A todo esto y cambiando un poco de tema: ¿qué sentido tiene ser protestante? O sea, es evidente por sí mismo que la Iglesia Católica es la verdadera o al menos la que está más cerca de la verdad. Casi dos mil años y ahí sigue, y tiene una doctrina uniforme y una jerarquía clara, y muchos aportes científicos y filosóficos a sus espaldas. El protestantismo tuvo sentido como movimiento de reforma interna por la situación en la que se había convertido la Iglesia en tiempos de Lutero pero hasta ahí, después solo causa una pluralidad de sectas derivadas del hecho de que no hay doctrina ni autoridad claras acerca de qué es ser cristiano más allá de las Cinco Solas, que de todas formas ahondan precisamente en esa fragmentación.
No voy a discutir doctrinas o teologías de unos u otros. Hablo en sentido práctico. No creo que Dios prefiriese para el hombre mil sectas distintas a una sola. Además, veo que el planteamiento de los protestantes de buscar la esencia del cristianismo únicamente en la Biblia prescindiendo de las tradiciones y cargos tradicionales incide en un error filosófico brutal: el mundo que habitamos es físico, o sea, está regido por las leyes del espacio y el tiempo, o sea por el cambio y el movimiento. Así opera lo terrenal.
Lo espiritual, en cambio, que se manifiesta, opera o es de modo absoluto e incontestable, debe de habitar por fuerza otra esfera o ámbito de la realidad. Ahí es donde están Dios, los ángeles, el Cielo, etc.
A lo que voy es que es imposible para el hombre, por la naturaleza fluctuante de lo terrenal, aprehender la esencia de cualquier cosa espiritual, porque estas siempre se nos presentan y/o acaban distorsionadas por cosas como el lenguaje, el idioma, la lucha político, la cultura de un país dado, los sistemas sociales y económicos, el arte, etc.
Sin embargo, podemos acercarnos a esa esencia. Podemos estudiarla y meditarla y reconsiderarla a lo largo de los siglos para ir así componiendo poco a poco el gran puzzle de lo divino. Es decir, que gracias a la tradición podemos sostener de modo sólido (a través de los ritos, cargos, interpretaciones unánimes) aunque sea una pizca de lo divino en lo humano.
Bueno, pues los protestantes se cargan esa tradición y te dicen que nanai, que la ESENCIA está en un solo libro y punto. Cosa difícil porque ese libro está hecho de textos de años, idiomas, géneros y autores muy diferentes. Está lleno de esa pluralidad y contingencia inherente a todo lo humano y terrenal de que hablo más arriba. Como consecuencia, el protestantismo debería conducir más a confusión que a claridad, y por tanto a alejar al humano de lo divino más de lo que lo acerca.
Claro como el agua. (y muy acertado, además)
A todo esto y cambiando un poco de tema: ¿qué sentido tiene ser protestante? O sea, es evidente por sí mismo que la Iglesia Católica es la verdadera o al menos la que está más cerca de la verdad. Casi dos mil años y ahí sigue, y tiene una doctrina uniforme y una jerarquía clara, y muchos aportes científicos y filosóficos a sus espaldas. El protestantismo tuvo sentido como movimiento de reforma interna por la situación en la que se había convertido la Iglesia en tiempos de Lutero pero hasta ahí, después solo causa una pluralidad de sectas derivadas del hecho de que no hay doctrina ni autoridad claras acerca de qué es ser cristiano más allá de las Cinco Solas, que de todas formas ahondan precisamente en esa fragmentación.
No voy a discutir doctrinas o teologías de unos u otros. Hablo en sentido práctico. No creo que Dios prefiriese para el hombre mil sectas distintas a una sola. Además, veo que el planteamiento de los protestantes de buscar la esencia del cristianismo únicamente en la Biblia prescindiendo de las tradiciones y cargos tradicionales incide en un error filosófico brutal: el mundo que habitamos es físico, o sea, está regido por las leyes del espacio y el tiempo, o sea por el cambio y el movimiento. Así opera lo terrenal.
Lo espiritual, en cambio, que se manifiesta, opera o es de modo absoluto e incontestable, debe de habitar por fuerza otra esfera o ámbito de la realidad. Ahí es donde están Dios, los ángeles, el Cielo, etc.
A lo que voy es que es imposible para el hombre, por la naturaleza fluctuante de lo terrenal, aprehender la esencia de cualquier cosa espiritual, porque estas siempre se nos presentan y/o acaban distorsionadas por cosas como el lenguaje, el idioma, la lucha político, la cultura de un país dado, los sistemas sociales y económicos, el arte, etc.
Sin embargo, podemos acercarnos a esa esencia. Podemos estudiarla y meditarla y reconsiderarla a lo largo de los siglos para ir así componiendo poco a poco el gran puzzle de lo divino. Es decir, que gracias a la tradición podemos sostener de modo sólido (a través de los ritos, cargos, interpretaciones unánimes) aunque sea una pizca de lo divino en lo humano.
Bueno, pues los protestantes se cargan esa tradición y te dicen que nanai, que la ESENCIA está en un solo libro y punto. Cosa difícil porque ese libro está hecho de textos de años, idiomas, géneros y autores muy diferentes. Está lleno de esa pluralidad y contingencia inherente a todo lo humano y terrenal de que hablo más arriba. Como consecuencia, el protestantismo debería conducir más a confusión que a claridad, y por tanto a alejar al humano de lo divino más de lo que lo acerca.
