con los muchos servicios. En un momento dado se acerca y le dice: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano». La respuesta de Jesús es la que ha dado título a siglos de comentarios: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

El pasaje de Lucas 10, 38-42 y las dos hermanas de Betania

El texto de Lucas no dice el nombre de la aldea, pero la tradición cristiana identifica a estas hermanas con Marta y María de Betania, las mismas que aparecen en el Evangelio de Juan junto a su hermano Lázaro. En Juan 11 se narra la resurrección de Lázaro, y en Juan 12, la cena en Betania donde María unge los pies de Jesús. Son, por tanto, personajes conocidos dentro del Nuevo Testamento, no una aparición aislada.

La escena de Lucas tiene un detalle que conviene no pasar por alto: María está sentada a los pies del Señor. En la cultura judía del siglo I, esa era la postura del discípulo que aprende de su maestro. Lucas, que es el evangelista que más atención presta a las mujeres, coloca a María en ese lugar sin pedir permiso ni justificarse. Marta, en cambio, aparece como la anfitriona que se desvive por atender bien. No hay reproche hacia su trabajo. El reproche, si se puede llamar así, es hacia la inquietud que le impide escuchar.

La respuesta de Jesús no condena el servicio. Lo que dice es que María ha escogido la parte mejor y que esa parte no le será quitada. Es una frase que ha dado mucho que pensar porque no desprecia lo que hace Marta, pero sí establece una jerarquía: hay algo que no se puede perder, y es la escucha de la Palabra.

Pablo de Tarso: de perseguidor a apóstol en Gálatas 1, 13-24

La primera lectura de este martes es un texto autobiográfico de Pablo de Tarso. Escribe a los Gálatas y recuerda su pasado: «con qué saña perseguía a la Iglesia de Dios y la asolaba», y cómo «aventajaba en el judaísmo a muchos de mi edad y de mi raza como defensor muy celoso de las tradiciones de mis antepasados». Pablo no suaviza nada. Reconoce que persiguió a los cristianos antes de su conversión.

Después cuenta el momento que lo cambió todo: «cuando aquel que me escogió desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, se dignó revelar a su Hijo en mí para que lo anunciara entre los gentiles». A partir de ahí, detalla sus movimientos con precisión: no consultó con hombres, no subió a Jerusalén a ver a los apóstoles anteriores a él, se fue a Arabia y volvió a Damasco. Pasados tres años, subió a Jerusalén para conocer a Cefas —es decir, Pedro— y permaneció quince días con él. De los otros apóstoles solo vio a Santiago, el hermano del Señor.

El texto termina con una nota que explica por qué Pablo cuenta todo esto. Las iglesias de Cristo en Judea no lo conocían personalmente; solo habían oído decir que «el que antes los perseguía anuncia ahora la fe que antes intentaba destruir». Y glorificaban a Dios por causa de él. Es un relato de transformación contado por quien lo vivió, con nombres, lugares y plazos concretos.

«Guíame, Señor, por el camino eterno»: el salmo 138 y la vida contemplativa

El salmo responsorial de este martes es el Salmo 138, con la respuesta «Guíame, Señor, por el camino eterno». El texto habla de un Dios que conoce por completo a quien lo reza: «Señor, tú me sondeas y me conoces. Me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos». Y añade: «Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno».

Ese salmo conecta con la primera lectura de Pablo, que habla de haber sido escogido «desde el seno de mi madre», y con el Evangelio de Marta y María, donde la escucha de la Palabra ocupa el centro. La reflexión dominica que acompaña a estas lecturas lo resume así: «un rato de oración, un rato de lectura de las Escrituras, un rato de meditación al día nos darán la fuerza suficiente para afrontar nuestras tareas con la alegría evangélica de los cristianos».

La interpretación que se hace desde la Fraternidad de Laicos Dominicos de Santo Domingo en Almagro insiste en que vida activa y vida contemplativa no están enfrentadas. «Son complementarias, dos vocaciones necesarias para la predicación», señala el comentario. Las oraciones de los contemplativos, «esas oraciones discretas, silenciosas que a veces pasan inadvertidas, son la fuerza espiritual de la Iglesia en todos sus ámbitos». Y añade que ambas vocaciones pueden ser compatibles: no se trata de dejar de escuchar la Palabra por estar demasiado ocupados en las cosas del día a día.

Un rato de oración al día y la «sal de la tierra»

El comentario dominico va más allá del pasaje concreto y propone una aplicación práctica. Dice que Marta y María son «dos caras de la misma moneda que se necesitan y se complementan». Y que tomar ejemplo de ellas significa ir «tras los pasos de Jesús teniendo siempre nuestra casa abierta para Él». La idea de fondo es que la contemplación no es un lujo para monjes, sino una fuente de energía para cualquiera que tenga tareas que hacer.

