Mientras te venden arepas en el Metro...
Tras doce años vendiendo producto artesano de sus propias cabras, con un negocio próspero que funcionaba viento en popa. En 2025.26 recibieron 8 inspecciones una tras otra, exigiendo tonterías y amenazando con bobadas. En la última ya no les dejaron pasar y recibieron un multazo que les ha hecho cerrar.
"Pretenden que una quesería sea un quirófano"
Las normativas enloquecidas y la burocracia kafkiana fueron mermando un negocio perfectamente solvente y multipremiado. De 160 cabras acabaron con 16 debido a la imposibilidad de afrontar todos los impuestos y normativas que conlleva tener ganado. Finalmente, tras negarse a dejar pasar a los inspectores, en la octava inspección en 2 años han sido sancionados y cerrarán
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