40.000 euros por una fractura de húmero en Miami
Una caída jugando con su hermano el penúltimo día de vacaciones. Un húmero fracturado. Y una factura hospitalaria de
40.000 euros que convirtió unas vacaciones soñadas en Miami en una pesadilla económica para Edu de Batlle, la voz de L’Espanyol juga a RAC1, y Carla Meléndez, del equipo de marketing de la emisora. La familia no había contratado una póliza específica para el viaje. Disponía de su seguro médico catalán, que cubre parte de los gastos en el extranjero, y con eso creyeron que bastaba. Ahora negocian con el hospital un descuento de hasta el
40% y, en paralelo, con su mutua, para saber qué parte pueden recuperar.
El seguro que cubre «en el extranjero» y no cubre nada
El caso destapa un malentendido recurrente. Tener seguro privado de salud en España no equivale a estar cubierto en Estados Unidos. Según un participante, las pólizas nacionales suelen incluir asistencia en el extranjero con un
límite por persona y año de 1.500 euros, una cifra que en un hospital estadounidense se agota antes de que llegue el primer especialista. La familia llamó a su compañía, le confirmaron que «les cubre en el extranjero» y se quedaron tranquilos. El matiz estaba en la letra pequeña, y la letra pequeña en Miami se paga en dólares.
El cálculo que circula entre quienes viajan a menudo es demoledor: un seguro de viaje de
50 a 80 euros al mes cubre hasta
150.000 euros de hospital por persona y un buen puñado de contingencias. Para tres meses en Estados Unidos, una póliza de Intermundial sale por
265 euros, según un participante. Hay quien recuerda haber pagado
24 euros por una cobertura similar en 2010. La conclusión se repite: se gastan miles en el viaje y se racanea en el seguro. Luego toca pagar.
Pagar o no pagar: la trampa legal del turista insolvente
Legalmente, un turista extranjero podría marcharse sin abonar la factura. No hay prisión por deudas ni esclavitud en Occidente, y si eres insolvente no van a sacarte los cuartos por decreto. La pareja, sin embargo, ha descartado esa vía. Teme las consecuencias futuras si su hija quisiera volver a Estados Unidos. Hay quien apunta que, si no pagas, no te dejan abandonar el país. Otros sostienen que basta con avisar en la administración del hospital de que no dispones de seguro y vas a pagar como particular, y entonces emiten facturas «normales» en lugar de las infladas para aseguradoras. Un familiar de un participante recibió un sablazo de
48.000 dólares por una asistencia de un solo día —TAC y radiografía por un golpe en la cabeza— que su seguro se negaba a abonar por no corresponderse con lo pactado.
Por qué la sanidad estadounidense cobra como Mbappé
El precio de la
sanidad en Estados Unidos es, para muchos, una estafa objetiva. En Suiza la sanidad también es privada, con seguro obligatorio, y no se cobran esas animaladas. La diferencia no es el modelo, es el grado. Los hospitales estadounidenses huelen a seguro y despliegan el catálogo completo: llegas con un sarpullido y te hacen un TAC, una colonoscopia y llaman al doctor House. El sistema infla facturas para negociar con las aseguradoras, y quien paga de su bolsillo sin red se lleva la peor parte. Hay quien defiende que esos precios no son lo que realmente se paga, que sin seguro la factura baja a dos o tres mil euros, y que las cifras astronómicas sirven para declarar pérdidas y no pagar impuestos.
El contraste con Europa es el otro filón. El modelo europeo incluye vacaciones pagadas, sanidad cubierta al cotizar y un colchón que en Estados Unidos no existe. Allí el mejor país del mundo lo es si tienes mucha pasta; si no, el agujero médico y la inseguridad se convierten en el gran lastre. Los trabajos con propinas obligatorias —que no son propinas, son un impuesto encubierto— completan el cuadro. Y el dato que rompe mitos: el número de estadounidenses que mueren de cáncer sin diagnóstico previo, una estadística que solo existe porque el sistema deja fuera a quien no puede pagarlo.
Catalanes, seguro y el reflejo de pagar entre todos
La condición catalana de los protagonistas ha activado el resorte habitual. Hay quien ironiza con que, al ser catalanes, la factura la pagará el resto de españoles, y quien recuerda que a una valenciana le cobraron hasta los impuestos de las donaciones. El reflejo de que la sanidad universal y las paguitas deberían cubrirlo todo choca con la realidad de un hospital de Miami que no entiende de solidaridad interterritorial. La noticia, para algunos, huele a operación para mostrar las bondades de la sanidad gratuita española. Para otros, es simplemente un caso más de turista mal asegurado.
¿Cuántos viajeros seguirán confiando en que su seguro nacional les cubre en Miami hasta que la factura les estalle en la cara?