¿Se puede montar un negocio rentable promoviendo la eutanasia? Un emprendedor español cree que sí y ha diseñado una ONG llamada 'Fundación Salida' que, según su plan, animaría a las personas a poner fin a su vida legalmente, utilizando voluntarios, redes sociales y, cómo no, los fondos Next Generation EU.
La idea es tan simple como inquietante: copiar la estructura de Cruz Roja pero con el objetivo opuesto. Voluntarios 'muertos de hambre' (literalmente, según la propuesta) convencerían a pacientes terminales o a quien quiera 'salir'. Como gancho, ofrecen una prueba gratuita. El truco, explica el ideólogo, es que si te suicidas en el modo de prueba, ya estás muerto y pueden facturar esa muerte. El modelo de ingresos incluye subvenciones europeas y la monetización en TikTok de los procesos consentidos.
La propuesta, presentada en un foro de emprendedores, ha recibido reacciones entre escépticas y sarcásticas. Un comentario sugiere replicar el método canadiense de preguntar por la calle quién quiere ser eutanasiado, apuntando a que allí la mayoría eran adictos al fentanilo. Otro usuario bromea con que si lo pones gratis se llenará de gente, como un concierto multitudinario.
El autor del plan insiste en que no tocan agujas ni productos químicos: solo animan, graban y publican. 'Es todo muy filosófico', dice, para luego confesar que quiere 'aprovecharse del trending' de la eutanasia legal. La cuestión legal, sin embargo, es un escollo mayúsculo: ¿encaja esto en la ley de eutanasia? Los fondos europeos para el 'bienestar' difícilmente se destinarían a una asociación que promueve activamente la muerte.
En cualquier caso, la idea ya ha trascendido el foro. Si se materializa, veremos a los voluntarios de Fundación Salida en las puertas de los hospitales. O no. Quizá el único muerto sea el proyecto.
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