Una vez más, muy acertado. Permíteme un aplauso.
A todo esto y cambiando un poco de tema: ¿qué sentido tiene ser protestante? O sea, es evidente por sí mismo que la Iglesia Católica es la verdadera o al menos la que está más cerca de la verdad. Casi dos mil años y ahí sigue, y tiene una doctrina uniforme y una jerarquía clara, y muchos aportes científicos y filosóficos a sus espaldas. El protestantismo tuvo sentido como movimiento de reforma interna por la situación en la que se había convertido la Iglesia en tiempos de Lutero pero hasta ahí, después solo causa una pluralidad de sectas derivadas del hecho de que no hay doctrina ni autoridad claras acerca de qué es ser cristiano más allá de las Cinco Solas, que de todas formas ahondan precisamente en esa fragmentación.
No voy a discutir doctrinas o teologías de unos u otros. Hablo en sentido práctico. No creo que Dios prefiriese para el hombre mil sectas distintas a una sola. Además, veo que el planteamiento de los protestantes de buscar la esencia del cristianismo únicamente en la Biblia prescindiendo de las tradiciones y cargos tradicionales incide en un error filosófico brutal: el mundo que habitamos es físico, o sea, está regido por las leyes del espacio y el tiempo, o sea por el cambio y el movimiento. Así opera lo terrenal.
Lo espiritual, en cambio, que se manifiesta, opera o es de modo absoluto e incontestable, debe de habitar por fuerza otra esfera o ámbito de la realidad. Ahí es donde están Dios, los ángeles, el Cielo, etc.
A lo que voy es que es imposible para el hombre, por la naturaleza fluctuante de lo terrenal, aprehender la esencia de cualquier cosa espiritual, porque estas siempre se nos presentan y/o acaban distorsionadas por cosas como el lenguaje, el idioma, la lucha político, la cultura de un país dado, los sistemas sociales y económicos, el arte, etc.
Sin embargo, podemos acercarnos a esa esencia. Podemos estudiarla y meditarla y reconsiderarla a lo largo de los siglos para ir así componiendo poco a poco el gran puzzle de lo divino. Es decir, que gracias a la tradición podemos sostener de modo sólido (a través de los ritos, cargos, interpretaciones unánimes) aunque sea una pizca de lo divino en lo humano.
Bueno, pues los protestantes se cargan esa tradición y te dicen que nanai, que la ESENCIA está en un solo libro y punto. Cosa difícil porque ese libro está hecho de textos de años, idiomas, géneros y autores muy diferentes. Está lleno de esa pluralidad y contingencia inherente a todo lo humano y terrenal de que hablo más arriba. Como consecuencia, el protestantismo debería conducir más a confusión que a claridad, y por tanto a alejar al humano de lo divino más de lo que lo acerca.
Sí y "pero".
La reforma ha conducido a la existencia de entre 45.000 y 70.000 "verdades" (no hay forma de contabilizarlo porque depende de qué incluyas en la definición), y si hay 70.000 "verdades", es que ninguna es verdadera.
Pero existe también una parte "sobrenatural" que no conviene dejar de lado.
Desde mi perspectiva (y le he dedicado los últimos años a estudiar el fenómeno), creo que el Espíritu Santo (que es Dios y "sabe lo que hace") ha permitido la apertura de diferentes puertas, para ampliar la posibilidad de acceso a la Verdad desde diferentes niveles.
El catolicismo (que es "la verdad", el depósito de la fe) ha llegado a tal nivel de complejidad y profundidad en veinte siglos, que solo hay dos modos de poder utilizarlo como camino:
a) Aceptas la doctrina, liturgia y sacramentos sin mucho lío, con la sencilla fe de un niño.
O bien...
b) Tienes que dedicar años de tu vida a estudiar, si es que pretendes profundizarlo.
Para mucha gente, un camino puede parecer un poco supersticioso o idolátrico (no entienden la riqueza de la Tradición), y para otros es demasiado "difícil" y necesitan una versión más emocional y superficial.
El movimiento más "light" es el evangélico (que viene en unos 40.000 "sabores"), pero es el que permite que la gente más sencilla se reúna a cantar, ver "milagros" cada domingo y demás. El más extendido es el pentecostalismo, del que pronto escucharás hablar cada día, porque está extendiéndose en España con los forasteros hispanoamericanos.
Además, tiene un formato de "pyme" que permite que cualquier "pastor" con un poco de entusiasmo abra su "templo" en un garaje, y la gente sencilla pueda arrimarse sin tener que vestirse "bien" para ir a la iglesia "guay" donde va la gente de ocho apellidos.
Son un caos doctrinal, pero tienen una praxis fogosa y comprometida que tiene el poder de cambiar vidas... y en el fondo "cambiar vidas" es lo que más importa. Se parece mucho al "cristianismo del primer siglo" y su caos de herejías, pero al mismo tiempo a su capacidad de ganar almas y corazones.
Y para aquellos que lo necesitan, el Espíritu Santo se encarga de guiarlos al catolicismo.
Es un fenómeno muy interesante.