La reflexión sobre Pablo sigue la misma línea. «Encontrar a Jesús transforma la vida», dice el texto. «Camino de Damasco, persiguiendo cristianos con toda su saña, San Pablo se encuentra cara a cara con Jesús que le llama por su nombre. Y desde ese día se acabaron las persecuciones y se dedicó a predicar la Verdad». El comentario subraya que «todo es posible si ponemos nuestra vida en manos del Señor, si no nos resistimos a su llamada».

El texto termina con una idea que enlaza con el salmo: «Él nos conoce desde el seno de nuestra madre y nos espera con los brazos abiertos». No hay promesa de resultados medibles ni de éxito terrenal. Lo que hay es una invitación a escuchar, a sentarse un rato, a no dejar que la inquietud por las muchas cosas se coma lo único necesario. Si el asunto toca la vida espiritual, conviene recordar que cada persona vive su fe según su conciencia y que las decisiones importantes en ese terreno merecen tiempo y, si hace falta, acompañamiento.

Datos clave
  • El Evangelio del martes 6 de octubre es Lucas 10, 38-42: la visita de Jesús a casa de Marta y María.
  • La primera lectura es Gálatas 1, 13-24, donde Pablo narra su paso de perseguidor a apóstol.
  • El salmo responsorial es el 138, con la respuesta «Guíame, Señor, por el camino eterno».
  • La reflexión dominica insiste en que vida activa y contemplativa son complementarias.
  • El comentario propone un rato diario de oración o lectura de las Escrituras para afrontar las tareas cotidianas.
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A continuación, el Evangelio de hoy martes y las lecturas:

“ Encontrar a Cristo, escuchar a Cristo ”

Primera lectura​

Lectura de la carta del apóstol Pablo a los Gálatas 1, 13-24​



Hermanos:

Habéis oído hablar de mi pasada conducta en el judaísmo: con qué saña perseguía a la Iglesia de Dios y la asolaba, y aventajaba en el judaísmo a muchos de mi edad y de mi raza como defensor muy celoso de las tradiciones de mis antepasados.

Pero, cuando aquel que me escogió desde el seno de mi progenitora y me llamó por su gracia, se dignó revelar a su Descendiente en mí para que lo anunciara entre los gentiles, no consulté con hombres ni subí a Jerusalén a ver a los apóstoles anteriores a mí, sino que, enseguida, me fui a Arabia, y volví a Damasco.

Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para conocer a Cefas, y permanecí quince días con él. De los otros apóstoles no vi a ninguno, sino a Santiago, el hermano del Señor. Dios es testigo de que no miento en lo que os escribo. Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia. Personalmente yo era un desconocido para las iglesias de Cristo que hay en Aaaa; solo habían oído decir que el que antes los perseguía anuncia ahora la fe que antes intentaba destruir; y glorificaban a Dios por causa mía.



Salmo de hoy​

Salmo 138, 1b-3. 13-14ab. 14c-15 R/. Guíame, Señor, por el camino eterno​



Señor, tú me sondeas y me conoces.
Me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos peine mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R/.

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias, porque me has plasmado portentosamente,
porque son admirables tus obras. R/.

Mi alma lo reconoce agradecida,
no desconocías mis huesos.
Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R/.



Evangelio del día​

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 38-42​



En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.

Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.

Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».

Respondiendo, le dijo el Señor:
«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

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Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, hoy a cargo de D. Luis Maldonado Fernández de Tejada O.P., de la Fraternidad de Laicos Dominicos de Santo Domingo (Almagro).

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Reflexión del Evangelio de hoy​

“Encontrar a Jesús transforma la vida”​

Camino de Damasco, persiguiendo cristianos con toda su saña, San Pablo se encuentra cara a cara con Jesús que le llama por su nombre. Y desde ese día se acabaron las persecuciones y se dedicó a predicar la Verdad. Ese fue el efecto del encuentro, esa es la consecuencia de conocer a Cristo: todo se deja por Él, todo cambia en nuestra vida, hasta el repruebo se convierte en amor y el rechazo en entrega.

La vida de San Pablo debe ser ejemplo para nosotros, un ejemplo a seguir. Todo es posible si ponemos nuestra vida en manos del Señor, si no nos resistimos a su llamada. Por más alejados que hayamos estado a su Palabra, por más de espaldas que vivamos a la Verdad, la mirada de Jesús, su susurro en nuestro corazón, nos harán caer rendidos a su amor. Él nos conoce desde el seno de nuestra progenitora y nos espera con los brazos abiertos. Y si respondemos a su llamada, como hizo San Pablo, seremos apóstoles del Señor.

