Frontex alerta de 100.000 malienses rumbo a Canarias
Un informe interno de Frontex sitúa la presión migratoria sobre Canarias en nivel de amenaza alto, equiparable a la que soportan Grecia con Turquía o Lampedusa con Túnez. El documento, revelado por
La Gaceta, sostiene que en los próximos meses podrían movilizarse
100.000 malienses desde el norte de Malí hacia Mauritania con la intención de cruzar después hacia el archipiélago. La agencia avisa de que esa masa podría empujar a cruces marítimos «incluso en condiciones climáticas adversas».
El dato llega en un momento delicado. Canarias ha recibido más de
16.000 migrantes en lo que va de año, casi un 400% más que en el mismo tramo de 2023, según los registros que maneja ACNUR. Abril cerró con más de 40 embarcaciones y 2.800 entradas irregulares, el doble y el triple respectivamente que un año antes. Marzo ya fue el segundo marzo con más llegadas de la serie histórica 2006-2024, según fuentes de la Guardia Civil.
Qué dice el informe interno de Frontex sobre Malí y Mauritania
El documento vincula el riesgo a dos factores que se retroalimentan. El primero es la inestabilidad en todo el Sahel, que según Frontex «podría afectar la economía y la sociedad mauritanas» y empujar a quienes ya residen en Mauritania a intentar la travesía. El segundo es la propia concentración de población maliense en territorio mauritano, a la que se sumarían los 100.000 nuevos desplazamientos previstos desde el norte de Malí.
La comparación que hace la agencia no es menor: sitúa el corredor canario al mismo nivel de tensión que el eje Turquía-Grecia o la ruta central hacia Lampedusa. Es decir, deja de ser una ruta secundaria en el mapa europeo de presión migratoria.
Qué responde Interior: 800 agentes y un 40% menos de salidas
El Ministerio del Interior sostiene que la amenaza está cubierta con la llegada de más de
800 nuevos agentes, cifra que presentan como máximo histórico en las islas. Fuentes del gabinete de Marlaska aseguran además que su política migratoria evita el 40% de las salidas irregulares desde Mauritania tras las recientes cesiones económicas.
Los números, sin embargo, no acompañan ese relato. Si la política evita cuatro de cada diez salidas, el resultado observable es que las llegadas se han duplicado o triplicado en los meses comparables. La contradicción entre el marco de contención y la estadística de arribadas es el eje de la discusión.
El impacto económico que nadie cuantifica
Más allá del control fronterizo, el asunto tiene una pata económica que el informe no desarrolla. La presión sobre servicios públicos, alojamiento y recursos de acogida en un archipiélago con población limitada es la parte que los datos de Interior no desglosan. Tampoco hay estimación pública del coste de los 800 agentes desplazados ni del efecto sobre el mercado laboral insular.
Hay quien sostiene que el fenómeno es estructural y no coyuntural: si el Sahel sigue inestable, la ruta canaria seguirá siendo la salida natural hacia Europa. En contra pesa el argumento de que las cesiones económicas a Mauritania pueden contener el flujo a corto plazo, aunque no lo hayan hecho hasta ahora.
La pregunta que queda sin responder es la más simple: si el informe existe y el nivel de amenaza es alto, ¿cuál es el plan que va más allá de sumar agentes? Porque sumar efectivos sin reducir el flujo es, en términos contables, gasto sin resultado.