Alicante supera los 2 millones y reabre la guerra con Valencia
Alicante ha superado los 2 millones de habitantes. El dato, lejos de cerrar un debate, lo ha incendiado: una parte del personal sostiene que la provincia arrastra un complejo de inferioridad frente a Valencia, mientras otra corriente defiende justo lo contrario, que es Valencia la que no soporta el liderazgo alicantino en industria, comercio, turismo, agricultura y pesca. La discusión deriva rápido hacia un proyecto recurrente: una región del Levante que una Alicante y Murcia y deje fuera a la Comunidad Valenciana.
El punto de partida es una cifra:
2 millones de habitantes en la provincia de Alicante. Sobre esa base se monta la tesis de que Valencia lleva décadas intentando frenar a su vecina del sur, desde el aeropuerto hasta las infraestructuras. La respuesta desde el otro lado es que sin Valencia, Alicante sería
«la nada absoluta», y que la comparación de PIB solo se sostiene porque la provincia de Valencia tiene el doble de territorio.
Qué se discute cuando se habla de la envidia entre Valencia y Alicante
El núcleo del asunto no es sentimental. Es competencia por tráfico aéreo, por inversión industrial y por peso político dentro de la comunidad. Se argumenta que el aeropuerto de Alicante ha tenido históricamente el triple de tráfico que el de Valencia, y que el segundo habría crecido a base de incentivos a aerolíneas para que movieran líneas desde Alicante. Del otro lado se responde que es Valencia la que mantiene a Alicante y que una escisión dejaría a la provincia peor que Teruel.
Hay una tercera pata que nadie discute: la lengua. Una parte del personal directamente propone eliminar el valenciano de la ecuación, con el argumento de que
«yendo en bici llegas a un sitio en el que nadie lo entiende». La contrarréplica es que en la propia provincia de Alicante hay comarcas enteras valencianoparlantes, desde la Marina hasta el Comtat, y que la gente de esas zonas cambia al castellano por cortesía, no por desconocimiento.
El mapa del Levante: 25.000 km² y casi 4 millones de habitantes
El proyecto estrella que recorre toda la discusión es la constitución de una región del Levante que integraría Alicante, Murcia y territorios que, según esta tesis, fueron
«robados» a ambas provincias: el Valle de Albaida, Onteniente, Gandia por parte de Valencia; el Valle del Río Mundo por parte de Albacete; Los Vélez y Pulpí por parte de Almería. El resultado, según los cálculos que se manejan, sería una región de casi
25.000 km², casi
4 millones de habitantes, tres aeropuertos con cerca de
20 millones de pasajeros, tres de los diez primeros puertos del Mediterráneo, dos ciudades de más de medio millón y catorce de más de 50.000 vecinos.
La respuesta histórica llega rápido: la comarca de Los Vélez siempre ha sido parte del Reino de Granada y así figura en mapas desde el siglo XVI, incluso después de ser otorgada como señorío a la nobleza murciana. El altiplano granadino, se añade, fue concedido a los condestables de Navarra y repoblado con navarros, con apellidos que aún se conservan. El mapa de 1584 que se cita en la discusión no respalda la reivindicación territorial.
Por qué el valenciano se percibe como una amenaza en Alicante
Aquí el debate se vuelve más áspero. Una corriente sostiene que el valenciano es un lastre, que dos idiomas oficiales son
«una losa» y que la solución pasa por eliminarlo. La contestación es doble: primero, que el valenciano es la misma lengua que el catalán, con diferencias dialectales menores que las que separan a un granadino de un madrileño; segundo, que en la provincia de Alicante hay más territorio valencianoparlante que en la de Valencia, y que basta salir de Elda para encontrar municipios donde se habla de forma habitual.
El argumento lingüístico se cruza con el político. Se afirma que los partidos que defienden el valenciano no lo hablan en su vida diaria, igual que, se dice, ocurre con el batua en el nacionalismo vasco. La conclusión que extrae una parte es que la provincia debe dejar de ser
«antiespañola» y escindirse. La conclusión que extrae la otra es que ese diagnóstico es una intoxicación y que el problema real es la infrafinanciación y el abandono de infraestructuras por parte del Estado.
Murcia como socio: la micromegalópolis de Benidorm a Lorca
La unión con Murcia no es una ocurrencia suelta. Se apoya en la geografía: los valles y llanuras conectan Alicante y Murcia, mientras que las montañas separan a ambas de Valencia y de Andalucía. El resultado sería, según esta tesis, una micromegalópolis desde
Benidorm hasta Lorca, la tercera zona de aglomeración urbana del país, con cuatro universidades públicas y una red de capitales comarcales que se presenta como la más densa de España.
La objeción es de peso: si Murcia se uniera a Alicante, ¿lo haría para ser segundona de Alicante? En todas las comunidades existen rivalidades entre las ciudades más grandes, y la relación Alicante-Murcia no es una excepción. Además, se recuerda que los alicantinos con patrimonio miran hacia Jávea y Denia, y que comarcas como Alcoy han orientado tradicionalmente a sus hijos hacia Valencia para estudiar.
Qué pasó con el mapa de 1584 y por qué importa
La disputa territorial se apoya en cartografía histórica. Se cita un mapa de 1584 para sostener que Los Vélez nunca perteneció a Murcia, y se responde que el Reino de Valencia tampoco existe como entidad jurídica más allá de la ficción nostálgica. El intercambio sirve para algo: muestra que la discusión no es solo económica, sino también de identidad y de relato histórico.
El cierre del asunto no llega. La región del Levante sigue siendo un proyecto sin recorrido institucional, pero con una capacidad de agitación notable. La pregunta no es si el mapa se hará realidad. La pregunta es por qué, cada vez que Alicante supera un umbral demográfico o económico, la conversación vuelve al mismo sitio.