El español es oficial en la UE, pero no la lengua de trabajo
La Unión Europea reconoce
24 idiomas oficiales. El español es uno de ellos. Y, sin embargo, en la práctica, buena parte de la maquinaria comunitaria funciona en inglés. La paradoja —un idioma con estatus oficial pleno que no actúa como lengua vehicular— alimenta una discusión que vuelve cada cierto tiempo: si el Reino Unido abandonó el club, ¿por qué su idioma sigue mandando dentro?
Qué diferencia hay entre idioma oficial y lengua franca
Que un idioma sea oficial y que sea el idioma de trabajo son dos categorías distintas, y ahí está el malentendido de fondo. El español figura entre los
24 idiomas oficiales de la Unión, con derecho a traducción e interpretación en las instituciones. La
lingua franca real, la que se usa cuando nadie comparte lengua materna, es otra cosa: el inglés.
En el debate hay quien sostiene que esa brecha es puro peso demográfico anglosajón heredado, y quien responde que un idioma de trabajo no se decreta, se impone por uso. Se añade, además, un dato que uno de los participantes da por bueno: de los Veintisiete, solo
Irlanda tendría el inglés como lengua nativa, con unos
5 millones de habitantes.
El Brexit no jubiló al inglés
El Reino Unido se marchó de la Unión. El inglés se quedó. Ese es el punto que más roza en el debate: si el idioma pertenecía al Estado que se fue, ¿por qué permanece como referencia en escuelas, negocios y organismos? La respuesta práctica es que la lengua de comunicación no se hereda de un tratado, se reproduce por costumbre y por red.
Frente a eso, el argumento de que el español debería ocupar ese lugar choca con la realidad del aula: según se afirma en el debate, los sistemas educativos europeos insisten más en el inglés que en el español, fuera de España y de algunos rincones del sur de Francia.
Dónde se habla español fuera de España
El mapa que se dibuja en la discusión tiene tres paradas, todas ellas sostenidas por uno de los participantes.
Gibraltar, donde asegura que el español convive a diario con el inglés. Dos ciudades chinas,
Enping y Qingtian, donde sostiene que hay comunidad hispanohablante. Y Estados Unidos, donde afirma que el español es lengua cotidiana en varios estados.
¿Basta eso para reclamar que el español sea la lengua común de Europa? No hay consenso, y probablemente no lo haya mientras la costumbre siga ganando a cualquier decreto.