Gemini: la demo de Google promete un salto que el vídeo no sostiene
¿Basta un anuncio para jubilar a la especie? Google presentó
Gemini, su modelo de inteligencia artificial multimodal, y lo envolvió en un vídeo donde la máquina describe imágenes, resuelve problemas y conversa en tiempo real. El mensaje, repetido hasta la náusea: al lado de esto, el humano es un simio.
Y después llegó la letra pequeña. Se filtró el documento con los prompts que se le pasaban al modelo y la demostración dejó de parecer un salto histórico para parecer un montaje bien producido. La discusión que vino luego no iba de lo que Gemini hace, sino de lo que Google dice que hace.
Qué promete Gemini y qué se vio de verdad en la demostración
La promesa oficial es multimodalidad: texto, imagen y vídeo en una misma pasada, con seguimiento de objetos y trayectorias. En el terreno práctico se apuntan usos serios: unas gafas con cámara que describan el entorno a una persona con discapacidad visual, resúmenes de conferencias y reuniones en segundos, o el análisis del lenguaje corporal en contextos profesionales. Nada de eso estaba verificado en producción. Lo que sí quedó documentado, según el material filtrado que se citó en el hilo, es que el vídeo se había fabricado: no había análisis de vídeo en tiempo real y su capacidad de razonamiento quedaba por debajo de GPT-4-v. El divulgador que había celebrado la demo tuvo que matizar al día siguiente, cuando le llegó el material filtrado con los prompts. La conclusión más repetida:
Google vendió una película y el público confundió el tráiler con el estreno.
Bard, GPT-4 y una carrera en la que Google llega tarde
El frente competitivo no ayuda al relato. La versión de Bard que se puede probar se describe como floja, y la integración de Gemini en el asistente se situaba, según los cálculos que circulaban,
en algún momento de 2024. Frente a eso, Microsoft se había puesto las pilas antes que Google. Hay quien lo lee, directamente, como una excusa para tapar que el producto no está. En medio de ese cruce, Bard en modo experimental se percibía bastante cerca de GPT-4, con la sospecha de que la distancia se acortará cuando llegue la versión Pro. Nada de eso se podía comprobar entonces: la versión buena no estaba disponible.
Qué empleos aguantan el envite: del programador al fontanero
Si la herramienta funciona, ¿para qué estudiar según qué cosas? Se impone una recomendación incómoda:
no formarse como programador en profundidad y tirar por oficios que exijan manos, que no se puedan teletrabajar y que no se puedan copiar con dos clics. Fontanero, electricista, albañil. La pega, admitida por quien lo propone: eso no se estudia online. Otros añaden un matiz duro para los tecnólogos: si tu trabajo consiste en picar código previsible, ya tienes fecha de caducidad. El vigilante de seguridad aparece en la lista como refugio, con casos de gente con formación informática que se pasó al sector. Y una excepción que se repite: cuidar niños y ancianos no lo va a hacer una máquina.
El veterinario que ya le pasa el diagnóstico a la IA
Donde el reemplazo no es teoría es en el diagnóstico por imagen. Un veterinario lo cuenta sin adornos: con una imagen y dos o tres parámetros, la máquina identifica lesiones y propone el mejor tratamiento. En una línea de matadero detecta patologías a una velocidad imposible de igualar por un inspector humano y con una tasa de acierto casi total. No se cansa, no duda, no se coge puente. Para la empresa, eso es ahorro directo en personal. El mismo patrón se menciona en finanzas, donde se asegura que ciertos procesos de mercado ya funcionan con criterios automatizados. Balances, planos de planta, rutas de reparto: tareas que ocupan departamentos enteros y que hoy se despachan con una frase.
¿Sustituye al humano o solo al humano mediocre?
Aquí se parte el agua. Una corriente sostiene que la IA se queda en
refritos de material ajeno y que no crea ni piensa por sí misma mientras sus creadores la censuren. La réplica es demoledora: está al nivel del
90% de la población y eso, para el ciudadano medio, es una sentencia. Otros recuerdan lo obvio: el humano tiembla con un cuchillo en el corazón, no aguanta tres turnos sin ir al baño y se queda sin fuerzas a media tarde. La ventaja no es la inteligencia. Es la resistencia.
El miedo, el relato y los que ya dan el mundo por muerto
Una parte de la conversación enmarca el anuncio en una supuesta campaña de relatos que iría del cambio climático a los ovnis, sin más respaldo que la desconfianza hacia la gran tecnológica. No hay prueba alguna de ese supuesto artificio y el argumento, tal cual, no se sostiene. Enfrente, la lectura opuesta: el modelo de mundo conocido está muriendo y negarlo con la cabeza se parece mucho a lo que hicieron los dueños de videoclubs cuando llegó internet. El problema de esa profecía es que no trae fechas. Solo certeza.
Queda el consuelo de siempre: que la IA plante patatas y pastoree ovejas un día de lluvia. De momento solo redacta el informe sobre lo mal que va la cosecha.