“Contemplar, predicar”​

El conocido pasaje de la visita de Jesús a casa de Marta y María ha sido interpretado de muchas maneras. Yo quiero recalcar el afán de Marta por tenerlo todo preparado para el Maestro frente a la contemplación de María por la Palabra: vida activa y vida contemplativa que no tienen por qué estar enfrentadas, al contrario: son complementarias, dos vocaciones necesarias para la predicación.

Para los que estamos en el mundo, en las calles, para los misioneros, para las hermanas de vida activa, las oraciones de nuestros hermanos contemplativos, las encomiendas de nuestras hermanas de clausura son fundamentales. Esas oraciones discretas, silenciosas que a veces pasan inadvertidas, son la fuerza espiritual de la Iglesia en todos sus ámbitos.

Pero ambas vocaciones pueden ser compatibles y no dejar de escuchar la Palabra por estar demasiado ocupados en las cosas del día a día. “Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas”. Es como si Jesús le quisiera decir que hay tiempo para todo, bien es verdad que María se ha llevado la mejor parte, pero nosotros también podemos participar de ella. Muchas veces lo he dicho: un rato de oración, un rato de lectura de las Escrituras, un rato de meditación al día nos darán la fuerza suficiente para afrontar nuestras tareas con la alegría evangélica de los cristianos, nos darán esa “sal de la tierra” que tanta falta le hace a nuestro mundo.

Marta y María, dos caras de la misma moneda que se necesitan y se complementan. Tomemos ejemplo de ellas para nuestra vida y con ellas vayamos tras los pasos de Jesús teniendo siempre nuestra casa abierta para Él.

Fuente:


Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.

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Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
 
Homilía (padre Santiago Martín, Franciscanos de María):

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Por petición popular, incorporo los enlaces del Santo Evangelio del día anterior:


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Coronilla de la Divina Misericordia
LO IDEAL ES REZAR LA CORONILLA A LAS 15 HORAS
Porque es la hora de la Misericordia y la hora en que Jesús dio su vida por nosotros

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Última edición:
APOTEGMAS de los Padres del Desierto
(ἀποφθέγματα τῶν ἁγίων γερόντων)
Colección Alfabética

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Libro en línea:
Compiladas por el jesuíta Heribert Rosweyde (s.XVII). Traducción francesa por Guy, Regnault y los monjes de Solesmes.
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(mensaje citado en revisión)
 
(imagen visible para usuarios registrados) Los Cinco Minutos del Espíritu Santo (imagen visible para usuarios registrados)(imagen visible para usuarios registrados)
6 de octubre
Uno de los símbolos del Espíritu Santo es la unción con aceite.
En el Antiguo Testamento los reyes eran ungidos, para que supieran gobernar y para que tuvieran la fuerza necesaria para poder cumplir con su misión. Se creía que, junto con el aceite que se derramaba, descendía el Espíritu divino (1 Samuel 9; Sal 2,6). También los sacerdotes eran ungidos en su consagración (Éxodo 28,41; 29,7), y a veces los profetas (1 Reyes 19,15-16).
Jesús mismo, cuando inicia su misión pública, aplica a esa misión el anuncio de Isaías: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido para llevar la buena noticia a los pobres" (Lucas 4,18).
Esta unción no significa sólo que somos elegidos, sino que somos capacitados para cumplir la misión que Dios nos da en esta vida. Por eso, también en el Bautismo y en la Confirmación nosotros somos ungidos.
Esta unción con aceite es un símbolo de esa consagración que nos capacita, porque en la antigüedad se utilizaba el aceite para frotar a los atletas y fortalecerlos de manera que pudieran correr y llegar a la meta con éxito. Pero para cumplir otras funciones, como el gobierno, el sacerdocio o la profecía, no basta la fuerza, sino también la sabiduría. Por eso, esta unción con el aceite pasó a simbolizar también al Espíritu Santo que se derrama para darnos esa sabiduría. A los cristianos que han recibido el Espíritu Santo se les dice: "Ustedes conserven la unción que recibieron de él, y no tendrán necesidad de que nadie les enseñe" (1 Juan 2,27).
Imaginemos al Espíritu Santo, que se derrama sobre nosotros como un aceite perfumado, y démosle gracias por la fuerza y la sabiduría que él nos regala muchas veces, cuando más lo necesitamos.
(imagen visible para usuarios registrados) Autor: Mons. Víctor Manuel Fernández. ® Editorial Claretiana.

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